O053003a
Fecha: 20120208
Título:
Original en audio: 4 min. 35 seg.
Cualquiera que haya leído unas cuantas página del Evangelio o que haya escuchado, por ejemplo, en Misa algunos pasajes, sabe que desde muy pronto en el ministerio público de Cristo se dio una gran tensión entre este mismo Cristo y los fariseos.
Y es muy interesante ver por qué se presenta esta tensión, dado que los fariseos no eran ateos, no eran agnósticos, no eran o no se presentaban como enemigos de la religión. Al contrario, parecían gente supremamente piadosa, gente supremamente practicante, gente muy religiosa.
En lo cual yo creo que ya hay una advertencia para nosotros: a veces pensamos que se puede clasificar el mundo fácilmente entre aquellos que son muy religiosos y otros que en cambio son gente de poca o ninguna fe. a veces creemos que se puede clasificar fácilmente la humanidad entre aquellos que son de los buenos, de la luz, de Dios, estos son los buenos. Mientras que habría otros que serían los malos, y los malos serían los incrédulos.
Curiosamente, el Papa Benedicto, con esta iniciativa que ha tenido de lo que él llama el "atrio de los gentiles", donde precisamente promueve el diálogo entorno a cuestiones fundamentales de Dios y de la fe, el Papa Benedicto dice que un ateo, si está buscando con sinceridad, si está buscando la verdad con toda sinceridad puede encontrarse mucho más cerca de Dios de lo que él mismo cree, de lo que él mismo piensa.
Y, al contrario, una persona que se considera muy creyente, que se considera muy practicante, que se considera muy religiosa, quizás no se da cuenta que muy fácilmente puede estar cayendo en todas estas faltas de las que nos habla la Escritura cuando se trata de los fariseos.