I116002a
Fecha: 20110618
Título:
Original en audio: 4 min. 28 seg.
Si le preguntáramos a un pedazo de hierro si le gusta entrar en el horno encendido seguramente diría que no. Si le preguntáramos a la arena si le gusta entrar en el horno encendido, así sea para volverse hermosísimo vidrio, seguramente diría que no.
No nos gusta entrar en el crisol y sin embargo es allí de donde surge la pureza, es allí donde brilla con más fuerza la luz y es allí donde somo verdaderamente transformados.
Por eso también jesús dice a sus Apóstoles en alguna ocasión que cuando un sarmiento, es decir, una rama de la vid produce fruto tiene que ser podada, y si le preguntáramos a un sarmiento de la vid: "¿Te gusta perder algunas hojas y ramas?" Lo más probable es que diría que no le gusta