I256003a
Fecha: 20110924
Título:
Original en audio: 4 min. 40 seg.
A finales del siglo sexto antes de Cristo terminó la peor de las humillaciones que sufrieron los judíos e que cueta el Antiguo Testamento. Esa humillación, con verdadero sabor de muerte, fue el destierro, cuando tivieron que ir a Babilonia diezmados, vejados, humillados, empobrecidos.
Terminó el destierro, un buen número de judíos regresaron a Jerusalén, pero no terminaron los problemas. El proceso de reconstrucción no solamente física, sino sobre todo emocional, familiar, espiritual, es un asunto que iba a requerir mucho tiempo; en realidad, las heridas del destierro permanecieron en la estirpe judía y marcaron, yo diría, para siempre a esa raza.
De hecho, con esta persecución, con esta desolación creada por Nabucodonosor, lo mismo que con la devastación en el reino del norte, el reino de Israel, donde estaban diez de las doce tribus, con esas devastaciones, con esos destierros, lo que quedó en el corazón del pueblo de Dios fue una profunda sensación de desposeimiento.
Muchos no regresaron, algunos volvieron a Jerusalén, pero muchos no regresaron, y así se inició lo que se llama la "diáspora", palabra que qiirre decir la "dispersión". Estos judíos, y también otros miembros del peublo de Dios, otros de las tribus, o se mezclaron con otros pueblos, o formaron pequeñas comunidades en distintos lugares del mundo habitado en aquella época.
Por decir algo, al norte de Egipto, en la ciudad de Alejandría, se formó un asentamiento judío; también en lo que hoy es Turquía, y que en esa época se llmaba Asia Menor", se formaron pequeñas comunidades de judíos. Esas ciudades y lugares donde vivieron los judíoso de los son las que luego van a a aprecer en el libro de los Hechos de los Apóstoles, por ejempmplo, Antioquía de Pisidia, Éfeso, Listra, Derbe, Tarso.
Estas poblaciones