I345003a
Fecha: 20111125
Título:
Original en audio: 4 min. 34 seg.
Nos vamos acercando al final de este capítulo número veintiuno del evangelio según San Lucas, un capítulo dramático, un capítulo que nos ha presentado en colores muy vivos, en descripciones muy gráficas cómo el mundo entero en algún momento habrá de colapsar.
Y nosotros, creyentes en Cristo, nosotros, aferrados a Cristo, ¿qué debemos decir de esos días? Pues el Señor nos ha ido dando pautas; hoy podemos resumirlas más o menso en estos consejos. Primero, tener certeza de que ese final vendrá; segundo, saber que la fecha de ese final no es algo que tenga que angustiarnos, y saber, sobre todo, que esa fecha, ese final está dentro del plan y esto significa, dentro de la providencia de Dios.
No es que a dios se le salga la Creación de las manos, no es que la historia se descarrile, nada toma por sorpresa a Dios, es decir, aún en esos acontecimientos que nos resultarán muy difíciles de entender y más difíciles de soportar, aún en esos acontecimientos, la mano de Dios, el plan de Dios se estará cumpliendo.
En tercer lugar, Cristo durante estos días nos ha venido recordando algo que es muy amargo de tragar, y es que ser discípulo suyo trae consecuencias, consecuencias de rechazo, muchos nos van a rechazar, es decir, el mundo no puede asimilar el mensaje de Jesucristo. Ese rechazo se expresa de muchos modos, a veces será persecución abierta, a veces será indiferencia de hielo, a veces será un clima de burla, a veces será el desprecio y la mala fama, a veces será la calumnia, otras veces el examinar continuamente nuestros errores y restregarlos una y otra vez en nuestra cara