O054003a
Fecha: 20120209
Título: La mision de Jesus es restaurar la alianza que fue celebrada entre Dios y su pueblo
Original en audio: 4 min. 50 seg.
Vamos ya en el capítulo séptimo del evangelio de Marcos. Sabemos bien que en los días de entre semana vamos leyendo de modo secuencial, de modo ordenado el Evangelio. Por eso se habla de tiempo "Ordinario", es un tiempo ordenado, un tiempo que lleva un ordo, lleva un orden.
Y en este capítulo hay una escena que es bastante extraña por varias razones. En primer lugar, vemos a Cristo muy al norte. A ver, había tres grandes regiones: Judea, Samaría y Galilea, las he enumerado de sur a norte: Judea, capital Jerusalén; luego Samaría, luego Galilea que tenía como ciudad más importante, Cafarnaúm, una ciudad que daba al lago llamado de Galilea o lago de Genesaret, ese lago es donde se realiza toda aquella actividad pesquera que nos resulta familiar en los Evangelios.
Pero Jesús está todavía más al norte en la escena que aparece en el evangelio de hoy, está en la región de Siria y esa región de Siria, incluso de la actual Siria porque ahí queda el actual país de ese nombre, en esa regíon, pues, ya propiamente lo que se encuentra es otra religión, es otra cultura, ahí era donde estaba el antiguo Imperio Asirio, pero claro que en tiempos de Jesús ese imperio llevaba siglos de haber caído y la región estaba más bien marcada por la cultura pagana de los griegos.
Por eso el evangelio dice que se trataba de una mujer de cultura griega, o de una mujer griega. Eso no quiere decir que ella hubiera nacido en Grecia, sino que por el impacto cultural que tuvo Grecia, imponiendo entre otras cosas su idioma, y la riqueza de su pensamiento, y la riqueza de su arte y de su filosofía, pues, toda esa región del Mediterráneo terminó hablando una variedad del griego, por cierto esa variedad se llamaba la koiné, la lengua koiné, la lengua común, koiné quiere decir común.
Entonces fíjate que escena tan extraña: vemos a Jesús prácticamente saliendo no solamente de Judea, sino saliendo incluso de su propia región, saliendo de Galilea; es decir, este es Jesús que está como saliendo a tierra de paganos, y es muy extraño.
Pero bueno, uno sabe por los Evangelios que Jesús miraba su propia misión ante todo como recoger a las ovejas de Dios dispersas, y por eso la explicación más razonable de esta salida de Cristo es como una preocupación por aquellos miembros del pueblo de la antigua alianza que vivían alejados, y probablemente podría haber algunos en esta región sirofenicia.
Pero la que viene en busca de Jesús es una mujer pagana, una mujer que tiene su hija enferma; y también nos resulta extraño que Jesús parece que no quisiera curarla. Pero es que Jesús ante todo no quiere ser visto como un curandero, como un hacedor de milagros; Jesús viene a restaurar la alianza que fue celebrada entre Dios y su pueblo, esto es lo fundamental de Jesucristo. Y por eso, Él no viene simplemente a repartir milagros a una y otra parte, esa no es su misión.
Sólo cuando esta mujer, solo cuando esta sirofenicia reconoce que ella con humildad quiere alimentarse de la misma mesa de Israel, y esa es la imagen de "las migajas que caen de la mesa de los niños y que pueden ser comidas por los perritos" San Marcos 7,29.
Sólo cuando esa mujer dice: "Es que quiero alimentarme de la mesa de Israel", en ese llamado tan humilde, en esas palabras que equivalen a una profesión de fe, jesús ve que la puerta se abre y que es posible ese milagro, es posible ese exorcismo, es posible reconocer en ella también a una hija de Israel por adopción.
¡Cuántas lecciones en unos cuantos versículos! ¡Bendito sea Dios!