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Fecha: 20120128
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Original en audio: 4 min. 42 seg.
La Iglesia recuerda hoy a Santo Tomás de Aquino. Este hombre, fraile de la Orden de Predicadores, sacerdote de Dios, teólogo y maestro de teólogos, despierta una combinación de admiración y distancia. Admiración, porque sus palabras, casi ocho siglos después, siguen siendo una enorme luz que marca el camino en mucho de la investigación teológica en la Iglesia; pero también esa grandeza puede despertar una sensación de distancia.
Es tan portentosa la inteligencia de Tomás, es tan grande su memoria, es tan profundo su análisis, son tantas las fuentes de su conocimiento, que cualquiera de nosotros, pobres mortales, puede sentirse demasiado lejos de ese hombre tan dotado por Dios para una misión tan especial y tan necesaria en la Iglesia.
1.19Porque ciertamente, la teología es una misión de gran importancia en el conjunto de la vida cristiana. ¿qué es la teología finalmente? Es la reflexión sobre la fe. La fe es un regalo, pero ese regalo más lo apreciamos, más lo valoramos, mejor lo conservamos cuanto mejor lo conocemos. Imaginémonos, por ejemplo, un papá que regala a su hijo, digamos, un reloj muy sofisticado. Estoy seguro que cuanto más conoce el muchacho ese reloj, más aprecia el regalo que ha recibido.
hay que conocerlo, hay que entrar en sus funciones, en sus posibilidades, y eso necesariamente toma tiempo, reclama un camino. Eso es la teología, es un camino, un camino que toma tiempo para valorar el gran regalo que hemos recibido.
No hace mucho el Papa Benedicto nos recordaba que esta dimensión intelectual o racional de la fe. Es que la fe es un acto simple, pero ala vez, en su simplicidad, en su sencillez, encierra una gran riqueza. Lo primero que brilla en la fe es el aspecto de entrega, el aspecto de confianza en Dios; pero esa entrega, que es entrega de todo nuestro ser, es también la entrega de nuestra inteligencia; es decir, la inteligencia tiene que ser evangelizada.
Y yo creo que es aquí donde desaparece esa sensación de distancia con Tomás. Si nosotros nos quedamos mirando simplemente al genio, al hombre de la inteligencia portentosa, al que tiene esa memoria casi increíble, al que acude a tantas fuentes, al que tiene se lenguaje tan limpio, tan diáfano, pues vamos a sentir que Santo Tomás está muy lejos de nosotros.
Pero si en cambio le miramos como un creyente, como un testigo que ha recibido la fe y que quiere transmitirla de la mejor manera; si miramos en Tomás a ese hombre que presta un servicio a la Iglesia desde lo que Dios le ha dado, entonces entendemos que nuestra Santa iglesia, así como tiene a un gran Tomás de Aquino que presta ese servicio, porque eso fue lo que Dios le encomendó, esa Iglesia también te tiene a ti y me tiene a mí.
Y cada uno de nosotros, desde lo que ha recibido, tiene que ayudar a expandir ese Evangelio, de modo que tome plena posesión de todo lo que somos, y de modo que impregne todas las áreas de la vida en sociedad, de la vida de la Iglesia, por supuesto