Fundamentación Teológica de la Misión, 3 de 5
En esta tercera sesión vamos a mencionar algunos de lo principales obstáculos, o mejor digo, objeciones frente al quehacer misionero.
No debe extrañarnos que se hable de objeciones, reparos, barreras u obstáculos. En el mismo Evangelio encontramos que Cristo, de un modo muy realista, les dice a sus discípulos: "Los envío como ovejas en medio de lobos" San Mateo 10,16. También les anuncia que van a tener persecuciones; les dice que van a ser excluidos y juzgados, van a ser víctimas de un terrible engaño; "llegará el tiempo en el que aquel que os mate creerá que le está dando gloria a Dios" San Juan 16,2.
Esas palabras de Cristo no dejan lugar a duda; realmente, la misión implica un serio riesgo. Tenemos que preguntarnos por qué. Obsérvese una cosa, el "evangelio light" no tiene riesgos, es el Evangelio de verdad el que tiene riesgos. Antes de entrar en este elenco de objeciones, quisiera referirme a lo que es el "evangelio light", porque el "evangelio light" no sólo evita las persecuciones, no sólo evita la cruz, sino que también evita a Cristo. Entonces es interesante saber en qué consiste eso que llamamos "evangelio light".
El "evangelio light" es un mensaje esencialmente humanista que quiere persuadir a la gente de que acepte algunos valores que son parte del consenso universal. Por ejemplo, el respeto a la opinión de otras personas, o el cuidado del medio ambiente, o la búsqueda de decisiones a través de procesos democráticos.
En nuestro tiempo, esta clase de ideas tienen muy buena prensa, tienen muy buen recibo. Una persona que llegue a un lugar nuevo con un mensaje de: "Vamos a cuidar el medio ambiente, vamos a luchar por la ecología, vamos a rescatar especies en peligro de extinción", tiene buena acogida. Una persona que quiere propiciar ambientes y mesas de diálogo y de escucha de las opiniones de todos y que propone que las decisiones sean tomadas entre todos, por ejemplo, por medios de votación o de democracia, esa persona va a tener muy buen recibo, y así sucesivamente.
Eso que llamamos "evangelio light" no tiene peligro de persecución, en principio no lo tiene; claro, uno siempre puede decir: "El que propone valores democráticos está sujeto a persecución, desaparición, tortura, en un régimen tiránico o en un régimen despótico", eso también es verdad. Pero digamos, en la gran mayoría o en la parte más amplia de lo que llamamos la cultura de Occidente, ese no es el caso.
Si hubiera que sintetizar en qué consiste eso que estoy tratando de llamar "evangelio light", podríamos decir que Sartre, el filósofo, es su gran patrono. El lema fundamental del "evangelio light" es: "Primero va la existencia y luego va la esencia", o dicho de otra manera: "Lo que tú eliges ser, eso es lo que tú eres; lo que el mundo elige ser, eso es en lo que el mundo se convierte".
Es decir, el "evangelio light" deja al ser humano en manos de sus propias preferencias, de sus propias decisiones y de sus propios consensos. Y esa manera de pensar y esa manera de hablar por definición no entra en contraste con la opinión de la gente. Porque, si lo que yo le voy a transmitir a la gente es: "Póngamonos de acuerdo para hacer lo que todos queremos hacer", ¿cómo es posible que surja una persecución ahí, si todos estamos haciendo precisamente lo que queremos hacer?
Bueno, un problema que tiene el "evangelio light" desde el punto de vista de nuestra fe, es que tiene que disimular o tiene que redondear o incluso tiene que podar todas aquellas aristas que resulten incómodas para la mentalidad dominante. Por ejemplo, los Evangelios hablan de que Cristo hizo milagros, pero eso es incómodo, eso es incómodo porque yo no veo milagros todos los días, eso es incómodo porque yo no puedo repetir los milagros en el laboratorio, eso es incómodo porque no hay ninguna teoría científica que respalde eso.
Entonces la reacción de un misionero del "evangelio light" es: "Hombre, pues si no te gustan los milagros, tranquilo, quitemos los milagros, ya se acabó el problema, no hablemos de milagros, hablemos más bien de gestos que inspiran en la persona de Cristo, hablemos más bien de cómo la bondad de Cristo tiene una repercusión en la gente de su tiempo y marca un ejemplo que ciertamente es interesante. Entonces, como eso te fastidia, eso lo quitamos".
