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La primera lectura de hoy está tomada de la Carta a los Romanos en el capítulo cuarto. Conviene recordar el significado de una palabra que es muy importante dentro de esta carta, una palabra que sin embargo no es tan fácil de entender cuando uno la oye, se trata de “justificación”; en el lenguaje común cuando se habla de una justificación es prácticamente de hablar de una excusa, tal vez cuando le decimos a una persona: “mira, no pretendas justificarte” o “esto no tiene justificación”; lo que estamos diciendo: no hay ninguna explicación que haga razonable, o que haga correcto lo que sucedió; ese es el sentido que tiene la palabra justificación en nuestro castellano actual.

Para san Pablo las cosas son distintas, cuando él habla de “justificación”, que por supuesto no lo dice en castellano sino en la lengua griega en la que escribió este documento, cuando él habla de “justificación” habla del proceso de llegar a la justicia, y la justicia es el estado, la condición de paz, de buena relación, de amistad, de transparencia con Dios; son cosas que hay que recordar una y otra vez. En la Biblia solo Dios es justo, y se llama a veces “justo” a aquel hombre que se ajusta al plan de Dios, se ajusta a la Palabra de Dios. Entonces llegar a la justicia quiere decir eso, llegar a una condición en la cual mi vida se ajusta al querer de Dios y por consiguiente estoy en buenos términos con Él; como traduce el lexionario colombiano para las lecturas de la Misa: “la justicia de Dios” o “llegar a un estado de justicia con Dios equivale a estar a paz y salvo con Dios”; es decir, cuando no hay obstáculo puedo estar en transparencia, en paz, en perfecta relación con Dios, es lo que en el Catecismo hemos aprendido como “estar en gracia de Dios”, esa es la expresión que utilizamos. Cuando leemos en la Carta a los Romanos: “la justicia de Dios” o “la justificación”, quiere decir el proceso para recuperar, para llegar a esa situación de gracia de Dios.

La primera lectura de hoy nos presenta el caso de Abraham, básicamente para decirnos que en él lo que brilla, lo que hace posible que él se ajuste a Dios, que llegue a la justicia de Dios, lo que lo hace posible es la fe y por consiguiente ese será también el camino para judío y para no judíos, la fe. A través de la fe se puede llegar a esa justicia de Dios. Pero qué significa aquí la fe, significa acogida del plan de Dios; la fe nuestra y esto lo destaca hermosamente en su enseñanza el Papa Benedicto en varios escritos, la fe humana es “respuesta”, Dios nos hace una “propuesta” en la persona de Jesús y la fe es mi respuesta agradecida, de confianza, de entrega de mi vida, de mi futuro a ese Dios que tanto me ha amado.

Este es el mensaje de hoy: Dios ha hecho su propuesta de amor en Cristo y nosotros recibimos esa propuesta de amor, en el momento en que nos abrimos, en el momento en que acogemos, en el momento en el que no imponemos nuestro plan, sino que aceptamos el plan divino; esa es la ruta que nos lleva a estar a paz y salvo con Dios.

Para san Pablo: ruta que me lleva a estar en buenos términos, a paz y salvo, en libertad de corazón frente a Dios, ese nombre es la justificación. Lo que me está diciendo Pablo es que la verdadera justificación llega solamente por la fe. Un mensaje que jamás pierde actualidad, así como nunca pierde actualidad la propuesta del amor de Dios en su hijo Jesucristo.