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Revisión del 05:12 16 jun 2012 de Ayxa (Discusión | contribuciones)

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Fecha: 20080403

Título: ¿Qué es lo de la tierra y el cielo en la Biblia?

Original en audio: 36 min. 9 seg.

Hay cosas que uno puede remediar, hay problemas que uno puede resolver, pero hay cosas que están más allá del alcance de uno; entonces uno busca un amigo o una amiga, pero hay cosas que los amigos de uno tampoco pueden resolver, entonces uno busca en un horizonte más amplio.

Por dar un ejemplo demasiado cotidiano, si tengo un problema eléctrico en mi casa y no soy bueno con la electricidad, tal vez busco en primer lugar si alguien entre mis parientes o vecinos o amigos y si no, entonces busco a un electricista. Sin embargo hay problemas que ningún electricista puede resolver, hay problemas que ningún plomero puede resolver.

A veces uno siente que hay dolores, hay dificultades, hay heridas, que ningún médico, que ningún tratamiento, que nadie podrá resolver. En esos momentos lo que uno siente es: no hay sobre esta tierra una solución, un camino, se agotan las posibilidades, es lo que se llama “una experiencia del límite”.

La experiencia límite por excelencia es la muerte. Cuando una persona muere… muere! muere! y ya no hay nada qué hacer, y ya se murió; ahí palpamos nuestro límite con rabia, con dolor, con arrepentimiento, con impotencia seguramente; ahí palpamos nuestro límite, ahí sentimos que nada ni nadie sobre esta tierra podrá hacer algo para cambiar las cosas, es la percepción del límite.

No solamente la muerte, a veces algo se muere dentro de nosotros, no solamente hablo de la muerte de una persona; también hay cosas que se mueren dentro de nosotros. Un francés escribió aquella obra, esa novela bien corta: “En busca del tiempo perdido”. También ahí, hay algo que uno siente que ya no se puede recuperar. Cuando uno es niño o es joven, los días son baratos; cuando uno crece, los días van adquiriendo precio y uno va sintiendo, esto vale mucho!.

¿Cuántos niños, cuántos adolescentes pierden un año escolar? Y bueno, la cosa no pasa de uno o dos días así… cabizbajo. Pero perder un año y más cuando uno ya tiene más de cierta edad, duele muchísimo, muchísimo. Porque a medida que vamos avanzando, la vida misma se va encargando de mostrarnos cuan precioso es el tiempo precisamente porque no retorna, porque no podemos hacer nada para devolver esa aguja del reloj; también ahí experimentamos un límite.

Esas experiencias del límite en el fondo nos están recordando dos cosas: nos están recordando en primer lugar que no somos Dios, nosotros no podemos crear otra vida, yo no puedo darme otra vida distinta, yo no puedo decir: Bien, ahora tengo 22 años, no los tengo, ya no los tengo; eso fue el año pasado, bueno un pocote, ya no los tengo, ya no hay manera de recuperar esa edad.

La Biblia expresa esta realidad, el conjunto de los límites de todas las personas, el conjunto de todo lo que nosotros podemos alcanzar, eso es lo que se llama la tierra, eso es la tierra, eso es lo que nosotros podemos hacer. Dice un Salmo: “El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres” es decir, la tierra en la mentalidad bíblica es el ámbito de lo que nosotros podemos resolver.

Si uno está en buena salud, no es un problema para uno levantarse por la mañana del lecho, eso no es una dificultad, uno no piensa en eso, simplemente lo hace, ese no es un problema para uno porque está en el poder de uno. Pero si una persona, y Dios nos libre, tiene un accidente, su espina dorsal ha sido seccionada, ha quedado parapléjico o aun peor, cuadrapléjico, entonces lo que parecía sencillo, elemental, natural, ahora es imposible, ahora está más allá de mis capacidades.

Entonces ahí podemos entender un poco qué es lo de la tierra y el cielo en la Biblia. La tierra se refiere a lo que uno puede hacer porque lo controla o porque lo puede comprar o porque puede convencer a otra persona porque puede negociar con alguien. Todo ese ámbito de lo que uno puede, de distintos modos, eso es la tierra.

Y entonces el cielo, ¿qué es? El cielo señores es lo que solo Dios puede, allí donde solo Dios puede, allí se habla del cielo, eso es el cielo, donde solo Dios puede, donde solo el poder de Dios tiene una palabra, puede decir algo. “El que viene de lo alto está por encima de todos” dice Jesús y se refiere a sí mismo porque Él es el Enviado.

