Fundamentación Teológica de la Misión, 1 de 5

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Nos reúne en esta ocasión la teología de la misión. Este curso tiene dos partes: una parte teórica, que es la que estamos iniciando ahora mismo; y otra parte práctica, en la cual, como su nombre lo indica, el papel más importante lo van a cumplir ustedes con sus actividades y con sus informes.

En cuanto a la parte teórica, yo quisiera empezar haciendo dos anotaciones: primera, recordemos el tiempo de la promoción vocacional y recordemos qué fue a lo que a muchos de nosotros seguramente más nos llamó la atención, lo que primero nos atrajo cuando se habló de vocación religiosa, de vocación dominicana, de vocación sacerdotal.

Creo que si recordamos los afiches y si recordamos los lemas y las reflexiones de aquella época, toda la parte de predicación estaba muy en el centro de nuestros intereses. Predicar: la imagen del fraile recorriendo un camino o dirigiéndose a una multitud, ese tipo de cosas.

Entonces lo primero que deso que tengamos presente es que esta materia en cierto sentido viene a completar un ciclo en la vida de ustedes. Es decir, eso que al principio atrajo la atención produjo un camino, un camino de prenoviciado, de noviciado, de filosofía, de teología, de convivencia fraterna, de votos religiosos y, años después, muchos años después, se vuelve al mimo punto, pero no se vuelve de la misma manera. Es decir, volvemos a esos lemas, volvemos a esas imágenes de predicación, pero no volvemos siendo los mismos.

Entonces uno de los objetivos dentro de esta teología de la misión es que nosotros tengamos el valor de retomar lo que primero nos motivó y mirarlo, por supuesto, desde un ángulo distinto, o si digo mejor, desde un ángulo enriquecido, porque todo el camino que se ha hecho es un camino que nos ha enriquecido. Entonces está ese aspecto vocacional.

El segundo aspecto, que tiene su importancia especialmente para aquellos que se han sentido llamados a la vida clerical, es decir, a la ordenación, es que, evidentemente, esta asignatura quiere ser no sólo una mirada al pasado, sino quiere ser una manera de lanzarnos hacia un futuro que ya está muy próximo.

Entonces, si está ese aspecto dentro de nuestros objetivos, si está ese aspecto vocacional, también está el aspecto del futuro, y ese futuro se anuncia en términos de ministerio. Esto quiere decir que nosotros, especialmente en una asignatura como esta, en una materia como esta, tenemos un interés que va mucho más allá de un deseo personal. Nuestras constituciones dicen que el estudio tiene como propósito ayudar en el camino de salvación de nuestros hermanos, la salvación de las almas.

Entre otras cosas, pues se habla de almas como un modo de indicar que en primer lugar nuestra misión no está en el plano de las respuestas inmediatas sea de alimento, de vivienda o de esto, puede ser parte de una misión de predicación, pero evidentemente el bien del Evangelio es un bien que trasciende el aspecto puramente material y temporal.

Entonces nuestras constituciones dicen que nuestro estudio se endereza a la salvación de las almas. Y eso significa: no estudiamos únicamente por gusto; no nos capacitamos, porque esta es una capacitación también, no nos capacitamos únicamente por gusto. Nosotros tenemos ante la Iglesia y ante el pueblo, tenemos el deber de estar debidamente preparados, capacitados para prestar un mejor servicio.

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