V22d007a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 23:38 19 dic 2011 de Ayxa (Discusión | contribuciones) (Página creada con «Fecha: 20111222 Título: Original en audio: 4 min. 30 seg. Cerca de la casa de mis padres queda la escuela militar de Colombia, ahí se forman oficiales para el Ejérci...»)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20111222

Título:

Original en audio: 4 min. 30 seg.


Cerca de la casa de mis padres queda la escuela militar de Colombia, ahí se forman oficiales para el Ejército Nacional.

Recuerdo alguna vez que caminando por descanso cerca de mi casa escuchaba una especie de canto. Para mí la experiencia, siendo un niño, es que el canto es una señal de amor, por ejemplo en una serenata, o el canto es una señal de fe, por ejemplo en la iglesia. Pero lo que estaban cantando aquellos reclutas no era un canto de amor ni era tampoco un canto de fe. O tal vez sí era un canto de fe, pero de otra clase de fe. Es algo que ha sido popular desde hace muchos siglos, pero que yo no conocía.

A los soldados se les invita a marchar cantando. El canto les sirve para conservar el rito cuando marchan, para levantar su espíritu y para aprender a orar con un solo corazón, con un solo impulso, con una sola fuerza. En ese sentido, el canto puede ser bastante importante.

Iban marchando estos hombres, iban también cantando. Y recuerdo esa escena por el pasaje que nos encontramos en el evangelio de hoy. Es el Cántico de María, ese Cántico suele recordarse por su primera palabra en la lengua latina, es decir: "Magnificat". Esa palabra significa: "Engrandece" o: "Proclama la grandeza". Ese es el Cántico de María: una proclamación de la grandeza de Dios.

Pero, si recordamos lo dicho al principio, un canto es una expresión de amor, y un canto es también una expresión de fe, y un canto, según vemos por el ejemplo de aquellos militares, es también una expresión de batalla.

Pues estos tres elementos los podemos encontrar muy claramente en el Cántico de la Virgen. Es un canto de amor, un canto de amor agradecido. Esta mujer, la santa Virgen, reconoce lo que ha recibido, y movida por la gratitud proclama la bondad de Dios, reconoce su bondad; Ella alza su voz porque necesita decirle a Isabel, que allí se encuentra, pero en realidad necesita decirle al mundo entero que Dios es bueno, que vale la pena estar con Él, que no será defraudado el que pone su esperanza en el Señor.