Lo alto, lo bajo, no se refieren a la geografía, no es 10.000 Km no es 50 millones de kilómetros, no; no es una distancia geográfica, es un modo de hablar que alude a lo que podemos y lo que no podemos. El que es de la tierra, habla de la tierra. Eso es totalmente cierto; el primer impulso de cada uno de nosotros cuando sentimos que somos de la tierra, ¿qué es ser de la tierra según ese lenguaje?

Ser de la tierra es ser terreno y valga la redundancia, es decir, ser y vivir con la convicción de que uno todo lo puede resolver. Ah! Si esto me pasa entonces hago esto y si esto me pasa hago esto y si no, convenzo al otro.

Ejemplo de una persona terrena: aquel hombre que piensa… bueno pues si se acaba mi noviazgo, me consigo otra quizás me la consigo mejor y si se me acaba este puesto… pues consigo otro y si este negocio me sale mal pues hago otro negocio; y hago mi dinero a las buenas o a las malas y si me cogen en la trampa, pues compro al juez… es decir: ser de la tierra es creer que uno siempre encontrará una respuesta.

Ser terrenal es creer que uno siempre puede manejar las situaciones, pero de pronto uno se encuentra en un callejón en el que uno ya no puede hacer nada. Y ahí uno encuentra también, su propio límite y encuentra que la tierra no lo es solo.

Un caso que debo mencionar el día de hoy es por supuesto el aborto, ah! Si esto me falla, hago esto; si esto me falla, hago esto… oye, que se murió! Que se murió! Que se murió! Y ahí qué haces? Se murió y ahora cómo lo resucitas? ¿Con cuánto dinero? ¿Con cuánto impulso? ¿a dónde vas a ir? ¿Qué vas a hacer con esa vida? Ahora qué vas a hacer? Eso nos enfrenta con un límite; pero lo más interesante en este punto es que descubramos qué significa ser terrenal, ser mundano.

Según la Biblia, ser mundano es creer que uno todo lo puede manejar: a uno lo manejo con la simpatía, a otro lo manejo con la plata, al otro lo manejo asustándolo, al otro lo manejo con un chiste, al otro lo manejo con no sé qué… yo conozco los intereses de cada uno, yo a cada uno, sé como pagarle, yo sé cómo resolver mis cosas; ser mundano, ser terrenal, ser de la tierra es creer uno que siempre puede salirse con la suya porque uno siempre podrá negociar con otro, hablar con otro, pagarle al otro, ay! si se me hace una deuda pues me endeudo acá y pago con esto y uno juega a eso, … y salta entre un baldosín y el otro, y uno cree que uno es el bonito de la película, o la hermosa de la película, yo todas me las sé, yo lo puedo hacer.

Por supuesto el que es de la tierra, el que tiene esa mentalidad, ¿de qué habla? Habla de eso, habla de sus triunfos, habla de su plata. Ahora voy a hacer esto y después invierto en lo demás allá y se siente seguro de su mente, del poder de su mente, del poder de su inteligencia o del poder de su belleza o del poder de sus amistades.

Ser de la tierra es tener un ídolo grande y muchos ídolos chiquitos, eso es ser de la tierra. El ídolo grande en algunas personas es plata! Tengo plata! O el ídolo grande es, yo soy amigo! Oh! Soy amigo del presidente, soy amigo del presidente del Congreso, soy amigo del Arzobispo. A mi nada me puede pasar, ¿Qué me puede pasar a mí? Que le pase a los que no tienen amistades, yo estoy muy bien relacionado, a mí nada me puede pasar.

Ser mundano es tener eso, un ídolo grande. Otras personas tienen el ídolo, por ejemplo: de su cuerpo, de su belleza, de su simpatía y eso les ha funcionado muchas veces. Yo he visto, yo no vivo en este país por ahora, yo vivo en Irlanda, en Europa y he visto personas que entran a Irlanda por su bonita cara, así como suena, por su bonita cara.

No es que se estén vendiendo ni prostituyendo, sino yo he conocido historias reales de mujeres que van a trabajar ilegalmente, no es nada deshonesto, van a trabajar como niñeras o cosas así pero de modo ilegal y tienen que pasar obviamente por inmigración en Irlanda y al oficial se lo compran entre llantos y sonrisas y no sé que y ahí ponen carita de ponqué y ponen carita de cómo me va a hacer esto; ya pagué el pasaje y no se qué… sonríe y sonríe y tal y el oficial la deja entrar y repito, no son criminales pero eso crea la idea fácilmente de que uno por la bonita cara va a poder hacer muchas cosas hasta el día en que la bonita cara no sirve para nada.

