7pa2003a
Fecha: 20020329
Título:
Original en audio: 7 min. 3 seg.
Esta es una de las palabras más bellas y más esperanzadoras de las que pronunció Jesucristo. A uno sí que le asombra que Jesús tenga esta palabra tan dulce, tan consoladora y de tanta esperanza, siendo así que lo único que había recibido Cristo eran azotes, burlas, insultos, golpes.
Así que esta palabra sirve en primer lugar para maravillarnos del Señor, y para ver que Jesús no estaba pagando con la misma moneda, para darnos cuenta que el Señor lo que sacaba, no lo sacaba de lo que le daban, sino de la fuente interior, había una fuente interior en Él. Es lo primero que tenemos que decir.
Una persona no puede recibir tanto dolor, tanta injusticia, tanto odio, y dar tanto amor y tanta dulzura, si no es porque lo lleva de una fuente que está dentro de ella. Y esa fuente la prometió Cristo para nosotros también, Él dijo que nosotros también podíamos tener esa fuente, porque dijo que si uno tenía sed, y se acercaba a Él y bebía, el agua que da Cristo se convierte en fuente dentro de nosotros, para que nosotros también podamos seguir el ejemplo de Él, que es lo mismo que nos mandan los Apóstoles.
Por ejemplo, dice San Pablo:" A nadie devolváis mal por mal o insulto por insulto" Romanos 12,7
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