Navm011a
Fecha: 20101225
Título: El regalo de Dios
Original en audio: 12 min. 03 seg.
Hermanos: en mi propio nombre y en el de el padre Tito Murcia, superior de esta comunidad del convento Santo Domingo, les presento un cariñoso y alegre saludo de Navidad.
En realidad esta celebración es completamente única, y con la ayuda del Espíritu Santo vamos a descubrir por qué es única. Yo creo que un buen punto de partida es recordar que este año 2010, ha sido bastante duro para algunos de nosotros; el padre Francisco Pardo – quien va a leer el Evangelio- a medio día estaba enterrando a un hermano suyo fallecido el día de ayer. Algunos otros que estamos aquí también recordamos parientes muertes, si me permiten que hable a titulo personal, mi madre también falleció en este año 2010 y tuvimos que despedirla y conozco algunos otros ejemplos de personas que están aquí.
Un año muy duro para millones, para millones literalmente de colombianos, que han visto el trabajo de toda una vida perderse bajo las aguas, un año con nuevas formas de violencia, los planes de restitución de tierras en vez de conducir a un acto saludable de justicia han llevado a unas formas refinadas y brutales de crueldad, contra los legítimos tenedores de aquellas parcelas, especialmente en la zona de Urabá y de Córdoba, se cuentan por decenas los campesinos que han sido masacrados, simplemente por reclamar lo suyo y de lo cual fueron desposeídos por obra de otra violencia.
Cuando pensamos en todas estas dificultades y tristezas, también la vergüenza que pasó nuestra Iglesia Católica durante este año, no hace poco entrevistaban al Papa Benedicto XVI sobre este tema del año sacerdotal del 2009 al 2010 fue el año sacerdotal, y decía el Papa: Da la impresión que durante ese tiempo las fuerzas hostiles a la Iglesia han querido tirarle por la cara toda la basura, toda la miseria que indudablemente tiene, porque sí la tiene, por los pecados, por los crímenes, por las incoherencias de los sacerdotes.
Y por eso algún escritor en Internet, en este sistema que se llama el blog, decía que este ha sido un año terrible, un año horrible para el Papa Benedicto. Pinto todo ese panorama mas bien oscuro para que nos preguntemos ¿Qué clase de celebración es la Navidad? El saludo tradicional en español es: “Feliz Navidad”. Pero cómo desear esa clase de felicidad en ese panorama de pérdidas familiares, personales o comerciales tan graves.
¿Cómo podemos hablar de felicidad en ese panorama tan sombrío? Y sin embargo de eso se trata precisamente la Navidad y por eso empecé diciendo que es una celebración distinta de las otras, no es una celebración de algo que ha salido bien, no es una medalla que Dios le pone al mundo, no es un aplauso de los ángeles por lo bien que nos estamos portando. Cristo viene a esta Tierra –digámoslo abiertamente- viene conmovido por nuestras necesidades, dolido por nuestros pecados, compasivo ante nuestras miserias ¡Por eso viene Cristo a la Tierra!. Lo que nosotros celebramos en Navidad no es la llegada de un premio si no de una medicina, lo que nosotros celebramos en Navidad no es un aplauso, repito, que venga de los cielos, sino una caricia compasivo del Señor que conoce de qué barro estamos hechos y del Señor que sabe también cuántas necesidades hay en nuestros corazones ¡Esa es la Navidad!.
Y si los ángeles cantan la gloria de Dios, es porque Dios se ha mostrado particularmente grande al mostrarse compasivo. Resulta que nuestro Dios al acercarse a los más pequeños esta mostrando cómo son largas, muy largas sus manos compasivas, sus manos misericordiosas, y es esa larguesa de Dios es esa ternura que llega hasta tocar a los pequeños y al pobre, es eso lo que nos da alegría.
Si nosotros estamos felices en Navidad no es porque las cosas estén bien, sino porque tenemos un Dios que sabe volverse alimento y medicina que sabe volverse abrigo y cobijo que sabe volverse protección y nueva vida, para todos los que de una manera o de otra sentimos que este tiempo ha sido un tiempo terrible; y por eso el regalo de Dios, el regalo que recibimos de parte de Dios, que no es otro que su hijo Jesucristo, significa para nosotros que Él realmente se ha acordado de nuestras necesidades.
