Sino007a
Fecha: 20091228
Título: Los ninos martires sufren para que Jesus cumpla su amor mas grande, el de salvarnos a todos.
Original en audio: 18 min. 47 seg.
Queridos hermanos, es una combinación de alegría y de dolor la que tenemos en este día al recordar a los santos mártires, no hay que explicar por qué la palabra dolor. La muerte de todo inocente es una pésima noticia para la humanidad; pero especialmente cuando se trata de niños, que fueron arrancados del seno de sus madres, del pecho de sus madres para hacer injustamente, por supuesto, sometidos a la muerte.
Pero hay también alegría porque se trata de una victoria, se trata de la victoria del plan de Dios, con su muerte, con esa, podemos decir, cortina de sangre, estos niños fueron los guardaespaldas de Cristo, lo protegieron, cubrieron su escapada, su huida, en cierto sentido fueron los primeros en dar su sangre por Jesús, porque ellos, soportando en su propia carne el castigo, lograron que Cristo escapara, huyera y de esa manera el verbo de Dios en nuestra tierra pudo crecer para también un día El derramar su sangre, ya no por unos pocos sino por todos nosotros, es decir, que la huida de Cristo, no fue una huida del sacrificio, sino una preparación del sacrificio definitivo, el sacrificio de la nueva alianza, el de la cruz, el mismo que se celebramos en cada eucaristía, el mismo que se hace presente en cada Misa, eso es lo que recordamos el día de hoy, y es notable la providencia de Dios en todos los aspectos de esta fiesta.
Permítanme subrayar tres aspectos, tres de esos aspectos, primero, providencia de Dios en la inspiración que José recibe en sus sueños, providencia de Dios en la voz de aquel ángel que le advierte a José que tiene que huir. Los ángeles, nuestros santos ángeles son voces de Dios que si las sabemos escuchar nos guardan de inmensos peligros en nuestro cuerpo y sobre todo para nuestra alma, ellos son ministros de la gloria y ministros de la providencia divina, que este día sirva entonces, para renovar nuestro afecto, gratitud y obediencia a nuestros santos ángeles custodios.
Pensamos con frecuencia en los ángeles de los niños y hay muchos cuadros que representan a un ángel protegiendo a un niño, por ejemplo cuando tiene que cruzar un puente peligroso, pero esos niños que cruzamos puentes peligrosos todos los días somos nosotros, y tenemos que pedirle a Dios que haga nuestro corazón sensible a las voces del cielo, que nuestros oídos estén atentos a los ángeles buenos, porque también existe la instigación venenosa de los ángeles malos, es decir, los demonios.
Tenemos que pedirle a Dios que nuestro corazón esté abierto a la inspiración del cielo, y cerrado, a la voz engañosa, seductora, pegajosa, del infierno, así que a través de ese ángel, la providencia de Dios estaba salvando la Sagrada Familia, estaba salvando sobre todo preservando la victima para el sacrificio, es decir, a Jesucristo, que en su debido momento, y no antes, tenía que derramar su sangre, primer elemento de la providencia.
Segundo, José sale de noche, no es tan frecuente el viaje de noche, y sin embargo, había caravanas de comerciantes, que constantemente estaban haciendo su recorrido hacia Egipto, suponemos que José se encontraba en las vecindades de Belén, no lejos de Jerusalén, son unas cuantas jornadas pesadas hasta llegar al norte de Egipto, ese viaje en buena parte se realizaba de noche, obviamente para evitar el sol implacable, de modo que José pudo unirse a una de esas caravanas y pasar como anónimo, pasar escondido.
Es otro tema hermoso de reflexión, como Dios Padre organizó todas las cosas para que la santidad perfectísima de Cristo y la santidad de esta pareja bendita, José y María pudiera ser preservada en medio de circunstancias tan duras como son las propias de este mundo.
