Apocalipsis 07: Visión de Conjunto de las Profecías

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(Ayxa)

La estructura del Apocalipsis se puede deducir de aquello que define a Cristo: El que era, el que es y el que ha de venir. Recordemos siempre esa especie de lema del Apocalipsis porque es el que también orienta en la distribución del contenido.

"El que era", eso aparece muchas veces en la riqueza de imágenes, tomadas obviamente de las Escrituras, y eso significa de lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento. Entonces, el que era quiere decir que ahí habrá resonancias del sacrificio, del cordero, de la Pascua, de todo aquello que ya es un camino en el que Cristo estaba.

Él es el que es, y esto significa el que está está presente, el que utiliza ese verbo: "conozco", Cristo habla en presente: "Conozco"; y si observamos en las cartas a las Iglesias, lo primero que Él dice conocer es tu conducta: "Conozco cómo eres, cómo te comportas, cómo hablas, qué piensas, cuáles son tus temores". "Conozco", ese es el presente.

Y luego viene la parte de "el que ha de venir", y el que ha de venir se describe en visiones proféticas. O sea que el libro del Apocalipsis tiene una distribución temática en realidad sencilla: son dos partes, como ya lo dijimos, lo que corresponde al presente son las cartas a las Iglesias, y lo que corresponde al futuro, es decir, a "el que ha de venir", corresponde a los capítulos del cuatro al veintidós.

Entonces vamos a entrar en esa segunda parte, aquí es donde las cosas parecen complicarse más, se llama "las visiones proféticas", en el título que le pone la Biblia de Jerusalén, "visiones proféticas". Y hay tanta riqueza de comparaciones, imágenes, símbolos, números; son tantas descripciones y narraciones, que uno puede perderse.

¿Cómo hacemos para mantenernos ubicados dentro de este conjunto que es, por supuesto, la parte central del libro del Apocalipsis? Yo creo que, para no perdernos, lo mejor es recordar que el tema central es una confrontación y una victoria; es decir, esto tiene una preparación, una confrontación y una victoria.

¿Qué es lo que ha de venir? Una preparación, una confrontación y una victoria. ¿Qué es lo que le espera a la comunidad cristiana? Una preparación para la batalla, una confrontación y una victoria de Cristo, y eso es lo que alimenta precisamente la esperanza.

Fíjate que ese esquema, cuando uno lo mira así en esa simplicidad, resulta tremendamente útil, porque lo podemos aplicar, por ejemplo, a nuestra propia vida: ¿qué es lo que me espera en mi futuro? Pues tengo que prepararme porque habrá batallas, tengo que enfrentar esas batallas en el nombre de Cristo, y luego podré celebrar la victoria en el nombre de Cristo. Esa es la vida del cristiano.

¿Qué le espera a Pérgamo, a Tiatira, a Filadelfia, a Esmirna? Eso les espera: que se preparen para la batalla, que vivan la batalla, o sea la confrontación, y que luego se gocen en la victoria. Ese es el Apocalipsis.

Entonces el gran esquema hay que tenerlo claro: el presente corresponde a las siete Iglesias, y el futuro es lo que corresponde a esos que se dice de Cristo, "el que ha de venir", y el futuro entonces tiene una preparación, una confrontación y una victoria. Ahí está todo el libro del Apocalipsis: presente y futuro; preparación, confrontación y victoria.

Vamos a entrar en el tema de la preparación. Esa preparación viene dada por una especie de ritmos o de oleadas, y esos ritmos se describen con el número siete, entonces no nos vamos a perder ni nos vamos a asustar. La preparación incluye tres cosas que son: los sellos, las trompetas y las plagas. Esa es la preparación: sellos, trompetas y plagas.

La confrontación es más compleja de lo que aparece a primera vista, porque es una confrontación con todo lo que se opone al plan de Dios, y resulta que lo que se opone al plan de Dios son muchas cosas. Recordemos que se habla de tres enemigos del alma: el demonio, el mundo y la carne. El Apocalipsis hace énfasis en el ataque o la oposición a Dios que presentan el demonio y el mundo. Con respecto a la carne no hace tanto énfasis, no hace particular énfasis en ese aspecto.

Pero no se nos olvide cuando se habla de la sinagoga de Satanás o cuando se habla de los judaizantes, esa era la mentalidad carnal que San Pablo denunciaba. Entonces se puede decir que lo que atañe a la carne está denunciado en esta parte del presente, en ese sentido técnico que tiene la palabra carne en el Nuevo Testamento, que no debemos nunca reducirlo únicamente a sexualidad ni a cuerpo ni a sexo.

Entonces la parte carnal aparece denunciada en esto del presente, sobre todo en el tema de los judaizantes. ¿Qué tiene que ver los judaizantes con la carne? Porque en la Biblia, y especialmente en la predicación de San Pablo, que realmente vemos que está bastante representada en el Apocalipsis, la carne se refiere ¿a qué? Se refiere al aspecto relacional, al aspecto de debilidad y al aspecto de complacencia del ser humano. Son las tres dimensiones que tiene la sarx en los escritos de San Pablo.

Carne implica la relacionalidad: nos podemos relacionar porque tenemos un cuerpo, porque tenemos carne; Cristo entra en relación con nosotros porque tiene un cuerpo, porque porque tiene carne. Luego está la debilidad: la carne es débil, necesita ser alimentada, necesita ser abrigada, pero también somos débiles en el sentido de que necesitamos respaldo para nuestras opiniones, necesitamos consuelo en nuestras tristezas, necesitamos seguridad en nuestras dudas, también en ese sentido somos débiles.

Entonces ¿esa debilidad nos lleva a qué? A buscar alianzas y partidos, por eso ustedes ven que en la Carta a los Gálatas, capítulo cinco, donde se mencionan los frutos de la carne, ahí se presentan como frutos de la carne las rencillas, los partidismos, las envidias, incluso la hechicería, y dice uno: pero ¿qué tiene que ver todo eso con la carne? Pues tiene que ver porque la carne denota también el aspecto de debilidad que uno tiene, y como uno es débil, uno busca aliarse, uno busca ser fuerte a través de consolidar la opinión con otros.

Eso de andar buscando partidos, eso de andar buscando respaldo en los de la misma raza, los del mismo pensamiento, eso es mentalidad carnal y ese es el gran pecado de los judaizantes.

El otro aspecto de la carne es el aspecto de complacencia, que es lo que usualmente se asocia más con la carne, complacencia en términos de comodidad, complacencia en términos de pereza, complacencia en términos de placer. Ahí tenemos todo un esquema sobre lo que es la carne.

Entonces fíjate, la carne tiene que ver con tres cosas: relacionalidad, por una parte; luego, debilidad o fragilidad que uno experimenta, en su cuerpo pero también en su mente, uno necesita respaldo, necesita cariño, ayuda, consuelo, quien lo reciba, quien lo acoja, quien lo entienda.

Entonces una vez en un Capítulo, según cuenta el Padre Adalberto allá en el Angelicum, en un Capítulo, reunidos todos esos venerables, y se para un estudiante extranjero y dice: "Yo me he sentido excluido, a mí nadie me pone cuidado aquí; aquí se vive el individualismo, el frío, la soledad", no sé cuánto, hizo toda una declaración de su estado emocional.

Bueno, el capítulo terminó así un poco como que nadie sabía que decir, al final se paró un viejito y dijo: "Mire, yo le propongo una cosa: después de Completas pase por mi habitación, yo le doy un beso en la frente".

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