Bo02004a
Fecha: 20120115
Título:
Original en audio: 4 min. 43 seg.
Esta semana hemos iniciado el tiempo llamado "ordinario". Recordemos que en nuestra liturgia católica hay dos puntos centrales en el año: un primer punto es la celebración de la llegada del Mesías, eso se prepara con el Adviento y se celebra con la Navidad. Y un segundo punto es la PAscua, la salida de este mundo del Mesías, eso se prepara con la Cuaresma y se celebra en la Semana Santa, y singularmente la noche de la Pascua, que es la solemnidad más importante, y luego en el tiempo pascual.
Esos son los dos puntos centrales del año litúrgico, siendo el más importante de todos, la Pascua. Y esto da origen a los cuatro tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Navidad, por una parte; Cuaresma y Pascua, por otra parte.
El resto de las semanas del año pertenecen a lo que se llama el tiempo "ordinario", en esas emanas, en la mayor parte de se tiempo, el sacerdote lleva ornamentos verdes, o el diácono, o el obispo, por supuesto. Ese ornamento verde, ese color verde es el propio del tiempo ordinario. Esto puede cambiar ocasionalmente, quizás en una celebración de la Virgen el ornamento lleve un color celeste, o quizás en la fiesta de un santo no mártir el color sea blanco, o en la fiesta de un apóstol o de un mártir el color sea rojo. Pero en general, en el tiempo ordinario el color es verde