Cuaresma 2012, 2 de 3, Discernimiento
Hermanos Míos:
Tenemos nuestra segunda predicación del día de hoy. Esto es como un automóvil, lo primero para que un carro se mueva es que haya motor, que haya fuerza, que haya vida. Y ese motor, en el caso del cristiano, se llama Espíritu; si hay Espíritu de Dios, si hay Espíritu Santo en tu vida, está el motor. Pero lo siguiente que necesita un automóvil es el timón, necesitamos dirección; no podemos ir a cualquier parte, porque podríamos acabar en una zanja o en el abismo. Por eso necesitamos las luces que muestran el camino, y el timón que nos ayuda a seguir la dirección correcta.
Y de eso es lo que vamos hablar ahora, como ya mencionamos el motor en la primera, ahora vamos a hablar de las luces y del timón. Esto tiene un nombre en nuestra fe: se llama discernimiento. El discernimiento es la capacidad de distinguir, la capacidad de reconocer la diferencia, la capacidad de encontrar el camino.
El verbo "discernir" está relacionado con el verbo "cernir", y cernir es colar, eso es cernir. Cuando se utiliza un colador, por ejemplo el que se una en la captura del oro en los ríos, se utiliza un cernidor. Hay ríos que tiene pepitas de oro, y eso va dentro del agua, entonces lo que hace la gente es tomar de esa agua, pasarla por el cernidor, y el oro, junto con otros materiales seguramente, queda ahí. Eso es cernir.
Y discernir, en realidad es un equivalente, es cernir y separar. Esa partícula "dis" la encontramos en otra serie de palabras en español, como cuando decimos discapacidad o cuando decimos dislexia, quiere decir una separación, quiere decir una ruptura. Entonces, cuando hablamos de discernir es colara y separar.
Y resulta que nosotros tenemos que practicar el discernimiento, porque muchas de la cosas que encontramos en nuestra vida son buenas y nos hacen bien, pero hay otras que nos hacen daño, hay otras que nos hacen mal, y por eso necesitamos discernimiento.
Discernimiento también, por una advertencia que encontramos en el evangelio de San Juan, y la advertencia es esta: "El demonio es el príncipe de la mentira, es el que es mentiroso desde el principio" Juan 8,44. ¿Por qué el demonio tiene que ser mentiroso? Porque el demonio tiene el oficio horrible, que él realiza de buen grado, de repartir veneno; y si el demonio reparte veneno, no puede presentarlo como veneno; si el demonio se presenta como es, asusta, por eso el demonio tiene que esconderse bajo apariencia de éxito, bajo apariencia de poder, bajo apariencia de victoria, bajo apariencia de pacer.
El demonio tiene que ser mentiroso para poder actuar, porque si el demonio obrar desde la verdad y se presentara en la verdad, nadie le compararía sus venenos. Si una persona fuera por la calle diciendo: "Mira, te vendo esto que destruye tu cerebro, ¿lo compras?" Nadie en su sano juicio conseguiría eso. Pero ¿qué nos dicen?: "Mira, vas a sentirte muy bien, vas a tener un vuelo increíble, fantástico", ese vuelo, esa sensación es la de la droga, pero estás despedazando tu cerebro.
Si alguien te dijera: "Te tengo el método perfecto para arruinar a tu familia, ¿te interesa?" Nadie le pondría cuidado, pero ¿qué te dicen?: "Aquí está el casino; puedes ganar muuucho dinero, muuucho dinero". Y entonces, atraídos por una apariencia, atraído por un engaño, nos dejamos llevar a las redes del demonio.
Por eso el demonio es mentiroso desde el principio. El demonio, por ejemplo, quiere presentar una vida liberada: "Tú vas a ser una mujer liberada", lo que nunca le dice el demonio es: "Vas a estar tan suelta de todo que te vas a soltar de las manos de Dios; vas a estar tan liberada y tan suelta de todo que te vas a soltar de los principios que recibiste en tu casa; vas a estar tan liberada y tan suelta de todo que te vas a soltar incluso de tus hijos y te vas a soltar de tantas personas que tu único destino va a ser la soledad".
El demonio no puede presentar la verdad, porque si el demonio presentara la verdad fracasaría inmediatamente en su propósito. Por eso, tampoco hay que creer que la principal manifestación del demonio son las posesiones diabólicas, es verdad que pueden darse posesiones diabólicas, eso existe, pero ese no es el principal ataque ni la principal estrategia del demonio.
