I112004a
Fecha: 200110614
Título:
Original en audio: 4 min.25 seg.
Vamos avanzando por la semana número once de tiempo Ordinario. Recordemos que en la liturgia de nuestra Iglesia Católica existen lo que se llaman "tiempos", de esos hay unos que llamamos "tiempos fuertes", porque se concentran como con intensidad en un misterio de la vida de Cristo, así por ejemplo el tiempo de Adviento va con el tiempo de Navidad, esos dos van juntos.
El Adviento prepara y el tiempo de Navidad celebra el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, esos dos son tiempos fuertes, Adviento y Navidad, y forman una pareja.
Si Adviento y Navidad se concentran en el comienzo de la vida de Cristo, hay otros dos tiempos litúrgicos que miran al final de la vida terrena de Nuestro Señor, ellos son: Cuaresma y Pascua, también estos dos van juntos. Las semanas de Cuaresma, esos cuarenta días, y luego los cincuenta días de Pascua, forman una unidad.
Esta vez, el centro es el misterio de misterios y la solemnidad de solemnidades, a saber: la Pascua, la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Esto qué quiere decir? Esto quiere decir que nosotros somos invitados durante ese tiempo a fijarnos como con intensidad en el final de la vida de Cristo. Adviento y Navidad nos invitan a concentrarnos en el comienzo de la vida del Señor; Cuaresma y Pascua, el final de la vida de Cristo.
Pero entre ese comienzo y ese final está el camino, el recorrido que hizo Jesús, y esto es lo que recordamos en todas las otras semanas del año, que se llaman entonces "el tiempo "ordinario. En el tiempo ordinario recorremos la vida, pero para ser más precisos, el ministerio de Cristo; podemos decir, acompañamos a Jesucristo en su ministerio.
Ministerio quiere decir la manera como Él sirvió a Dios y se hizo también servidor de nosotros, ese servicio fue a través de la predicación, a través de la oración, a través de los milagros y los exorcismos.
Jesucristo, con todas estas acciones, con sus oraciones, palabras, exorcismos, milagros, estaba revelando el Reino de Dios; así por ejemplo, en lo evangelios de las Misas de estos días, vamos siguiendo el capítulo quinto Mateo, es decir, estamos siguiendo, de un modo pausado, lo que podemos llamar el sermón más extenso de Cristo, es llamado "El Sermón de la Montaña", se encuentra entre los capítulos cinco y siete, es decir, cinco, seis y siete de San Mateo