Amor Humano y Amor Divino, 1 de 3
PARA REVISAR
Amor humano y amor divino, ese es el título que vamos a tener. Amor humano y amor divino y vamos a hablar de pareja y vamos a hablar de familia, desde ese ángulo, amor humano y amor divino.
¿Cómo se relacionan? ¿cómo los podemos conectar? para ir paso a paso empecemos por descubrir la importancia que tiene el amor en nuestra vida. El amor es un motor, la vida humana necesita de ese motor, el motor pone en movimiento al carro, el motor pone en movimiento la vida, cuando se acaban las razones para amar se acaban los matrimonios, cuando se acaban los motivos de amor se acaba el sentido de la vida, el amor es absolutamente esencial dentro de la vida humana, absolutamente esencial.
Dios le dijo a una gran santa de nuestra Iglesia Católica a Santa Catalina de Siena, Dios le dijo: “como los pies llevan el cuerpo así el amor lleva la vida, lleva el alma”. El amor es el que nos va guiando, a veces creemos que quien guía es la razón; pero eso no es tan cierto, porque muchas veces lo que hace la razón es justificar lo que va disponiendo el amor, por eso, ahí donde hay un amor muy grande casi no se necesitan razones.
Hay que preguntarle a un muchacho que esté bien enamorado si necesita muchos argumentos para visitar a la novia, ¿quieres ir a ver a tu enamorada ya de una vez? No hay que dar muchas razones. Entonces el amor tiene este carácter de motor y si el motor está dañado tenemos problemas y es el motor lo que se ha dañado en muchas vidas y en muchas parejas, también es el motor el que se ha dañado a veces en nuestra sociedad. Por eso nos interesa el amor; porque el amor es el motor, ese es el primer punto en esta noche.
Segundo punto, el amor tiene muchas expresiones y se puede utilizar de muchas maneras, es decir, hay muchas clases de amor y por eso, uno de los ejercicios que necesitamos es conocer esas clases de amor y sobre todo, descubrir cual es el amor que construye y que levanta para distinguirlo de otros amores, que aunque tienen ese nombre lo que hacen es destruir y matar, entonces necesitamos conocer esas clases de amor.
Un gran santo de nuestra Iglesia, Santo Tomas de Aquino, relaciona el amor con el apetito ¿apetito que es? El tener deseo de algo. El amor tiene el carácter de un apetito, es decir, supone un deseo y por eso mismo nos pone en movimiento, como ya dijimos. Pero hay distintas maneras de apetecer, hay distintos apetitos, porque tenemos distintas necesidades y tenemos distintos gustos y de acuerdo con las necesidades y los gustos están los apetitos y de acuerdo con los apetitos están los amores, por eso es muy importante que nosotros distingamos entre esos apetitos y es aquí donde cumple su primera función verdadera la sabiduría, la sabiduría es la que pone un orden en los apetitos.
Por ejemplo, cuando termina el día estamos cansados y tenemos deseo de descansar, podemos llamar a eso apetito de cama, apetito de descansar, pero si yo me quedo en el apetito de descansar y quiero descansar por la mañana y por la tarde y dormir la noche completa, entonces ese apetito excesivo va a destruirme, no es que esté malo el deseo de descansar, es el exceso en ese apetito lo que me destruye.
Lo mismo podemos decir de otros apetitos, existe el deseo de ser felices, disfrutar con los amigos, pero si yo únicamente quiero pasarla feliz disfrutando con los amigos y no quiero hacer nada mas en la vida, ese deseo termina destruyendo el bien de mi vida.
Dios mismo ha puesto en nuestros cuerpos y corazones un apetito que lleva al hombre hacia la mujer - que lleva la mujer hacia el hombre, no entremos en otro momento en otras consideraciones que usualmente se deben a la historia de las personas, mencionemos únicamente ese caso general y ese apetito es bueno porque sin ese apetito ninguno de nosotros estaría aquí.
Gracias a que existe ese apetito, gracias a que existe ese deseo, vamos a decirlo de un modo un poco más fuerte, gracias a que a mi mamá le gustaba a mi papá y gracias a que a mi mamá le gustaba a mi papá por eso yo estoy aquí, si no se hubieran gustado no hubiera sucedido eso, pero si ese apetito, que es atracción y que es deseo sexual, si ese apetito se vuelve el único apetito dentro de la vida, entonces puede llevar al adulterio, a la promiscuidad y a otra cantidad de daños.