"Te fastidian las cosas sobrenaturales, te fastidia la Resurrección, te fastidia que se hable de demonios, consideras que eso pertenece a una mentalidad o a otro siglo, no hay ningún problema, recortamos eso. Mira, ese era un atavismo, ese era un prejuicio, esa era una deficiencia de conocimiento que tenía la gente en esa época; entonces no te preocupes, recortemos eso, no peleemos. Olvidémonos de todos esos seres fantasiosos que hay que meterlos en el armario, como ya hay tanta gente que salió del armario, el armario quedó desocupados, es bueno meter en el armario los ángeles, los demonios, lo sobrenatural, porque esa cosas engendran tensión, engendran incredulidad".
En el aspecto moral sucede lo mismo. Jesús dice: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" San Marcos 10,9. "-Sí, eso dice Jesús, pero Jesús no puede querer que yo lleve una vida infeliz, entonces ése no puede ser Jesús; Jesús tiene que querer algo distinto; como conclusión, entonces en la práctica se permite el divorcio". "-Pues la Biblia dice otras cosa". "-Pues sí, pero eso hay que saberlo entender".
Y normalmente, las interpretaciones bíblicas morales, dentro de ese enfoque que llamamos "evangelio light", las interpretaciones bíblicas se toman todas desde una lámpara que se pone muy alta y esa lámpara es el amor; por supuesto, un amor entendido de un modo muy especial, de un modo muy particular, un amor que excluye del Evangelio la primera palabra que Cristo dijo en el Evangelio: "Convertíos" San Marcos 1,15, es un amor sin conversión.
Cuando se levantan bien alto esa lámpara del amor sin conversión, del amor que no reclama conversión, se pone esa lámpara bien alta, entonces a la luz de esa lámpara todo lo demás se ajusta: que hay que permitir el divorcio, pues usted permite el divorcio; que hay que permitir el aborto, pues se permite el aborto.
Dice la Palabra de Dios: "Ni los afeminados, ni los homosexuales entrarán en el Reino de Dios" 1 Corintios 6,9. "-Sí, pero es que eso pertenece a los prejuicios culturales de ese tiempo. A la luz del amor, que es lo único que realmente importa, nosotros no tenemos que preocuparnos del comportamiento de la gente en su vida privada, eso no tiene que interesarnos, lo único que tiene que interesarnos es la primacía de ese mandamiento fundamental".
El "evangelio light" lo podemos resumir en estos tres puntos: primero, lo que ya dijimos de Sartre: "Tu vida es lo que tú decidas, ser, y la vida de la humanidad es lo que la humanidad decida ser cuando todos estamos de acuerdo". Es decir, ahí hay supresión del pecado original, ahí hay supresión de las consecuencias del pecado, ahí hay una cantidad de negaciones de lo que nosotros consideramos y sabemos que es nuestra fe .
Segundo punto del "evangelio light", levantar muy alto una lámpara que es la lámpara del amor sin conversión, y desde el amor si conversión, suavizar todo lo que tenga que ver con exigencias morales; es decir, realmente, no interesa lo que diga la Palabra, interesa que tú seas buena persona. Y tercer punto, todo aquello que sea sujeto de discusión o que genere incomodidad, pues se quita del Evangelio o se silencia.
Bueno, ese evangelio tiene una cierta popularidad, pero es una aventura suicida, porque realmente la proclamación de ese evangelio lo que está diciendo es que..., a ver cómo me puedo explicar: al pronunciarse el "evangelio light" lo que está diciendo es que el Evangelio mismo no se necesita.
Porque para ser buena persona, para descubrir que uno tiene que ser civilizado y tratar a los demás como uno quiere que lo traten, o para llevar procesos democráticos, no se necesita de Cristo, ni de su Cruz, ni de su Sangre; no se necesita de la historia de la Iglesia, ni de la vida de los santos, no se necesitan los sacramentos, ni los mandamientos, no se necesita, y más bien estorba una jerarquía, no se necesita una Biblia, Dd hecho, porque en ese gran consenso, en esa mesa de diálogo transnacional en la que todos podemos estar de acuerdo, pues no es necesario nada de esto.
Lo que quiero decir es que la evangelización, hecha según el modelo del "evangelio light", es una evangelización suicida, porque es una evangelización que está diciendo: "Mire, vengo aquí a evangelizarles contándoles que el Evangelio no se necesita".