Con alguna frecuencia reflexiono yo en la santidad de María, porque nuestra fe la confiesa como Inmaculada y como aquella que no cometió ningún pecado en su vida, y uno dice, pero como puede pasar una persona sin pecado en esta tierra, pues ya ves, Dios tiene en su providencia manera de preservar la santidad de sus hijos, anquen el mundo esté avejado de corrupción, Dios sabe como guía a su gente, y también hoy Dios tiene modos infinitos de preservar la inocencia de los niños, la santidad de las familias, los buenos propósitos y el fervor de los buenos sacerdotes, el hecho de que el mundo esté lleno de tantas plagas y pecados no significa que Dios esté cruzado de brazos o que simplemente esté rascándose la cabeza y lamentando las faltas que cometemos los humanos.
Todo aquel que quiera llevar una vida limpia encontrará en Dios su primer y principal aliado, todo aquel que quiera llevar una vida justa, si se entrega verdaderamente al querer, la voluntad y la providencia de Dios, encontrará en Dios su protector y Dios por caminos inesperados sabrá esconderle en momentos apropiados, muchas veces ese escondite es a través de la humildad y la pobreza, porque el demonio es soberbio, y homicida.
Como homicida y soberbio busca todo aquello que sobresale; pero los humildes le ganan al demonio, en alguna ocasión un gran santo de nuestra Iglesia, el se llamaba Antonio, vivió en el siglo III, San Antonio el Abad, no confundirlo con San Antonio de Padua, el que aparece en la imagen de nuestra señora del Rosario de Chiquinquirá.
Este San Antonio Abad, era un monje, era un ermitaño, un hombre de oración, un hombre espiritual y San Antonio recibió grandes luces del cielo, porque él es de los iniciadores de la vida monástica, y como patriarca, de esa forma de vida, sin duda necesitaba una gracia especial, muchas gracias especiales y luces del cielo.
En alguna ocasión por ejemplo, este santo vio como el demonio preparaba redes para atrapar como peces a los seres humanos, el vio en esa visión como el demonio tenía redes de todos los tamaños posibles, de todas las formas y colores posibles, para ponerlas en todos los lugares posibles de la ciudad, y así atrapar a mucha gente, pero se dio cuenta también san Antonio que el plan del demonio fracasaba con las personas humildes, porque la persona humilde es como un pez demasiado pequeño para ser atrapado por la red.
La red agarra a los peces grandes; pero los peces pequeñísimos esos siempre se escapan, los humildes siempre saben salirse de las estratagemas, de las trampas del demonio, así también el demonio lanzó esa red para destruir la vida y sobretodo el plan, la santidad que brillaba en el niño de Belén, y en sus padres tan santos, pero la estrategia del demonio falló, eso es lo que hemos dicho en el salmo de hoy, “hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador” Salmo (124 (123), 7) versículo que se aplica a Cristo cuando huyó a Egipto, y que se aplica también a los mismo santos inocentes; porque aunque perdieran en la vida del cuerpo no tiene duda la Iglesia que recibieron la corona de la gloria otorgada por el mismo Cristo que pudo huir gracias al servicio de ellos.
Así que la providencia de Dios también funcionó en esas caravanas nocturnas que salían para Egipto, José y María se unieron a esa caravana, como decimos a veces popularmente, pasaron agachados allá mezclados entre todos sin que nadie los notara, en el anonimato y la humildad escaparon de las red del cazador.
Y el tercer momento de la providencia divina que destaco en esta fiesta es el hecho mismo de vivir en Egipto, quizás nos hemos preguntado alguna vez que clase de vida podían llevar allá, al fin y al cabo pues Egipto se supone que no era una nación muy favorable y no lo era, pero en Egipto había colonias de judíos.
Sucede que en el siglo VI a de C. muchos años, entonces antes del nacimiento del Mesías, los caldeos expulsaron a los judíos de Jerusalén, la gran mayoría de ellos fueron llevados a Babilonia, es lo que se llama el exilio, el destierro a Babilonia, esto sucedió en el siglo VI a. de C.; pero no todos fueron a Babilonia, algunos de los que se quedaron en Jerusalén, cuando la primera oleada tuvo que salir, algunos de esos que se quedaron y luego se fueron hacia Egipto, y entre ellos curiosamente el profeta Jeremías, eso fue el siglo VI a. de C.
