V034004a
Fecha: 20111215
Título:
Original en audio: 4 min. 27 seg.
Con toda razón se insiste en nuestro tiempo que la catequesis tiene que tener una tónica positiva, es decir, debe destacarse ante todo el bien que la religión y que Dios mismo trae a nuestra vida. Vivir la fe no puede ser un ejercicio de constante temor como el que puede tener un paranoico, esa sensación de: "Si hago esto, me voy a condenar; si hago esto, me voy al infierno; si hago esto, Dios se va a disgustar conmigo". Esa sería una religiosidad demasiado imperfecta, y además, una religiosidad que sólo puede hermanarse con serios trastornos de la personalidad.
Así que está muy bien que aprendamos nuestra fe de un modo mucho más constructivo y mucho más positivo. Dios es amor, Dios es el Padre amoroso, Dios es el Padre que ha llegado al extremo de entregar a su propio Hijo, el cual muriendo en la Cruz, ha derramado esa Sangre preciosa que nos lava de todo pecado y que nos abre las puertas de la gloria del cielo.
¡Qué mensaje tan hermoso, qué mensaje tan positivo, y sin embargo, hay también una advertencia que hay que hacer. Imaginémonos que en una cierta población mucha gente, -se trata de una población en el campo-, y hay toda una peste de culebras y están mordiendo a la gente y están envenenando a muchos, es un veneno muy fuerte, llega ser letal en muchas personas.
Y bueno, gracias a Dios existe en antídoto, se desplazan funcionarios del gobierno, del Ministerio de Salud, llegan a allá y traen suficiente ración de inyecciones, de ampolletas, en fin, lo que utilicen los médicos, para darle todo este antídoto a todos los que han sido mordidos por las serpientes