Entonces hemos aprendido tres cosas: qué significa ser de la tierra, hemos aprendido que significa tierra en primer lugar, qué significa cielo en segundo lugar y qué significa ser de la tierra. Ser de la tierra es: yo me las arreglo, yo sé cómo me las arreglo y uno conoce personas así… yo por lo menos conozco una que la veo todas las mañanas en el espejo, yo mismo he sido así, yo mismo he sido así y seguramente hay mucho en mí que todavía es así.

Sigamos aprendiendo el Evangelio según San Juan, dice Nuestro Santísimo Señor Jesucristo, Maestro entre Maestros, “el que es de la tierra habla de la tierra, el que viene del cielo está por encima de todos” segunda vez que nos dice esa frase: “está por encima de todos” ¿qué será lo que nos quiere decir? Y nos dice de lo que ha visto y oído… “ese que viene de lo alto da testimonio” cuando dice “de lo alto” es lo mismo a viene del cielo, es lo mismo de viene de Dios; en este caso esas tres expresiones son sinónimas.

¿Cuál es el testimonio que trae ese que viene de Dios? El testimonio básico es: no le des tu corazón a los ídolos que mueren, pon tu confianza en aquel que vive, en el que vive para siempre en EL QUE ES, ese es el testimonio que trae Jesús. El testimonio de Jesús es un testimonio anti-idolátrico. El testimonio de Jesús es: mira tu dinero no va a poder resolver todo, tu bonita cara no va a poder resolver todo, tus amistades no van a poder resolver todo, tu inteligencia no va a poder resolver todo y esa labia con la que defiendes, no va a poder resolver todo.

Ese es el mensaje, la primera parte del mensaje; no pongas tu corazón en esas cosas. La segunda parte del mensaje es: vengo a contarte que el mismo que te creó, te ama hasta el extremo y te invita a que te apoyes en Él. Esa es la segunda parte del mensaje. El mensaje de Jesús es muy sencillo, son solo esas dos cosas, tu tienes una colección de ídolos porque tú eres de la tierra.

El hombre, el ser humano, antes de encontrarse con Cristo, es fundamentalmente pagano y ser pagano es ser de la tierra y ser de la tierra es tener una colección de ídolos en la cual el ídolo mayor es aquello en lo que yo me siento más fuerte. ¿Han visto algo más saludable que esa salud mía? ¿Han visto esa inteligencia que tengo? ¿Han visto la calidad de amistades con los que yo me trato? ¿Han visto la billetera, la plata que manejo? ¿Han visto? Ese es mi ídolo mayor, aquello a lo que yo le doy máxima importancia, en lo que pongo mi confianza, ese es mi ídolo mayor.

Pero siempre, siempre ser pagano es ser politeísta; junto al ídolo mayor una serie de ídolos menores, por ejemplo: alguien confía demasiado en su inteligencia, pero además confía en que tiene algunas amistades y además confía en que "a mí se me nota que no soy ningún guache". Hay gente que cree "mi presencia", es que mi sola presencia… yo con la presencia humillo decia el otro no?; hay gente que cree que con su presencia, ya! no?

Bueno, entonces el mensaje de Cristo es muy sencillo: tu colección de ídolos te va a dejar desnudo en la calle un día, no pongas tu confianza en eso!!

Punto número uno: eso fue lo que dijo Jesús, Evangelio según San Marcos, capítulo I: “Arrepentíos, Convertíos” Convertíos, qué es? Convertirse es dejar de mirar algo para empezar a mirar algo, es voltear la mirada, es cambiar la orientación de la vida. Convertíos es: mira esa colección de ídolos que tú tienes, esa salud, esa inteligencia, esa palabra tuya, eso NO ES!!. Conviértete! Esa es la primera parte y la segunda es: Creer en el Evangelio! Lo que nos dijeron el miércoles de ceniza en muchas Iglesias: Conviértete y cree en el Evangelio, es eso y cree en el Evangelio, ¿qué es? Cree la Buena Noticia y la Buena Noticia, ¿Cuál es? Que El que te creó te ama más que todos los amores que tú puedas coleccionar y que solo poniendo tu amor en Él, serás fuerte, tendrás vida! Qué bello como vamos aquí poco a poco escrutando la palabra de Dios, este es el Evangelio según San Juan, esta es la conversación que tiene Jesús con Nicodemo, ese pasaje pertenece a esa conversación.

