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Fecha:20110619
Título:
Original en audio: 4 min 32 seg.
¡Feliz domingo! Este es el domingo de la Santísima Trinidad. Yo creo que vale la pena ver cómo se relaciona esta fiesta con lo que hemos tenido antes y con lo que vamos a tener después.
Acuérdate: el corazón de nuestra fe es la Pascua: muerte y resurrección de Jesucristo. ¿Cuándo celebramos este acontecimiento central? En la Semana Santa, por eso nos preparamos a través de un camino que se llama la Cuaresma, y por eso después de la gran Vigilia Pascual, que es la fiesta central, que es el corazón de nuestra liturgia y de nuestra fe, después tenemos lo que se llama el tiempo pascual, y ese tiempo pascual sirve sobre todo para a celebrar a Jesús, para gozarnos en el señorío de Cristo.
Pero como eso no puede quedar únicamente en recuerdo, entonces ¿el señorío de Cristo cómo se va a hacer presente en nuestra vida? A través del don del Espíritu Santo, porque el Espíritu es el que nos hace semejantes a Jesucristo, el Espíritu Santo es el que nos permite participar de la misma herencia de Cristo, el Espíritu Santo es el único que nos concede decir esa palabra, la palabra "abbá", la palabra "papá", "padre", la palabra que el mismo Cristo utilizó para dirigirse a Dios su Padre.
El Espíritu Santo que ungió a Jesús viene a nosotros, y desde nosotros, desde lo más profundo de nuestro ser, desde esa región tan íntima que ni siquiera tiene nombre en nuestras propias vidas, desde ahí, desde las entrañas de nuestro ser hace brotar una oración purísima, una oración que es concorde plenamente con aquello que pronunciaron los labios de Jesucristo, el Padrenuestro.
Entonces por eso el tiempo pascual tiene como esos dos centros de gravedad: al mismo tiempo estamos recordando la victoria de Cristo y preparando la efusión del Espíritu