Porque en una posesión diabólica al demonio le toca manifestarse como lo que es:con su repugnancia, con esa capacidad de ofender, de asustar, de lastimar. Y por eso, porque el demonio se presenta así, lo que suelen producir las posesiones diabólicas es que la gente ore. Yo creo que si nosotros vemos una persona que está en ese drama de una posesión, lo que se nos ocurre es llamar a un sacerdote, invocar a Cristo, perdir la intercesión de María.
Al demonio no le sirven tanto as posesiones diabólicas, y uno no debe creer que las posesiones diabólicas son la principal estrategia del demonio; casi diríamos que las posesiones diabólicas dentro del plan, del macro plan que tiene Dios, las posesiones diabólicas más sirven para conversión y para victoria de Dios que para otra cosa.
Así que nos quedan claras dos cosas, llevamos dos puntos, esto lo subrayo para aquellas personas que están tomando apuntes, el primero punto es la necesidad del discernimiento. La vida cristiana no es sólo un motor, lo mismo que un carro necesita un buen timón y buenas luces, y eso se llama discernimiento. No todo conviene, ese fue el primer punto. El segundo punto es que el demonio es mentiroso, y que mientras que el demonio sea mentiroso, su nombre es príncipe de la mentira, él es el que es mentiroso desde el principio.
Así que necesitamos discernimiento, y nos preguntamos cuáles son los principales engaños, cuáles son los principales peligros que podemos encontrar.
Si uno tiene que viajar por una carretera peligrosa, lo mínimo que uno hace es preguntarle a alguien que sepa dónde están los lugares de mayor riesgo, y entonces le dirán: "Mira, hay una curva muy cerrada que queda hacia el kilómetro treinta y cinco, hay que tener mucho cuidado", o le dirán a uno: " "En tal sector hay mucha niebla", o le dirán a uno: "En tal sector la carretera se estrecha mucho", son los peligros del camino.
Tú y yo, querido amigo, somos peregrinos, nosotros somos caminantes en la fe del Señor, y hemos venido aquí para recargar nuestra fe; por supuesto, necesitamos recargar la fe para seguir el camino, ¿cuáles son los principales engaños del camino? Eso es lo que vamos a ver en este momento.
Nuestra primera parada se acaba de ir, nuestra primera parada va a ser el capítulo sexto del evangelio según San Mateo. ¿Qué pasa en el capítulo sexto? En los Santos Evangelios hay distintas palabras de Cristo, el Evangelista que le da más importancia a los discursos de Cristo es San Mateo, él agrupa palabras del Señor y las presenta en forma de discursos o de sermones. El sermón más conocido de Cristo es el Sermón de la Montaña, ese sermón ocupa tres capítulos del evangelio según San Mateo y empieza en el capítulo cinco, pero el texto que nos interesa en este momento es el capítulo seis.
Como la mayoría de nosotros pertenecemos a la fe católica, sé que este texto es conocido porque es exactamente lo que escuchamos el día Miércoles de Ceniza, este es el evangelio que se oye el Miércoles de Ceniza, y vamos a tomar este texto para darnos cuenta de cuál es el primer engaño, o si lo quieres mirar de otra manera, la primera puerta hacia la verdad. Porque así como vamos a hablar de cinco, -en total son cinco posibles engaños-, vamos a hablar, en cada caso, de una puerta hacia la verdad.
Nosotros no somos simplemente cazadores de errores, lo que a nosotros nos interesa, cuando descubrimos un error, es evitarlo, porque lo que nos enamora y nos sirve es la luz de la verdad.
En el capítulo sexto de San Mateo, Nuestro Señor Jesucristo se refiere a tres prácticas judías que ya eran tradicionales en su tiempo, prácticas que nosotros seguimos utilizando, por ejemplo, en la Cuaresma. Esas tres prácticas son: La oración, de la cual ya dijimos algunas cosas en nuestra charla pasada, el ayuno y la limosna. Estas tres prácticas han sido escogidas, podemos decir, por el ejercicio de la fe en el pueblo de Dios.
¿Qué es lo grande de estas tres prácticas, que repito, nosotros católicos las tomamos con especial cariño en el tiempo de Cuaresma? Las tres prácticas tienen que ver con las tres grandes dimensiones del ser humano. Mira, cada ser humano tiene una relación con Dios, tiene una relación con el prójimo, con los hermano, y tiene una relación o tiene que aprender a tratarse y a ser señor de sí mismo: Dios, el prójimo y sí mismo.
