Sacu002a
Fecha: 19981002
Título: Dejarse atender por Dios a traves de los Angeles
Original en audio: 22 min. 47 seg.
Parece que los Discípulos de Jesús tenían como una especie de obsesión con esta pregunta de quién era el más importante. Si nosotros recordamos algunos pasajes del Evangelio, nos encontramos con que más de una vez eso fue causa de problemas, de divisiones, de tensiones entre ellos.
Por ejemplo, alguna vez Santiago y Juan fueron donde Jesús, y le iban a pedir algo, y Jesús les preguntó, qué querían pedir. Y respondieron: "Cuando estés en tu Reino, queremos quedar el uno a la derecha, y el otro a la izquierda" ( véase San Marcos 10,37 ).
Y los otros Discípulos del Señor, los otros Apóstoles, se enojaron mucho con estos dos, y ese enojo muestra que también ellos estaban pensando lo mismo: que querían tener los primeros puestos.
Y en otra ocasión, Jesús tuvo que decirles: "Miren, los que gobiernan a las naciones, y los que ejercen el poder, son déspotas. Entre vosotros no ha de ser así. El que sea primero, que se haga el último, y el que quiera ser señor de todos, que sea servidor de todos". ( véase San Marcos 10 , 42-44 ).
Y ahora otra vez la misma pregunta: "¿Quién es el más importante?" ( véase San Mateo 18,1 ). Es una pregunta comprensible. Cuando no hay dinero de qué alardear, entonces se busca poder. Y como estos discípulos eran todos pobres, profundamente pobres, entonces querían hacerse valer con el poder.
Pues bien, ¿qué les responde Jesucristo? Les responde, dejando impresa en sus almas una imagen. Llamó a un niño, lo puso en medio, y les dijo: "Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos" ( véase San Mateo 18,2-3 ).
¡Volver a ser como niños! La pregunta era por el más importante, y la respuesta de Jesús es volverse como niños. Es una respuesta, pero es también como una pregunta, como un enigma: ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué quiere decir volver a ser como niños para poder entrar al Reino de los Cielos? Esa es una pregunta que podemos hacernos nosotros.
Y luego dice: "Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque sus Ángeles están viendo siempre en el Cielo el rostro del Padre Celestial" ( véase San Mateo 18,10 ).
Los estudiosos de la Biblia dicen, que estos dos pasajes se juntaron por una razón muy sencilla: porque en ambos se mencionan niños. Pero debe haber una explicación más profunda. Yo creo que sí la hay.
Parece que la enseñanza completa que Cristo quiso quiso darles es esta: "Para ustedes la opinión de un niño, lo que diga un niño, o lo que piense un niño, importa poco. Pero ustedes saben que hay Ángeles Santos en los Cielos; pues esos Ángeles que miran a Dios en el Cielo, atienden, cuidan y sirven a la vida de estos pequeñitos".
O sea que la enseñanza que Cristo les estaba dando era: "Para ustedes esta gente no cuenta, para ustedes hay gente que cuenta y gente que no cuenta. Y para ustedes una gente que no cuenta, es los niños."
Porque así era en el tiempo de Jesús: "Para ustedes los niños no cuentan. Lo que diga el niño, lo que piense el niño, lo que quiera el niño, no importa. Pues eso que parece despreciable a ustedes, mira cómo es apreciado por Dios, y cómo es precioso ante Dios".
De manera que Jesús estaba mostrando con la imagen del niño que acerca, y con los Ángeles que cuidan los niños, cómo la escala de valores, cómo la mirada de Dios, cómo el juicio de Dios es muy distinto del de los hombres.
Es tan importante un niño, que Dios pone toda la majestad, la belleza, la sabiduría, el poder, la grandeza de un Ángel al servicio de un niño.
Esa es la lógica del Reino de los Cielos: que el más grandote, el más poderoso, el más sabio, el más bello, el más rico, esté al servicio del más desvalido, del más pequeño, del más indigente.
Y por consiguiente, el que está buscando importancia para ser atendido, para ser cuidado, para ser mirado, y para ser mimado, está fuera de la lógica del Reino. Porque en el Reino de Dios, el más grande, el más poderoso, el más santo, y el más fuerte, debe estar al servicio del más pequeño, del más desvalido, del más débil. Esta es una primera enseñanza.
Segunda enseñanza: Jesús nos dice que hay que aprender a ser como los niños. Abordemos de nuevo esa sugerencia de Jesús: aprender a ser como niños. Lo único que nos dice aquí de los niños, es que los niños tienen Ángeles, precisamente los Ángeles que hoy celebramos con la Santa Iglesia, los Ángeles Custodios.
