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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20100407

Título:

Original en audio:12 min. 9 seg.


Toda la Biblia es hermosa, queridos amigos, pero hay pasajes que brillan con singular belleza. Creo que este pasaje, esta escena, de los discípulos de Emaús, es una de las más hermosas de toda la Escritura.

Hermosa, porque nos permite reconocernos en el texto sagrado; también nosotros muchas veces hemos sentido desilusión,nos hemos sentido derrotados, incluso, es posible que nos hayamos decepcionado de nuestra fe.

Estos hombres, estos dos discípulos, sentían de alguna manera como si dios les hubiera fallado: "Pusimos nuestra esperanza en este Jesús, pero Élno resultó con nada; fue llevado ignominiosamente al patíbulo de la Cruz, ha muerto, ¿qué ha quedado de nuestra esperanza?"

Uno piensa inmediatamente en cuántas personas han tenido experiencias muy duras en su vida; toda esa gente, todos nosotros quizás alguna vez, cuando hemos dicho: "Pero si yo soy bueno, ¿por qué me salen las cosas mal? Si yo soy bueno, si he tratado de hacer las cosas bien en la vida, ¿por qué no encuentro los frutos que quisiera?"

Tal vez nos equivocamos en esa manera de hablar, tal vez no hemos sido tan buenos como supuestamente creemos serlo; pero en todo caso este tipo de decepciones no son infrecuentes en la vida humana.

La persona que ha rogado mucho, por ejemplo, por la curación de un hijo, pero ese hijo de todas maneras muere, o la persona que aguarda secretamente a que aparezca alguien en su vida, una pareja, y nunca llega ese príncipe azul,o nunca llega esa bella durmiente, y entonces podemos sentir que la religión nos ha fallado, podemos sentir que la dureza de la cruz se impone y que las tinieblas del Viernes Santo no terminan de disiparse.

Por eso digo que este pasaje de algún modo nos retrata también a nosotros, porque cuando nos sentimos así decepcionados lo que solemos hacer es irnos de Jerusalén. ¿Que significa Jerusalén en el evangelio de Lucas? Sabemos que Jesús invita a sus discípulos a permanecer en Jerusalén en oración, porque en Jerusalén sucede el derramamiento poderoso del Espíritu Santo, en Jerusalén habrá de nacer la Iglesia, en Jerusalén el Señor va a confirmar la fe y va a iniciar la misión apostólica.

Darle la espalda a Jerusalén significa abandonar la comunidad, y eso tal vez lo hemos hecho también nosotros. Abandonamos la comunidad creyente cuando sentimos que la oración no tiene significado alguno, cuando nos apartamos de la Misa, por ejemplo la Misa dominical: "No le veo sentido a eso". Las personas que le dan la espalda a la Iglesia, le dan la espalda a la Misa, dejan las prácticas piadosas de la infancia como si hubieran sido un juego de niños,y ahora que ya son creciditos dicen: "Eso ya no tiene ningún significado".

En todas estas ocasiones, hermanos, le damos la espalda a Jerusalén, le damos la espalda a la Iglesia, le damos la espalda al plan de Dios, ¿pero qué queda para nosotros? Únicamente la oscuridad de la noche. Estos hombres a medida que se alejaban de Jerusalén entraban también en lo más espeso de la noche; se iban, se apartaban, y alejándose de la comunidad, también se encontraban en una situación peor, en mayor soledad, en mayor frío, en mayor oscuridad.

Por supuesto que esa oscuridad que ellos tenían era la oscuridad natural del día que termina, cuando el sol se pone; pero no era solamente la oscuridad del día la que ellos llevaban; más que la oscuridad propia del ocultamiento del sol, era lo sombrío, era lo oscuro de su mirada, era lo pesado de sus pensamientos, era esa sensación de derrota que no se apartaba de ellos.

El que se va de la Iglesia, el que le da la espalda a la comunidad, muy pronto se llena de esa amargura, muy pronto se llena de ese desencanto, muy pronto se llena de ese rostro sombrío. Y esto lo encontramos fácilmente: allí donde desaparece la fe, aumentan las enfermedades mentales, afectivas, psicológicas.

Lo vemos constantemente: en muchos países ya son más las personas que mueren por suicidio, que incluso por accidentes de tránsito. El gobierno de Escocia, por ejemplo, ha sacado no hace mucho una campaña por televisión básicamente diciéndole a la gente: "¡Oiga, no se suicide! ¡Ayude a los demás a que tampoco se maten!" Cuando un gobierno tiene que tomar medidas tan serias para ipedir que sus propios ciudadanos cometan ese atentado contra su vida,hay algo muy enfermo en nuestro mundo.