Es muy comprensible de dónde sale esta corriente; el "evangelio light" no sale de la nada, el "evangelo light" nace de una reacción a unos modelos de Iglesia desgastados y fastidiosos; modelos de Iglesia desgastados es, por ejemplo, creer que con la sola fuerza de la memoria y la catequesis tú tienes a la gente convertida; una tendencia fastidiosa y desgastada es creer que la sola sacramentalización ya garantiza una cultura cristiana.
Un modelo desgastado, y especialmente fastidioso, es la arrogancia clerical, en que detrás de un hábito o detrás de un clergyman, se considera un ser humano de otra sustancia, o con otros privilegios, o con otra dignidad, y reclama ese tipo de trato, y está perpetuamente separándose en la sociedad, por ejemplo, de los criterios de la justicia.
Esto que ha sucedido e varios países, -claro que sé que es un fenómeno muy complejo y hay unos elementos psicológicos y legales a tener en cuenta-, pero por decir algo, eso que ha sucedido en muchos países, que los abusos cometidos por el clero contra menores, esos abusos han tenido como única respuesta de parte de la jerarquía el trasladar al responsable a otra parroquia o a otro lugar para que siga haciendo lo mismo, eso causa una herida brutal, brutal, en la gente.
Porque la sensación de que alguien puede escapar a la justicia simplemente porque es clérigo, es exactamente lo que produce la sensación de: "Tu clericatura no importa, lo que tú eres no importa; tú te sometes como cualquiera, tú haces la fila como cualquiera, y tú estás en las mismas instancias que cualquiera".
Es decir, por supuesto que yo, como muchísimos otros, y no puedo estar de acuerdo con el "evangelio light" porque es la negación del Evangelio, yo no puedo creer en eso, pero eso no significa que uno no pueda comprender de dónde viene eso: de la arrogancia, del autoritarismo, del clericalismo, de los continuos privilegios, de esa manera de hablar como que "yo porque sé teología sé todo y lo domino todo", de ese modo de ser surge como reacción este evangelio, que lo que lo que quiere es proclamar una especie de humildad y quiere enfatizar el aspecto horizontal.
Podemos decir, según la antigua y muy repetida metáfora de la cruz, ¿no? El travesaño, o el palo horizontal, y el palo vertical. Si un modelo de Iglesia demasiado verticalista, jerárquico, piramidal, impositivo, arrogante, es como el énfasis en este palo vertical, pues como reacción hay otros que dicen: "Quitémosle toda la importancia a eso y quedémonos únicamente con el travesaño o palo horizontal.
Es decir, nos vamos de un extremo al otro. "Si tú querías que tu poder y tu dignidad y que todos tus privilegios tuvieran un origen celestial, y que de allá del cielo te recibiéramos toda esa autoridad, y que vinieras imponerte en todo: en la vida social, en la vida afectiva, en la vida sexual, en la ciencia, en las letras; si tú pretendías eso, pues olvídate, aquí todo va a funcionar así: en el modelo horizontal.
Y el modelo horizontal es: que si tú quieres seguir creyendo en lo que tú quieres seguir creyendo, es problema tuyo, pero tú no se los vas a imponer a nadie. Así que cállate, misionero. Nos fastidia tu voz, nos fastidia que pretendas imponer ese modelo vertical, celestial, jerárquico, arrogante, despótico; nos fastidia tu voz".
Es muy importante comprender que el "evangelio light" es una reacción dentro de la Iglesia, tratando de limpiar el rostro de la Iglesia; por supuesto, es una opción, que una vez más lo digo, yo no puedo compartir, yo no creo que esa sea la solución. Por supuesto que la solución, desde mi punto de vista, y no soy el único que piensa así, la solución está más bien en que la Iglesia entre en procesos serios de conversión. Cristo no nos llamó a la arrogancia, Cristo nos llamó a la humildad; Cristo no nos llamó a la tiranía, Cristo nos llamó al servicio.
Somos nosotros, y especialmente los religiosos y los clérigos, somos nosotros los que hemos hecho fastidioso el tema de Evangelio, los que hemos hecho fastidioso el tema de la catequesis, el tema de la evangelización. Somso nosotros, no es culpa del Evangelio, es nuestro pecado. Entonces la solución no es cambiar el Evangelio, la solución es cambiar nosotros, para seguir ofreciendo, no imponiendo, sino ofreciendo con humildad, pero también con perseverancia, con generosidad, el Evangelio.