De modo que en esa dispersión de judíos perseguidos, por potencias extranjeras, estaba obrando también la providencia divina; porque así fue como se formaron colonias en distintos sitios, por ejemplo en la famosa ciudad de Alejandría, que ya tenía por lo menos tres siglos de existencia, si no mas, en esta ciudad de Alejandría había colonia de judíos, lo mismo que en muchos otros sitios del mar mediterráneo y aquí conviene recordar que esa red de colonias judías fue luego la que utilizaron los apóstoles y especialmente san Pablo para predicar el evangelio a todas las naciones.
- ire lo que es la mano de Dios, de una cosa tan mala como es la persecución injusta que sufrieron los judíos salió una cosa muy buena salió una red de colonias judías, que prácticamente poblaba el Mediterráneo hasta llegar a Roma incluso hasta España parece, y todas esas pequeñas colonias judías tenían su sinagoga donde se leía la palabra de Dios y tenían sobre todo un espíritu de hermandad.
Cuando muchos años después el apóstol san Pablo movido por el Espíritu Santo va a predicar el evangelio su punto de llegada a todas partes ¿Cuál va a ser? El mismo que le sirvió a José y a María las colonias judías, providencia de Dios actuando, de allá estuvo Jesús nuestro Señor entre los judíos probablemente de Alejandría, allá vivió los primeros años de su infancia.
¿Qué hay entonces que celebrar en esta fiesta? pues hay que celebrar esa providencia de Dios que sabe salirse con la suya, entreguemos nuestras vidas también al querer divino por caminos insospechados, el Señor sabrá guiarnos, el Señor sabrá llevarnos, sabrá preservarnos.
Un último pensamiento, para hacer memoria de lo que tuvo que ser un momento muy duro, para Jesús y para sus padres, cuando el niño iba creciendo, allá en Egipto, entonces en algún momento los papás tuvieron que contarle por qué estaban ahí siendo ellos judíos de nacimiento, especialmente por supuesto José y el mismo niño Jesús, María probablemente era natural de Galilea, según dice san Lucas, imaginémonos esa conversación entre Jesús y su madre o su padre -¿y por que estamos aquí? bueno hijo porque querían matarte - que cosa esa, que dolor ese para un niño, saberse odiado cuando tantos niños en su infancia bendito sea Dios lo que conocen es el amor Jesús tuvo que conocer muy pronto “querían matarme” “me estaban buscando para matarme”.
Santa Catalina de Siena aquella virgen dominica del siglo XIV una vez tuvo una visión, contempló a Jesús como un bebé hermoso, un bebé bellísimo, pero que ya llevaba colgada al cuello una cruz, una cruz pesada, desde niño, desde pequeño, desde las privaciones del pesebre, desde la persecución que lo llevó a Egipto, Jesús es el que da amor y recibe odio, el que recibe rechazo y a todos nos acoge.
La vida entera de Cristo comprendamos la vida entera de Cristo fue amar; pero él es sin duda lo que dijo el profeta Isaías, “el varón de dolores, acostumbrado a sufrimientos” (Isaías 53,3) todos los que algún dolor podemos tener todos los que algún sufrimiento quizá tengamos acudamos a este Cristo que conoce muy bien el diccionario del dolor, que conoce muy bien los relatos de la privación y la tortura y la persecución.
Jesús no inició las horas de su pasión únicamente en Getsemaní, Jesús empezó a entregar su vida por nosotros desde que empezó a recibir la de nosotros.
¡Qué grande es el amor de Cristo! ¡qué grande su bondad! que mal que lo hemos tratado, pero cuanto bien que El nos ha hecho. Que hoy mis hermanos reparemos con amor hacia Jesús todas nuestras ingratitudes y que en nombre de Jesús defendamos la vida de los santos inocentes de hoy, especialmente los niños que no han nacido. Amén.