¿Qué dice Jesús de estos niños? ¿Dice Jesús: "Sean inocentes como los niños"? No, eso no fue lo que dijo. ¿"Sean confiados como los niños"? ¿"Sean sinceros como los niños"? ¿"Sean espontáneos como los niños"? ¿"Sean puros como los niños"? No dijo nada de eso.
Casi siempre este pasaje se interpreta en esa dirección; es decir, se interpreta como diciendo que Jesús nos invita a tener la confianza de los niños, la transparencia de los niños, la autenticidad de los niños, la sinceridad de los niños.
Pero realmente lo que dice el Evangelio es que los niños tienen quién los cuide, que los niños tienen Ángeles que los cuidan. Eso es lo único que dice sobre los niños.
Además, a mí me parece que nosotros podemos despistarnos un poco con los niños. Como hemos compartido en otras predicaciones, los niños pueden enseñarnos muchas cosas, muchas perspectivas, mucha sinceridad, pero los niños pueden enseñarnos también una gran crueldad.
En los niños suele haber mucha crueldad. Hay que enseñar muchas veces a los niños que no desprecien a sus compañeros, que no se burlen de los enfermos, que no le hagan mala cara a los pobres, que no busquen solamente sus intereses.
Los niños son muy lindos, pero los niños también dan muchos malos ejemplos. Hay muchos niños llenos de egoísmo, hay muchos niños que no piensan sino en sí mismos y en sus intereses. Y por eso es tarea de los papás, ayudar a que los niños vayan más allá de sus intereses y de su egoísmo. Y hay gente que parece que se le va la vida, y como que en parte, sigue con el egoísmo de niño.
Jesús no dijo: "Imiten a los niños con estas cualidades. Sean sinceros, sean auténticos, sean transparentes como los niños". Eso no fue lo que dijo Jesús. Lo único que dijo Jesús fue que fuéramos como ellos, y que ellos tenían Ángeles.
Bueno, ¿y cómo podemos aplicar eso a nuestra vida? ¿Cómo podemos traducir eso que dijo Jesucristo entonces? Pues tal vez podemos entenderlo de esta manera, que a mí me parece más realista. Porque Jesús era un gran Maestro, y Jesús sabía hablar claro.
¿Es que acaso no existía la palabra sinceridad en tiempos de Jesús? Si lo que Él quería decirnos era que fuéramos sinceros como los niños, pues nos hubiera dicho: "Sean sinceros"; punto, resuelto el problema; "no sean hipócritas, digan lo que sienten". Y eso lo dijo. Porque Jesús en otra parte manifestó: "Cuando sea sí, digan sí. Cuando sea no, digan no" ( véase San Mateo 5,37 ).
O sea que la enseñanza de los niños debe ser otra. Después de pensarlo, y después de orar, yo he llegado a esta conclusión que la comparto con ustedes. Tal vez no es la última verdad del Evangelio, ni mucho menos, ni es la última palabra, pero a mí me ha servido; por eso la comparto.
Cuando Jesús dice: "Sean como los niños" ( véase San Mateo 18,3 ), y nos habla de los Ángeles de los niños, yo creo que eso se podría entender de esta manera: "¡Déjense atender! ¡Déjense atender!" Porque nosotros no nos dejamos atender. Le apuesto a que no habíamos nunca entendido este pasaje en ese sentido: "¡Déjense atender!"
Mire esto: Jesús les dice que los niños, que son desvalidos y despreciados, tienen Ángeles. Y dice que los Ángeles contemplan el rostro de Papá Dios, y que los Ángeles cuidan a los niños.
"¡Déjense atender!" ¿Qué quiere decir esto? Pues algo muy profundo. A ver: ¿En qué me baso yo para darles esta interpretación? En que en otra ocasión, algunos discípulos del Señor se acercaron a hacerle una pregunta difícil, y le dijeron: "Señor, ¿qué tenemos que hacer para ocuparnos en lo que Dios quiere?" ( véase San Juan 6,28 ).
Como quien dice, "¿cuál es la obra nuestra?,la obra nuestra, lo que yo tengo que hacer". Y la respuesta de Jesús es sorprendente. La respuesta de Jesús es: "La obra que Dios quiere que ustedes hagan es...".
¡No! Completa mentalmente: "¡Ah! Seguramente me va a decir que ore mucho; seguramente me va a decir que ayune; seguramente me va a decir que haga una peregrinación; seguramente me va a decir que estudie".
La primera respuesta de Cristo en el Evangelio de Juan, ¿cuál fue? "La obra que Dios quiere que ustedes hagan es que crean, que acepten" ( véase San Juan 6,29 ).