Entonces el primer punto era, el amor es un motor, el amor lo inscribe santo Tomas dentro del apetito, pero el apetito requiere de una medida y la vida, sabia es la vida que sabe darle la medida a los apetitos, por eso una vida verdaderamente sabia, es aquella que responde a los distintos apetitos de acuerdo con las distintas circunstancias, los estados de vida, los deberes y derechos, las necesidades de la comunidad y otras consideraciones.
Es propio de la virtud de la prudencia encontrarle el lugar a los distintos apetitos, a veces un apetito puede ser perfectamente válido y sin embargo tiene que ser pospuesto, voy a decir un ejemplo muy sencillo, estamos paseando en un bote, en un barco y resulta que el paseo está muy bueno pero llevamos muchas horas paseando y paseando y tengo un hambre terrible, son las cuatro de la tarde no hemos almorzado, tengo mucha hambre, mi apetito en ese momento es apetito de alimento, pero sucede un accidente, el barco se mece y se vuelca, en ese momento, si yo que acabo de caer al agua digo “tengo hambre” el hambre no es el apetito que me va a servir en ese momento, aunque es lógico y licito tener hambre, lo correcto es que el apetito de vivir, el deseo de vivir es el que tiene que tomar prelación en ese momento.
Por eso, hay una hermosa complementariedad entre la dimensión de la voluntad y la dimensión de la inteligencia, porque lo propio de la voluntad es el apetito y lo propio de la inteligencia es la sabiduría y la prudencia, el ideal cristiano no es que una persona carezca de apetitos, el budismo si quiere que nosotros acabemos con nuestros apetitos, la enseñanza del budismo es muy fácil de resumir, lo que quiere el budismo es lo siguiente: así enseñó Gautama Buda, como el principio del sufrimiento está en el deseo, quitemos el deseo y se acaba el sufrimiento, esa es la enseñanza del budismo, como la gente sufre porque tiene hambre pues quitémosle el hambre, pero uno piensa quitémosle el hambre significa démosle alimento, no, quitémosle el hambre significa que aprenda a no tener hambre, el budismo es la supresión del deseo, es la supresión del apetito, pero el cristianismo no es eso, el cristianismo es el sabio gobierno de los apetitos, como el que dirige una orquesta, como el que dirige una republica, el verdadero cultivo de la vida cristiana, la vida recta y buena es aquella en la cual la persona tiene deseos, tiene apetitos; pero tiene la prudencia para gobernar esos apetitos ¿y cuáles son esos apetitos? Pues hay muchas clasificaciones.
Hay un señor Maslow que da una clasificación de las necesidades humanas, eso lo dejamos para los antropólogos, los psicólogos y los filósofos por ahora lo que nos interesa es que hay diferentes apetitos, en general los apetitos son lícitos, pero tienen que estar bajo el gobierno de la prudencia, hasta ahí vamos.
El amor es un motor punto número uno, el amor se expresa en forma o tiene su primera raíz en los apetitos o deseos, punto número dos y esos deseos o apetitos que pertenecen a la dimensión de la voluntad deben ser educados dentro de la prudencia y ese es el punto número tres.
Entonces una vida cristiana feliz, como es es una vida en la cual hay una luz, la luz de la prudencia, y con esa luz de la prudencia la persona sabe gobernar los distintos apetitos, entonces sabe gobernar el apetito del conocimiento, el apetito del descanso, el apetito del placer, todos sus apetitos, todos sus deseos son gobernados de acuerdo con la prudencia, pero aquí viene el siguiente punto que será entonces el punto número cuatro.
Bien, ya sabemos que hay un director de orquesta o una directora de orquesta que se llama la señora prudencia, lo propio de la prudencia es el recto orden, eso es lo propio de la prudencia, ¿pero cómo encontrar cual es el recto orden? ¿Cómo encontrar que es lo mejor como encontrar cuales son los criterios para organizar nuestros deseos nuestros apetitos, como organizar esa orquesta de todo lo que tenemos y podemos llegar a hacer? Entonces aquí llegamos a un punto muy importante, es aquí donde entran los mandamientos de la ley de Dios, porque los mandamientos de la ley de Dios son las señales para el amor, los mandamientos de la ley de Dios son exactamente la señales para que sepamos cómo podemos enseñarle a esa profesora, a esa directora llamada prudencia, el modo de dirigir la orquesta.