Dice Jesús: el que viene del cielo está por encima de todos, ¿por qué está por encima de todos? Ahora ya lo entendemos, porque no es predicador de un ídolo más. En el fondo los ídolos son intercambiables unos con otros; en el fondo los ídolos terminan estando al mismo nivel. En cambio el que viene a anunciar el mensaje del amor de Dios, está por encima porque su mensaje no es intercambiable con ninguno de esos.

De lo que ha visto y ha oído, da testimonio, ya sabemos cuál es el testimonio: que dejemos esos ídolos y que pongamos nuestra confianza en el Señor. Pero sigue diciendo: “nadie acepta su testimonio” Nos demoraríamos mucho aquí explicando cómo maneja San Juan palabras como nadie, las generalizaciones en San Juan, en el Evangelio de Juan, dan para una tesis doctoral en Sagrada Escritura.

Por ahora digamos que se trata de expresiones globales que denotan la condición humana, nadie acepta su testimonio, ¿Qué quiere decir? Que la primera reacción del ser humano, del que se siente fuerte porque tiene salud o se siente fuerte porque tiene platica o se siente fuerte porque tiene buenas amistades. La primera reacción cuando una persona así habla del Evangelio, ¿cuál es? No me interesa, no me interesa, no tengo tiempo, no sabe, no responde, como en las encuestas.

Dios te ama, Dios derramó la sangre de su Hijo unigénito por ti. Para mí la Religión es un asunto complicado, y estoy haciendo mi tercer millón de pesos, hoy no voy a dejar de hacerlo por oírle su discurso señor predicador, permiso! Voy a hacer mi otro millón. Dios derramó su sangre por ti.

Yo soy muy emocional padre, a mí me da mucha pena con usted pero si yo empiezo a reflexionar en todas esas llagas, me da lloradera; se me corre la base, echo a perder el maquillaje y usted sabe que la cara mía es mi cuerpo. Cuando uno está apoyado en un ídolo, cuando uno se siente feliz en su ídolo, no acepta el testimonio de Cristo, le parece que eso es perdedera de tiempo, uno siente que Dios tendría que agradecerle a uno; agradezca que le voy a su Misa! Agradezca! Porque uno siente que uno está dando, no siente que está recibiendo y no siente que está recibiendo porque no ha recibido el mensaje.

Y ahora viene la parte más bella, dice Jesús: el que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios, en efecto, cuando uno por fin acepta, cuando por fin acepta que Dios es Dios, y no hay otro como Él; En ese momento uno entra en un ámbito distinto, el ámbito de la verdad de Dios.

El problema de la verdad es un problema bien interesante en el Evangelio de Juan, ustedes recuerdan que este es el Evangelio en el cual, hacia el final, Pilatos se encuentra con Cristo, están en el juicio y entonces Cristo le dice a Pilato: “el que es de la verdad, el que es de la verdad, juzga según Dios y Pilato le dice una cosa como… ¿y qué es la verdad? Uno de los grandes problemas de ser de la tierra, ya sabemos lo que significa ser de la tierra; vivir en ese sistema de ídolos y cada uno tiene su sistema, no? Cada uno tiene su montaje allá de ídolos.

El que es de la tierra, ese no tiene una verdad; la verdad no existe, no existe una verdad, ¿Por qué? Porque todo tiene un precio, porque no hay nada absoluto, porque todo se puede negociar, por eso no existe una verdad. Por ejemplo, la persona que tiene muchísimo dinero y que siente que puede comprar cualquier conciencia, ¿qué puede creer de la verdad? La mujer bellísima que ha hecho adulterar a los que ha querido, ¿qué puede creer del matrimonio?, ¿qué le importa?

Los que tienen grandes poderes y grandes influencias, será que pueden creer en la transparencia de los procesos, en la carrera administrativa por meritocracia?. Los que tienen sus grandes palancas y saben cómo poner a fulano en el cargo tal… y este va para este Ministerio; oye, ese señor no sabe nada de eso! Allá va! Allá va! ¿por qué? Porque yo tengo el amigo que me lleva allá.

Esa persona, el que se guía por los amigos o por la belleza, o por el terror, o por el terror, porque eso es otro que no hemos nombrado mucho en esta enseñanza; hay gente que siente que no necesita nada porque es capaz de aterrorizar; desde los matones de pueblo hasta Al Qaeda no es posible creer en la verdad.