Cada una de as prácticas tradicionales del Judaísmo tiene que ver con una de esas tres líneas; la oración, el ejercicio de la oración me ayuda me ayuda a mejorar mi relación con Dios; el ejercicio de la caridad, lo que tradicionalmente se llama limosna, el ejercicio de la misericordia y de la caridad me ayuda a fortalecer, a sanar y a cultivar la relación con el prójimo; y el ayuno me ayuda a recuperar dominio de mí mismo, no sea que se llegue el caso en que son las cosas las que me gobiernan a mí y no yo a ellas.
Porque en el Génesis se establece un orden; Dios quiere que el ser humano sea señor de la creación; nosotros hemos de ser señores delas cosas, no dejarnos dominar por las cosas, eso quiere decir, por ejemplo, que está bien que usemos el dinero, pero una cosa es que el dinero sirva a nosotros, y otra cosa es que nosotros sirvamos al dinero.
El placer tiene un lugar que no es trivial en la vida humana, el placer es importante; si uno no encontrara ningún placer en la comida, pues comer sería algo aburrido y sería algo incluso torturante; pero como se encuentra sabor, como la comida es apetitosa, sabe; el sabor de la comida hace que yo me alimente. El placer es importante, pero si me dejo llevar más y más del placer de la comida, la gente empieza a notarlo.
Con la palabra ayuno nos referimos no solamente a esa práctica penitencial sobre los alimentos, sino nos referimos a esa auto educación, a esa corrección que cada uno tiene que hacer de sí mismo.
Entonces fíjate lo importante de estas tres prácticas judías, que nosotros las tenemos en la Cuaresma: la oración, mejora mi relación con Dios; la limosna, o sea el ejercicio de la misericordia y de la caridad, mejora y bendice la relación con mis hermanos; y el ayuno me hace recuperar control sobre mí mismo, para que no sean las cosas, ni los placeres, ni los gustos los que me gobiernen a mí, sino yo a ellos.
Se ve que hay una gran sabiduría en esas tres prácticas judías, y de eso trata el comienzo del capítulo sexto de San Mateo. Fíjate cómo el Señor Jesús menciona estas tres prácticas: en el versículo segundo del capítulo sexto: "Cuando hagas limosna" Mateo 6,2, dice Cristo. Si bajamos más, en el versículo quinto: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas" Mateo 6,5, ahí apareció la oración. Fíjate, ahí apareció la limosna y apareció la oración. Y luego más abajo, en el versículo dieciséis: "Cuando ayunéis" Mateo 6,16.
Date cuenta que en el capítulo sexto del evangelio según San Mateo, muy eb el corazón del Sermón de la Montaña, están esos tres elementos que, repito, ya eran tradicionales en la época de Jesús, en este caso, Jesús los ha mencionado en el siguiente orden: primero, la limosna, luego la oración, y luego el ayuno.
Y es tan importante este ejercicio que en nuestra Iglesia Católica, cuando abre el solemne y hermoso tiempo de Cuaresma, lo abre con este texto, este es el evangelio que se lee en las Misas del Miércoles de Ceniza. Pero en este caso, además de mencionar la sabiduría de esas práctica, tengo que comentarles otra cosa: Jesús en este texto no está solamente recordando algo que Él y sus oyentes ya sabían; jesús está educando a la gente obre cómo deben hacer limosna, orar y ayunar.
Devolvámonos al versículo primero del capítulo sexto. Encontramos lo siguiente: "Cuando hagas limosna, dice el verso dos, no lo vayas trompeteado por delante, como hacen los hipócritas" Mateo 6,2. Y luego dice el versículo tres: "Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" Mateo 6,3.
Jesús está invitando a evitar, a que nosotros no caigamos en la tentación de la apariencia, del mostrar. Pero hay algo más profundo aquí. En el versículo quinto dice: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres. Tú, cuando vayas a orar, entra en tu aposento, y después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí en lo secreto" Mateo 6,5.
Oye, ya me está llamando la atención ese lugar: lo secreto. Nos dijo Jesús antes:"Tu Padre, que ve en lo secreto" Mateo 6,2, y ahora nos dice: "Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" Mateo 6,5. Da la impresión de que para Cristo el primer lugar del encuentro con el Padre Celestial, el primer lugar para encontrar el cielo, es lo secreto.