Entonces los santos mandamientos lo que hacen es contarnos como tenemos que darle un orden, es lo que se llama las prioridades, si una persona se cae de un barco y a duras penas puede nadar y casi ahogándose dice, “tengo hambre” pues nos parece ridículo lo que está diciendo ¡de por Dios primero sal a la orilla, ya después de que te hayas salvado y que no te hayas ahogado ya veremos si podemos darte algo de comida!
Pero que esta persona lo que está pensando es ¡tráiganme una hamburguesa! No, hay un orden, el orden en nuestra vida eso que le da una dirección a la orquesta, eso es lo que encontramos los santos mandamientos y por eso, cuando vamos a hablar de amor humano y de amor divino, yo quiero decirte algo, yo quiero que tu ames los mandamientos, que los ames.
Cuando tu llegas a una ciudad nueva que agradable es que te presenten un mapa o que agradable es que tu GPS tenga ese mapa ahí, “ay ya me puedo mover en esta ciudad” tú has llegado a la tierra de los vivos, tú has llegado a esta vida y necesitas un mapa, si alguien te da un mapa de la ciudad que no conoces tu le dices “gracias” Dios te ha dado un mapa, ese mapa son los mandamientos.
Entonces no tenemos que mirar los mandamientos como una carga, tenemos que mirar los mandamientos como una condición de libertad y de alegría, como una condición de felicidad y de esperanza, como un regalo de amor.
Por favor, tal vez la formula con la que se suelen dar los mandamientos nos confunde un poco, porque muchos mandamientos aparecen con la palabra no, ¿pero sabes una cosa? Lo mismo sucede en el tráfico cuando tu vas por el trafico que te encuentras una cantidad de círculos con una línea roja y todos sabemos lo que significa ese círculo con la línea roja atravesada, significa “No”.
Vamos a traducir eso, supongamos que yo llego de otro país, por ejemplo yo llego de Inglaterra donde la gente no conduce por el lado derecho sino que conduce por el lado izquierdo de la calle, de la calzada, de la carretera, si yo llego a esta ciudad y aquí no se maneja como se maneja en Inglaterra, empiezo a encontrarme una cantidad de noes, por ejemplo, si yo llego de Inglaterra y empiezo a conducir por el lado izquierdo y veo una flecha grandota que me está diciendo no sea bruto, no se meta por ahí, eso es lo que me está diciendo el no; y luego veo otra E que está tachada y eso significa no estacione y luego veo otro que me muestra una flecha hacia la izquierda pero esta tachada ¿eso qué quiere decir? no gire a la izquierda.
Yo no he visto que la gente cuando maneja por las calles llegue a la casa deprimida ¿por qué llegas triste? Todas las señales me dicen que no. Tu no llegas triste a tu casa y resulta que las señales te han dicho no gire, no estacione, no se meta por aquí, no, no y no y tu no llegas triste; porque tu entiendes que esas señales son las que te permiten a ti moverte con libertad y con seguridad y tu llegas seguro y llegas feliz a tu casa.
Yo quiero que tu entiendas que esos son los mandamientos de Dios, son esas esas señales y por favor escúchenme todos y sobre todo los jóvenes, yo no quiero sencillamente que ustedes digan “voy a obedecer los mandamientos” yo quiero que los jóvenes y los niños digan “yo amo los mandamientos de Dios, los amo” porque son mi mapa, porque son mi ruta, porque son las instrucciones para que la señora prudencia dirija la orquesta de mis apetitos y si la señora prudencia dirige la orquesta, entonces cada cosa va encontrando su lugar.
Porque si yo me dedico únicamente a descansar, hay gente que nació cansada, parece que el proceso de parto fue extenuante, requiere treinta años de descanso, un parto muy fuerte. Hay gente que solo quiere disfrutar. Otros en cambio se obsesionan en sus libros, quiero estudiar, estudiar, eso le paso por ejemplo a uno que se llamaba Don Quijote, empezó a leer, leer y leer y pasaba las noches leyendo y durante el día seguía leyendo y decía el libro de Don Quijote: “las muchas letras le secaron el seso” ese es un apetito también, hay jóvenes que solo quieren jugar y jugar, se les reconoce porque van en la calle y se les mueve solo el dedo.
