I271003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111003

Título:

Original en audio: 4 min. 39 seg.


Creo que todos estamos familiarizados con las parábolas, las parábolas de Jesús. ¿Qué son las parábolas? Son narraciones que ilustran algo, por comparación, por analogía nos permiten asomarnos, por ejemplo, a qué es el Reino de Dios o cómo llega el Reino de Dios o a qué se parece. De hecho, la mayoría de las parábolas de Jesús son sobre eso, sobre el Reino de Dios.

Pero además, es posible que haya de ese tipo de narraciones en otros lugares de la Biblia, por ejemplo, en el capítulo quinto de Isaías dice el profeta: "Voy a cantar la canción de amor de la viña: mi amigo tenía una viña" Isaías 5,1, dice. Y a través de ese lenguaje nos va introduciendo en un modo muy hermoso de hablar: la relación entre Dios y su pueblo como un viñador con su viña.

O sea que cuando él dice que voy a cantar la canción de la viña de mi amigo" Isaías 5,1, probablemente no se refiere a ningún amigo que él tuviera, por ejemplo en Jerusalén, ese amigo finalmente es dios y esa viña finalmente es el pueblo, o sea que hay una comparación.

¿Por qué hago esta introducción? Porque lo que estamos empezando esta semana en la primera lectura es un texto que es como una parábola pero mucho más extensa, algunos la comparan con un cuento, dicho de manera respetuosa, o con una novela, es una novela que deja una profunda enseñanza con palabras sencillas, incluso simpáticas.

Es la historia de un hombre, Jonás, así como Isaías dijo: "Voy a cantar a canción de amor de la viña de mi amigo" Isaías 5,1, igual le ha podido poner un nombre a ese amigo, ha podido decir que ese amigo se llamaba, qué sé yo, Mateo o que se llamaba Jacobo. Pues así, en este libro de Jonás se nos cuenta la historia de un hombre que recibe un inesperado llamado de Dios, y ese llamado es el llamado a la predicación.

En esto Jonás, el personaje de esta novela se parece a muchos otros de los profetas reales, es decir, profetas de carne y hueso como Jeremías, por ejemplo o como Isaías, que fueron sorprendidos por el amor y por la llamada de Dios, sorprendidos en el sentido de que no la estaban esperando, incluso se reconocieron pronto indignos de esa llamada.

Pero Jonás el profeta es llamado a predicar en la inmensa ciudad de Nínive, y realmente en la novela se nos presenta a Nínive como una ciudad gigantesca, una ciudad que tendría tal vez el tamaño de algunas de las gigantescas metrópolis del siglo XXI. Dice el texto que la ciudad de Nínive requería de tres días para poder cruzarla, y sabemos que la gente caminaba a muy buen paso en esa época, es decir, una persona fácilmente recorría unos treinta o incluso cuarenta kilómetros en un solo día.

De modo que lo que está diciendo este texto es que Nínive tenía un ancho de unos noventa o cien kilómetros; por supuesto que en aquella época no había ciudades que tuvieran cien kilómetros de diámetro, y quizás sólo algunas áreas metropolitanas podrían tener esas dimensiones en nuestra época. Y Jonás se rebela contra el llamado de Dios a lo largo de la obra, pero el mensaje final es que ese Dios sabe compadecerse incluso de los que le dan la espalda; y el otro mensaje es que, aunque el ser humano a veces parece tan resistente, cuando menos lo pensamos la gracia del arrepentimiento llega.

Si no lo has hecho, abre tu Biblia y lee el precioso relato del profeta jonás, lo vas a disfrutar y te va a servir.