Ao25002a
Fecha: 19990919
Título:
Original en audio: 14 min. 21 seg.
Medialink 134
Muy Queridos Hermanos:
Los Evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan no escribieron para el aire, escribieron para seres humanos, para comunidades cristianas; podemos decir que cada uno de los evangelios nos retrata una manera de contemplar el misterio de Jesucristo en una comunidad. Y por eso cada Evangelista, por ser persona particular, individual, irrepetible, y por pertenecer a una determinada comunidad en la que estaba floreciendo la gracia de Dios, cada Evangelista tiene sus particularidades.
Cuando uno escucha la Palabra de Dios muy de cuando en cuando, tal vez no nota estas particularidades; pero cuando uno escucha con frecuencia o lee con frecuencia la Palabra, se da cuenta de que cada Evangelista tiene como sus temas predilectos, su enfoque propio, su estilo singular. Muchas veces este estilo tiene que ver con la comunidad a la que pertenecía el evangelio; hoy sabemos, por ejemplo, que San Mateo pertenecía a una comunidad en la que había muchos cristianos de origen judío.
Distinto fue el caso de Lucas, otro Evangelista. En la comunidad de Lucas primaba el elemento de origen pagano, porque al cristianismo hemos llegado, algunos, por raza, la raza judía, a la que Dios le había hecho las promesas, de quienes desciende Cristo según la carne; y otros, la inmensa mayoría, creo que por ejemplo la inmensa mayoría de nosotros venimos del paganismo.
San Mateo tiene, pues, ante sus ojos una comunidad mixta: hay algunos que se han convertido viniendo del judaísmo, y hay otros que se han convertido viniendo del paganismo. Y por eso Mateo tiene una memoria especial para aquellas palabras de Cristo que sitúan al Evangelio con respecto a la Ley de Moisés, con respecto al pueblo de la Primera Alianza. ticas Por ejemplo, cuando Mateo nos presenta el Sermón de la Montaña, Cristo aparece ahí, diríamos, como un nuevo Moisés. ¿Te acuerdas del Sermón de la Montaña cuaCdo cristo dice, por ejemplo, "habéis escuchado que se os dijo, pero yo os digo"? Mateo 5,21-22; Mateo 5,27-28, ahí aparece Cristo como aquel que promulga la Ley definitiva. "Él no viene a abolir la Ley, -nos dice también Mateo-, sino a llevarla a su plenitud" Mateo 17,18.
Estas palabras de Cristo, esa famosa expresión: "Pero yo os digo", Mateo 5,22; Mateo 5,28, se encuentra en Mateo y no se encuentra en los otros Evangelistas, porque repito: Mateo tenía una memoria especial, tenía el recuerdo particular de aquellas palabras de Cristo que se refería a la relación del nuevo mensaje, el mensaje de la Buena Noticia, el Evangelio, comparado con la Ley de Moisés, con las prácticas del Antiguo Testamento y con ese pueblo al que el mismo Cristo pertenecía, el pueblo judío.