Hay jóvenes que solo quieren chatear, chatear y chatear son apetitos que se salen de su cauce, tú necesitas la señora prudencia, tú necesitas la directora de orquesta que diga, antes de que te lo diga tu mamá, tu papá, el cura, el policía o el juez tú necesitas que la prudencia te diga “oye esto no conviene, no lo hagas” pero la prudencia hay que formarla, te entran los mandamientos, tú fuiste donde el médico y el médico te dice ¿Qué te dice el médico? seamos sinceros ¿Qué dicen los médicos? Sobre todo en estas edades a las que uno va llegando, ¿que empiezan a decirnos los médicos? “No” no que, no coma esto, no haga esto, por eso a uno le empieza a tener miedo al médico porque cada visita al médico le va quitando otra cosa.
Va uno al médico, mire no vuelva a comer eso - bueno doctor- tómese eso; dos meses después mire, ni esto ni esto - bueno doctor-. Siguiente visita, ni esto ni esto ni esto; siguiente visita, mire solo puede hacer esto, todo lo demás está prohibido.
Los médicos nos dicen que no en una cantidad de cosas, no puede comer esto, no puede beber esto, no puede hacer esto y nosotros no nos disgustamos con el médico, yo no veo que una persona vaya al médico y el médico le dice no haga esto, cual es su problema doctor ¿cuál es su problema conmigo? ¿Quiere que le rompa la cara doctor? No, la gente no se pone brava con el doctor, tú te vuelves agradecido con el doctor y tú le dices al doctor “gracias” después de que te ha prohibido lo bueno, delicioso, apetitoso, tú le dices “gracias doctor” ¡y le pagas y encima le pagas!
Hay que recibir los mandamientos de la ley de Dios de esa manera, los mandamientos de la ley de Dios son como la receta del médico, cuando Dios dice no envidies, no mientas, no mates, no forniques, no y no, mucha gente dice “ay tantas prohibiciones” la Iglesia obsesiva con las prohibiciones y resulta que uno ve quienes dicen eso y quienes critican a la Iglesia y esas personas viven un régimen de muchas prohibiciones porque en primer lugar para mantener esos cuerpos esculturales toca un esfuerzo muy grande, tienen que abstenerse de muchas comidas y tienen que hacer mucho ejercicio, esa gente la gente que cuida tanto, tanto su cuerpo que tienen que hacer mucho entrenamiento, mucho gimnasio y muchas comidas de las que tienen que abstenerse y toman unas cosas intomables porque hay unas recetas que yo no las entiendo, hacen un potaje y ahora eso va para dentro y la gente se somete a todo eso ¿por qué? Porque le gusta sentirse bella, fuerte, agradable, atractiva.
Entonces nuestro cuarto punto es como formarse en la prudencia, esos son los santos mandamientos, quinto punto, nuestro quinto punto es muy sencillo, una vez le pidieron a Jesús que resumiera los mandamientos, cual es el mandamiento más importante, y Jesús dijo amar a Dios, es decir, la lámpara que ilumina toda la casa es el amor de Dios y el amor a Dios.
Mencioné primero el amor de Dios porque la primera carta de Juan dice porque El nos amó primero, entonces de acuerdo con los santos mandamientos lo primero que ilumina la casa es voy a amar a Dios sobre todas las cosas, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas, con todo mi ser y el segundo mandamiento es amar al prójimo como así mismo.
Estos mandamientos resumen la ley y los profetas nos dice Jesús, no es casualidad pero los mandamientos lo que nos están pidiendo es amar, o sea que el gran deber nuestro es amar "ah pues eso está maravilloso" esa es la frase que dijo san Agustín “ama y haz lo que quieras” pero hay un orden y el orden es primero el amor de Dios.
Si Dios es el primer amado y es el gran amado en tu vida, los demás amores van encontrando su sitio, acuérdate que esta serie se llama "Amor humano y amor Divino". Entonces, el amor es el centro de los mandamientos; pero para que ese amor encuentre su sitio tiene un orden y ese orden primero el amor a Dios, y el amor a Dios es el que le da un orden a los demás amores y el amor a Dios es el que le enseña a la señora llamada prudencia como es que se puede encontrar un orden y una melodía en esa hermosa orquesta de todos tus apetitos.
Entonces lo primero es el amor a Dios, si ese amor a Dios está en ti si ese amor a Dios gobierna en ti, empezaste muy bien por ahí se empiezan a organizar los demás amores, amar a Dios.