Si hay gente que vive en la mentira, son los terroristas porque el terrorista, por su propia metodología obliga a sus potenciales víctimas a que le mientan a que le digan lo que él quiere oír. Si yo soy un matón por ejemplo, para eso me dejo la barba; no me veo todavía matón pero esperen, ténganme paciencia; si yo soy un matón malacaroso, me encuentro con usted… su primera reacción es: ¿qué le digo a este matón para que no me mate?. Los que aterrorizan nunca saben la verdad; el papá déspota nunca conoce a sus hijos; el esposo gritón nunca conoce a la esposa, nunca; porque su actitud aplastante, dominante, lo que hace es obligar a los demás a que muestren una máscara.

El que llega pateando cosas y gritando, insultando, el que hace como tantos papás que los hijos corran a esconderse, ¿qué va a conocer de los hijos? Lo único que conoce son sus rostros asustados, la verdad no existe para el idólatra, el idólatra desfigura el mundo para que se acomode a sus deseos.

En una predicación memorable, el padre Fernando Umaña a quien quiero y aprecio y admiro, fundador del Foyer de Charité, como muchos de ustedes saben aquí en Colombia, el padre Fernando Umaña en un a predicación memorable decía: “el orgullo y la locura son de la misma familia” claro, la locura es la desfiguración de la realidad, y el orgulloso o el que se afianza en sí mismo de cualquier manera que sea: plata, poder, violencia o lo que sea, termina acomodando la realidad a su mente; de manera que nunca conoce el mundo, nunca lo conoce.

Me parece tan triste, me parece tan deprimente que hay papás que nacieron, crecieron, se reprodujeron, luego se volvieron a reproducir y luego se volvieron a reproducir y siguieron reproduciéndose y luego se murieron y nunca conocieron a ninguna de las familias y nunca conocieron a ninguna de las mujeres, no llegaron a conocer a esas personas. La verdad no existe para el idólatra. Solo cuando uno encuentra el límite de la tierra, solo cuando uno se convence de la mentira del ídolo; encuentra la verdad de Dios.

Y la verdad de Dios, al principio como le dijo el Señor al profeta Ezequiel, al principio es amarga pero luego es dulce, al principio es amarga porque la verdad de Dios es: yo no soy todo lo que yo pensaba, yo no soy lo que yo pensaba, yo me imaginaba que era poderoso, cierto? Más o menos lo que le pasa a un matón de esos que tiene la pelea y ya todo el barrio sabe, próximo viernes. Pelea de matones; matón A contra el matón B. Hay barrios que son así, todo el mundo sabe y el matón A que se siente fuerte y dice: le voy a borrar todo lo que se llama cara a ese tipo.

Ese día sucede algo terrible que yo nunca he mencionado en una homilía, pero hay que hacerlo; amaneció con diarrea! Y este hombre es el fuerte, pero claro, ponga usted a la persona más fuerte en un régimen de esos y a ver dónde está la fuerza! Ven? Ese es el problema. Entonces como ustedes ven, es un ejemplo que uno no se olvida, son los ejemplos que a uno el predicador le toca recurrir por qué? Porque son los ejemplos que se le graban a las personas. Si yo le pregunto a ustedes cuál es el autor de “En busca del tiempo perdido” pocas personas lo recordarán, algunas, pero pocas; pero en cambio este ejemplo del matón todo el mundo se acuerda del matón porque es chistoso imaginarse a este señor bien fuerte, no? Pero haciendo fuerza también, es muy graciosos eso y esto no se le olvida a uno, y eso es lo que le pasa a uno cuando uno se encuentra con este mensaje, eso es lo que le pasa a uno cuando se encuentra con este mensaje.

Entonces yo no soy tan fuerte, entonces yo no soy tan bueno, entonces yo no soy tan bonito, entonces no soy tan inteligente, entonces no tengo tatos amigos como yo creía, entonces, entonces… todo era mentira y esa parte, ay! ay! duele, ay! ay! me duele y le pregunta uno, ¿qué le duele? Ay! me duele el yo! Ay! ay! me duele el ego, claro! Uno creía que manejaba todo, que se las sabía todas… y si no a este le pago con esto y si no a este le pago y allá hago y aquí este amigo y no sé qué y de pronto le dicen a uno: como dijo Jesús en una parábola, San Lucas, esta noche te van a pedir el alma, ah verdad!...oh! verdad? Esta noche? cuánto te amo, y el descubrimiento; entonces no soy lo que yo creía, esa parte es amarga.