Hay una gran santa, muy bella ella como todas las santas, una gran santa que se llama Sor Isabel de la Trinidad, y ella decía: "He encontrado mi cielo en la tierra". El cielo no está lejos, el cielo está ahí, en lo secreto. ¿Qué quiere decir lo secreto aquí? ¿Quiere decir hacer las cosas a escondidas? No, quiere decir hacerlas a conciencia, de verdad, hacerlas con un verdadero corazón. La oración tiene que ser oración del corazón; la limosna tiene que ser verdadera, desde el corazón; el ayuno tiene que ser un propósito profundo de corazón.
Pregunto yo: ¿Contra qué nos está advirtiendo el Señor Jesús en este caso? Nos está advirtiendo contar el peligro de vivir únicamente en la marea de las opiniones, los gustos, las preferencias, los engaños y las apariencias del mundo.
Leamos Efesios, capítulo cuarto, para que veamos cuál es esa marea y para que veamos si tenemos el Espíritu de Dios, y si tomamos en serio la Palabra de Cristo, nosotros tenemos un ancla firme. Nos dice el Apóstol San Pablo en la Carta a los Efesios: "Os exhorto a que viváis de una manera digna de la vocación con que que habéis sido llamados" Efesios 4,1, luego da una advertencias, y en el versículo catorce, Pablo nos dice que vivamos de a cuerdo con la vocación, -vocación quiere decir el llamado, Dios te ha llamado.
La Carta a los Hebreos dice que Dios llama a las cosas que no son para que sean. La palabra del Señor te ha creado, la palabra del Señor te da la vida, y en el bautismo Dios pronunció tu nombre. dios te ha llamado, te ha llamado para que seas santo, a imagen de la santidad de su Hijo, pero ¿qué pasa? Que esa vocación nuestra se puede distraer, ¿cómo? Nos dice el Capitulo cuarto de Efesios: "No seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error" Efesios 4,14.
Esta es la condición de aquella persona que vive en la superficie de las apariencias, que vive en la superficie de la opinión pública:lo que se usa,lo que gusta; la persona que vive a merced de los gustos y de las modas, le sucede esto que nos dice San Pablo en Efesios, capítulo cuarto, versículo catorce: ¡nos volvemos niños! Niños, en el sentido triste de personas que son "zarandeadas por cualquier viento de doctrina" Efesios 4,14.
"Yo vine católico de mi país, pero luego aquí, pues, me llevaron para otra parte y allá cantaban bonito y allá me quedé". "Yo tenía mucha fe en la Eucaristía y todo, y era como bonito, pero me llevaron para otra parte que hacían una cantidad de milagros y ahí me quedé". "Yo tenía la fe cristiana, pero luego me llevaron donde un psíquico", ¿ya los han llevado don de un psíquico? Los psychic, hay una cantidad de psíquicos, hasta este micrófono protesta cuando pronuncio "psíquico", se ve que es un micrófono católico.
Los llevan donde los brujos: Una señora que lee la mano, y ¿por qué la mano? Porque no sabe leer ni el periódico. Entonces fíjese: Efesios, capítulo cuatro, versículo catorce: "Niños zarandeados, los llevan a toda partes, los cambian de religión, se vuelven ateos, dejan la misa , dejan los sacramentos, ¿y cómo están las bases de su fe? ¿Cuál es el secreto que nos da Jesucristo? El secreto que nos da es, volvemos a Mateo, capítulo seis: el encuentro íntimo, personal, irreemplazable con le Padre Celestial.
Si tú verdaderamente aceptas al Padre celestial como Padre de Cristo, si tú aceptas a ese Padre al que te diriges con las mismas palabras del Señor, y si tú acoges la fe, no por darle gusto a nadie, no por complacer a nadie, ni por disgustar a nadie, ni por ganar ninguna discusión con nadie; si en lo profundo de tu ser, si en la soledad de tu conciencia tú reconoces verdaderamente a Dios como tu único Dios, entonces tú tienes una base firme, tú tienes un ancla bien puesta, no tiene ya poder el mundo con todos sus engaños para cambiarte de religión, para cambiarte de principios.
Porque sepamos, mis hermanos, y tengamos bien entendido que le mundo quiere cambiar nuestros principios, quieren forzarnos a que aceptemos lo inaceptable, quieren forzarnos a que aceptemos, por ejemplo, que es normal abortar; quieren forzarnos a que aceptemos que es normal que el veinticinco por ciento de los embarazos acaben en botes de basura; quieren que pensemos que eso es normal, y eso es ser "niños zarandeados por vientos de doctrina" Efesios 4,14, como teníamos en el otro texto