Ao28005a
Fecha: 20111009
Título:
Original en audio: 4 min.57 seg.
Es posible que nuestra sociedad en la que la prisa se ha convertido casi que en un requisito para el funcionamiento de tantas cosas, es posible que ese afán permanente nos impida percibir toda la belleza y todo el significado que tenía el acto de comer en la sociedad del tiempo de Cristo. El banquete no era simplemente un acto fisiológico, bueno, tampoco lo es para nosotros cuando se utiliza esa palabra. Cuando decimos que vamos a comer algo no es lo mismo que cuando decimos "me han invitado a una cena" o "voy a un banquete".
El banquete añade muchas cosas, el banquete añade, por ejemplo, la sensación de compartir: se comparten alimentos, se comparte un espacio, se comparte un tiempo, pero también se comparte un motivo, con frecuencia se comparte una alegría, se comparte también esa conversación en la cual los corazones se abren, de modo que no comulgamos únicamente en unos alimentos, sino que aprendemos a comulgar en sentimientos o en ideas que van detrás de la conversación