Ao26006a
Fecha: 20110925
Título:
Original en audio: 4 min. 36 seg.
Creo que hay palabras y hay verbos con los que uno se encariña; por ejemplo, en las lecturas de este domingo aparece el verbo "recapacitar", está en la primera lectura, tomada del capítulo dieciocho de Ezequiel y está en el evangelio, capítulo veintiuno de San Mateo.
Ezequiel nos dice que el malvado puede recapacitar, y si recapacita y se convierte de su mala vida, salva su vida. Y el evangelio nos cuenta la historia de dos hijos, uno de los cuales dice que sí va a trabajar, pero luego no va; y hay otro que dice que no, pero luego recapacita y sí va a ayudar a la viña del papá.
Recapacitar, yo creo que es un verbo muy necesario hoy; personalmente, siento una gran tristeza cuando muchos de los líderes políticos, o de las figuras del arte, la canción, la farándula, aseguran que no tienen nada de que arrepentirse. Anda por ahí una cantante blasfema, irrespetuosa, obscena, y en una entrevista dice: "No tengo nada de que arrepentirme". Lleva no sé cuántos matrimonios, no tiene nada de qué arrepentirse.
Entrevistan a un político involucrado en una guerra internacional que ha costado miles de vidas, millones y millones de dólares: "No tengo nada de que arrepentirme"; entrevistan al que está terminando su presidencia en el gobierno de España:"No tengo nada de qué arrepentirme".
Para mí lo único que es demuestra es que la raza humana está perdiendo la capacidad de recapacitar, porque recapacitar es pensar mejor, y cuando uno se niega a recapacitar, uno se niega a pensar mejor. Ningún ser humano honesto