Por eso la verdadera alegría de la Navidad, no la va a entender el que no tiene problemas, sino el que esta peleando, batallando con sus miserias, con sus problemas y que siente que le llega el auxilio necesario , aquel que esta luchando contra su tentación va a encontrar en Jesús la mano extendida, aquel que no quiere dejarse undir en la depresión, si levanta los ojos y mira a Jesús va a encontrar la alegría que nadie mas podía darle. Aquel que en medio de la soledad tentado quizás de egoísmo no sabe que hacer con su existencia pues va a ver en los ojos brillantes y puros de Jesús la puerta a una existencia nueva.
¡Esa es la Navidad!. La Navidad es para los que traemos nuestros costales de tristeza, de desconciertos de preguntas sin resolver, para nosotros es la Navidad; para nosotros y para todos los que se han ido cansando y han ido cayendo a lo largo del camino. Para nosotros para los que caemos, los que necesitamos, los que no entendemos para nosotros es la Navidad. Y por eso dijo Jesús:” Yo he venido para que tengan vida”, y también dijo: ”No necesitan medico los sanos sino los enfermos”.
Aquí tendríamos que hacer como los niños que esperan regalos y se ponen bravos si uno no les da regalos, que levantan la mano y dicen :” Yo, yo, a mí a mí”, pues así tenemos que hacer con Cristo. Viene Cristo a nuestra Tierra y nosotros tendríamos que saltar y decir :”Jesús, Jesús a mí, a mi, yo necesito, yo soy de esos…yo soy de los que esta aburridos, triste, de los que no comprenden, de los que se quedaron solos, de los que están en crisis, de los que pasan necesidad, de los que no saben cómo alegrarse”.
Es decir, que en contra de lo que la gente a veces piensa la Navidad no es para los que saben “rumbear” como decimos en Colombia, para pachanguear; para pachanguear no se necesita que venga Jesús, se necesita buena música, buen ambiente, buena comida, buenos amigos, buen trago...Para eso para la pachanga, para la rumba no se necesita a Jesús . en cambio nosotros los que acabamos de perder la mamá, el hermano , el trabajo, los que acabamos de perder nuestras certezas, los que sentimos que se nos agrietan los cimientos, nosotros somos los que le pedimos a Jesús.
¡Te necesito Jesús, te necesito para que me alegres!, ¡ Te necesito para que me sanes, te necesito para que me cures!. Y asi lo mostro Jesús desde el primer momento. Ustedes saben queridos hermanos, seguramente saben que clase de personajes eran los pastores en aquella época de Cristo, los pastores eran una gente despreciada y despreciable, los que no contaban para nada.¿ No te acuerdas la historia del rey David? El rey David era pastor y resulta que cuando el profeta Samuel va donde el papá de David – el papá de David se llamaba Jesé- , cuando el profeta Samuel va donde Jesé y le dice: Es que Dios escogió uno de tus hijos para rey, Jesé le presenta los hijos que tenia en casa, y Samuel le dice a Jesé que ninguno de estos lo ha escogido el Señor, ¿no quedan más hijos? Solo en ese momento Jesé se acuerda de David, Samuel le pide que lo traiga, porque no vamos a comer hasta que él venga.
Y cuando llegó David, Samuel dijo: ”Este fue el que eligió el Señor”, lo ungimos y lo ungió en medio de sus hermanos. Ese es nuestro Dios, nuestro Dios es ese, el que se acuerda, el que ve donde nadie realmente ve, el que descubre donde está el necesitado y a ese es al que viene a visitar en Navidad. De modo que aunque empecé diciendo: “Feliz Navidad para todos”, tengo plena conciencia que especialmente aquellos que tenemos grietas y cansancios y preguntas quizás somos los que mas vamos a disfrutar esta llegada de Cristo, porque mucha mucha falta nos estaba haciendo.