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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo sexto de san Lucas, se debe recordar que los pasajes de estos día de san Lucas, son una especie de paralelo y resúmen de algunos pasajes (capítulos cinco, seis y siete) del sermón de la montaña de san Mateo.
Aparece en el Evangelio de hoy un elemento que es muy interesante: “aquello del árbol que se conoce por sus frutos”; es un elemento interesante porque es una pieza que encaja en distintos ámbitos de la vida cristiana; por ejemplo el padre Rafael García Herreros, Eudista nos dijo en una reunión de grupos de oración: “la calidad de un grupo de oración se conoce en la capacidad de darle vocaciones a la Iglesia”; muy interesante; es decir que las vocaciones son para un servicio mucho más amplio que el grupo que le sirvió de comienzo, esas vocaciones son los frutos que van a mostrar lo que realmente tenía ese grupo, es decir que lo anterior puede ser una aplicación.
Luego también se puede pensar en lo que sucede con algunas opciones que han tomado algunas comunidades religiosas. Un profesor de Teología, el Padre Enrique Aranda decía: “muchas comunidades de religiosas tomaron una opción, dejaron obras tradicionales, por ejemplo obras de salud y educación, y se dedicaron a las obras llamadas de inserción”, entonces se fueron tres o cuatro religiosas a arrendar una casa en un barrio a estar muy cerca de las personas necesitadas, y en la búsqueda no sólo de esa cercanía geográfica sino también cultural, muchas de ellas empezaron a prescindir de su hábitos y comenzaron a vestir como las demás mujeres del lugar; lo anterior fue una especie de experimento, ¿qué frutos salieron de ahí?; muchos años después encontramos que efectivamente hay algunos frutos positivos, pero no nos podemos engañar, esas mismas comunidades religiosas no están encontrando hermanas jóvenes que quieran continuar con ese tipo de experiencia, y esas mismas comunidades ven que esas obras llamadas de inserción entraban en una dependencia económica total de otras obras llamadas tradicionales; dicho de otro modo, esas comunidades insertas en situaciones de extrema pobreza, tenían que ser financiadas continuamente para poder sobrevivir. De modo que a la larga el experimento dio pocos frutos que no tiene continuidad y que la gente misma asocia la vida y trabajo de las religiosas con otra clase de servicio.
Existe una estadística reciente que en el mundo están disminuyendo el número neto de religiosas por un número de 2000 cada año; la edad promedio de las religiosas en Europa es de 85 años, claramente los frutos de tantas experiencias que se vivieron en la época del post concilio están mostrando que algo no se hizo bien, cuando estamos viendo estos datos; algo está fallando, no se puede decir que es un experimento exitoso.
En términos de la familia, por ejemplo hay familias que hacen un experimento también: “vamos ante todo a asegurar una gran formación intelectual, en idiomas, matemáticas, computación para los hijos”; y para eso papá y mamá tienen que trabajar muchas horas, ese también es un experimento, es ensayar con los hijos. Después de unos años se descubre que muchos de esos hijos tienen unas crisis psicológicas afectivas, crisis de estabilidad emocional sumamente graves; es decir los frutos de tener al papá y a la mamá por fuera todo el día, los frutos de tener muchos bienes materiales pero poca presencia de los papás, y sobre todo de la mamá, esos frutos también están a la vista.
Ese es el modo de aplicar la Palabra de Cristo a realidades nuestras.