Dios le dijo a Ezequiel: al principio mi mensaje te va a saber amargo y eso le sabe uno amargo porque uno ha puesto su esperanza en eso, uno ha puesto su esperanza en un ídolo. Hay gente que dice: ay! si tan solo yo consiguiera marido, eso sería mi salvación, yo me reivindicaría, yo me sentiría plena! absolutamente plena! Como yo les conté de ese señor que trabajaba en la vigilancia de mi convento. Un día le saludo, buenos días, padre me caso! No me dijo ni buenos días sino padre me caso! Yo le miré así… cómo …´por qué me dice eso? Un saludo un poco extraño, no? Nos pusimos a conversar y le dije: está seguro de que se casa? Si padre me caso, así me muera de eso, me caso!

O sea, el sentía, qué sentía? Él, o sea, mire yo, yo, yo, yo cierto? Yo con una esposa, pero una esposa ya, ya, ya, eso es lo máximo! En el fondo lo que viene a decirnos el Evangelio es: lo que tu creías como máximo no es ningún máximo! Por eso dice al principio, “ el que viene de lo alto está por encima”

Ahora si entendemos la fuerza liberadora de ese mensaje, “está por encima quiere decir: lo que era tu máximo no es lo máximo. Todavía hay más, y ahí es cuando uno dice: Wao! Todavía hay más, todavía hay más! Para ti lo máximo es? uy no para la mi lo máximo es una traba pero de esas osea que ya uno sienta... para ti lo máximo qué es? Una noche de placer de esas que uno siente que el cuerpo ya no da más. para ti lo máximo es?: ganar la lotería, yo ver esos millones. Cada persona tiene su máximo no? Tiene su máximo. Hay niñas de la edad de esas cantantes importadas que sienten que lo máximo es ir al concierto de no sé quien, ay! ay! es lo máximo, es que no hay nada más y Jesús dice: “el que viene de lo alto, está por encima” Tu máximo no es lo máximo.

Hay otro nivel, hay otro nivel! Y dice aquí: “El que acepta su testimonio, encuentra la verdad de Dios”, certifica la veracidad de Dios. Sale de ese ámbito, de esa sombra de mentira. El que Dios envió habla las palabras de Dios porque no da el espíritu con medida.

Si explicáramos palabra por palabra estos versículos, que fueron seis, y apenas alcancé a explicar tres; si explicáramos con todo detalle, necesitaríamos todavía mucho más tiempo, mucho más; pero creo que esto nos da un poco el sabor del mensaje de Cristo nos da el sabor y sobre todo nos deja una convicción; más allá de lo que yo puedo resolver; hay uno que puede; más allá de lo que puedo imaginar, hay uno que crea; más allá de lo que a mi me pueda alegrar, existe el gozo de Él; más allá de todas mis justificaciones y disculpas y excusas y mentiras, está la verdad de Él, la bendita verdad de Él y en esa verdad, al principio uno se siente mal porque uno dice: ay cómo así? Yo no pude haber hecho eso!

Cuando uno ha cometido una falta realmente grave, uno dice: pero cómo yo pude haber hecho eso? Pero cómo así? Y uno de pronto se envuelve demasiado en uno mismo, y uno dice: No, yo nunca debí haber hecho eso, pero lo hice, pero no debí, pero no, pero sí, pero qué tal si yo hubiera, pero tampoco; eso también es estar envuelto en la tierra.

Hoy el Señor, hoy el Señor te invita a ti que has cometido faltas irreparables, y creo que todos aquí hemos cometido algunas, a ti que has cometido faltas irreparables, Hoy el Señor te dice: mira, deja de enredarte en la tierra y si yo hubiera hablado y si yo hubiera pensado y si yo hubiera hablado, y si hubiera dicho, hubiera… el reino del hubiera todavía, es el reino de la tierra.

Hoy simplemente le digo al Señor: esa es mi verdad, ni mayor ni menor, ni más bonita ni más fea. Este soy yo! Eso fue lo que sucedió. Todo queda en tus manos y Tu que estas por encima de todos. Tu sabes lo que puedes hacer, pero ya lo has revelado en el corazón de Aquel que vive, en el corazón y el Amor de Aquel que redime, en el poder del único que salva y restaura para siempre.