I236002a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha:

Título:

Original en audio: 4 min. 29 seg.


Realmente Jesús tenía un talento peculiar para dejar impresa en la mente de sus oyentes aquella imagen precisa, aquella que pudiera permanecer en ellos y que pudiera convencerlos y alimentarlos para el camino.

Sí, porque la palabra de Cristo es alimento para el camino. Hubo un tiempo en que un gran profeta llamado Elías se sintió desfallecer; era tanta la persecución que estaba sufriendo, era tan dura la oposición a la fe verdadera, a la fe en el Dios que liberó a Israel de Egipto, era tan dura esa oposición, que este hombre tuvo que salir huyendo.

Y estaba cansado de huir, estaba cansado de ser ridiculizado y de ser perseguido, y entonces entró en una depresión, entró en una sensación de fracaso y se durmió, y del sueño lo despertó Dios y lo invitó a que se alimentara, y le dijo: "Come porque el camino es superior a tus fuerzas" 1 Reyes 19,7.

Yo creo que Cristo hace algo así con nosotros: cuando Cristo nos regala sus parábolas, nos está dando no alimento únicamente para un instante, sino que nos está alimentando para el camino; podemos decir que cada vez que meditamos en la Palabra de Dios y sacamos nueva enseñanza, como nuevas vitaminas, como nueva sustancia de esa Palabra, es como si Cristo siguiera alimentándonos en el camino.

Yo creo que la gran mayoría de nosotros tenemos la experiencia de lo que es comer o masticar chicle, y tú ves que el chicle, cuando lo masticamos, al principio tiene algo algo de sabor, pero después de un tiempo es sencillamente como tener una especie de caucho en la boca: ni tiene sabor, ni alimenta. Seguimos, sin embargo, masticando, y por eso se habla de "mascar chicle", pero ese mascar ya no produce ningún bien a nuestro cuerpo.

En cambio, la palabra de Jesucristo está hecha para que nosotros la mastiquemos,tenemos que mascar, tenemos que masticar, tenemos que rumiar la Palabra de Dios, por eso nos regala esa imagen, por ejemplo, de la casa que ha sido edificada sobre arena y que está condenada, por supuesto, a la catástrofe, al desastre, mientras que la casa edificada sobre roca es capaz de resistir el temporal.

Y cuando uno piensa en esas dos casas, cuando uno mira esas dos casas y esa imagen le queda grabada en la mente, pues, esa enseñanza sigue dando fruto muchas veces. Porque uno muchas veces en la vida tiene que preguntarse si está edificando sobre arena. El que tiene, por ejemplo, una relación de noviazgo debe preguntarse si ese noviazgo está edificado sobre roca sólida, es decir, sobre amor verdadero, o si está edificado únicamente sobre pasiones fugitivas que muy pronto se irán