Fundamentación Teológica de la Misión, 4 de 5

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Vamos a centrarnos en esta ocasión en el contenido de la predicación, ese es nuestro interés.

Hay una categoría fundamental que es la palabra "testimonio". Si ustedes quieren recordar solamente una palabra de esta sesiones que hemos tenido, les pido que sea la palabra "testimonio". La Escritura misma está escrita, valga la redundancia, entorno o a partir de esa palabra. Es decir, el género literario básico en la Escritura es "testimonio".

La palabra "testimonio" está indicando algo que no pretende ser objetivo, con la objetividad de la ciencia, ni subjetivo, con la subjetividad de la fantasía. Y ahí está la clave para entender muchas cosas de qué es la Palabra de Dios y de qué es el ministerio de la predicación.

La objetividad que pretende la ciencia, aunque la ciencia misma ha encontrado sus límites, pero la objetividad que pretende la ciencia es: "Las cosas son independientemente de quien las mire, las analice, son los hechos en completa desconexión con el sujeto. Así por ejemplo, la ciencia me asegura que al nivel del mar el agua hierve a los cien grados centígrados, eso no depende de quién haga la medición, eso no depende de en qué cultura, con qué gusto o con qué propósito se haga. Esa es la objetividad científica.

La subjetividad de la ficción o de la fantasía es casi el extremo opuesto, es la desconexión del objeto, es únicamente el sujeto el que, en medio de su creatividad, hace una narración, un planteamiento. Así por ejemplo, Franz Kafka hace su relato de la "Metmorfosis" que empieza, como seguramente recordamos, cuando este hombre despierta una mañana y descubre que se ha convertido en un gigantesco escarabajo. "-La gente no se convierte en escarabajos". "-No importa, mi relato dice eso". Esa es la fantasía.

Hagámonos esta pregunta: si la ciencia es pura objetividad-, sabemos que no es así pero planteémoslo de esa manera, precisamente la mecánica cuántica viene a cuestionar ese modo de hablar de "pura objetividad", pero digámoslo así-, si la ciencia es pura objetividad, y si la fantasía es pura subjetividad, ¿qué es el relato científico? ¿Qué es el relato bíblico? Para mucha gente, el hecho de que la Biblia no sea ciencia, significa automáticamente que es fantasía; si no es pura objetividad, entonces debe ser pura subjetividad.

Cuando en la sesión anterior mencionábamos aquellos reparos que se hacen frente a la religión y frente a la predicación, uno de los reparos es ese: "¡Eso es pura ilusión! ¡Es un mundo que tú tienes allá en tu cabeza! ¡Quédate entonces con tu mundo pero no pretendas que eso influya en nadie más, porque es algo que se limita a tu mente!"

Para muchas personas hay esa especie de alternativa inevitable: o las cosas son pura objetividad y entonces son verdaderas, son vinculantes, son públicas, es decir, tienen el aval de la ciencia, o las cosas son pura subjetividad y entonces son entretención, son únicamente válidas para los que quieran habitar en esos relatos, no tiene fuerza pública, pertenecen al mudo de lo privado.

En esa alternativa mental vive mucha gente: o hay relatos completamente objetivos, o hay relatos completamente subjetivos. Los relatos objetivos son científicos, los relatos subjetivos son fantasía, son ficción; los relatos objetivos tiene fuerza en la sociedad y en el mundo y en la esfera de lo público; los relatos subjetivos nos tiene fuerza sino únicamente en el ámbito privado.

Si uno admite esa alternativa está perdido, como creyente uno está perdido. Porque es evidente que al mirar la Biblia, al buscar en la Palabra de Dios, ese tipo de objetividad, pues vamos a encontrar una cantidad de contradicciones y vamos a encontrar una cantidad de incoherencias y vamos a encontrar una cantidad de cosas imposibles.

Nos dice, por ejemplo, el relato sagrado que Matusalén vivió más de novecientos años, más de novecientos sesenta o no sé cuántos años; nos dice el relato sagrado que cuando los israelitas salieron de Egipto eran como ochocientos mil o una cosa parecida. Y entonces es ahí donde el científico incrédulo se frota las manos y se solaza diciendo: "Pues yo le voy a mostrar a usted por qué eso es imposible"

Si se pretende buscar ese tipo de objetividad en la Biblia, la Biblia inmediatamente queda clasificada en la sección de libros de fantasía. Pero resulta que además de la objetividad pura, si eso existiera, siempre hago esa anotación, y la subjetividad pura de la ficción o del invento, existen otros modos de comunicación de la verdad. Y uno de los más importantes es la categoría "testimonio".

El ejemplo que voy a dar quizás me lo han escuchado en otra oportunidad. Imaginémonos una persona que describe algo que ha vivido; en su descripción, la persona no está refiriéndose a la verdad de los hechos, sino a la verdad del impacto de esos hechos en sí, en él o en ella.

Entonces mire por ejemplo esto: casó típico, el niño que llega del colegio y entonces, en el bus escolar, mientras él va haciendo la ruta, ha presenciado un accidente, y en ese accidente, pues, han chocado tres automóviles, se ve sangre en el piso, han llegado ambulancias, hay equipos de socorro.

Cuando el niño describe eso en la casa, entonces dice, por ejemplo: "Hubo como veinte heridos", probablemente fueron sólo dos personas o tres personas. Quizás dice: "Había un charco de sangre", no era un charco, eran unas manchas en el pavimento. Pero ¿quiere decir eso que el relato de ese niño carece de toda validez? ¿El relato qué nos está contando? El relato no es la descripción de una cámara que estuviera ahí mirando, midiendo, por ejemplo, los mililitros de sangre que se vertieron al pavimento.

¿En dónde está la verdad, o no hay ninguna verdad ahí? Por supuesto que hay una verdad, porque si el niño hiciera un recorrido normal en su ruta, llegara a la casa y empezara a hablar de un accidente, eso sí sería fantasía. El niño no está pretendiendo hacer un relato de fantasía, está pretendiendo ¿qué? Está pretendiendo describir con sus propias palabras y de un modo apropiado a esa comunicación, describir el impacto que el accidente ha tenido en él.

Fíjate cómo la palabra "testimonio" tiene una combinación de objetividad y subjetividad. Yo me atrevería a presentar esta frase: "El testimonio es la objetividad de la subjetividad. Es decir, es la descripción tan precisa, como resulta posible, de algo que escapa a la percepción de otro..

Imaginémonos que un niño y una niña son hermanos, iban en ese bus, imaginémonos ambos han presenciado el mismo accidente; a ambos, por supuesto,le ha impactado muchísimo, pero sucede que la niña en cuestión no solamente se impacta por el accidente sino que ella tiene un miedo casi enfermizo a la sangre. Entonces, cuando esta niña ve esa sangre, el impacto que tiene esa sangre en ella es mucho mayor

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