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Fecha: 20100419
Título: Profundizar en lo que nos muestra Dios a traves de los signos de Jesus, para descubrir que Cristo mismo es el Pan del Cielo.
Original en audio: 6 min. 16 seg.
Como hemos comentado en otras ocasiones, el milagro de la multiplicación de los panes es el único milagro que cuentan los cuatro Evangelistas: me refiero a los milagros realizados en vida de Cristo sobre esta tierra.
Pero, hay una diferencia entre la presentación que nos hace San Juan y la que hacen los demás Evangelistas. Los demás cuentan el milagro de la multiplicación de los panes, y no añaden mucho más.
En cambio, en el Evangelio según San Juan, este milagro de la multiplicación de los panes es el comienzo de un relato que venimos escuchando aquí en la Misa desde la semana pasada, en los días entre semana: empezamos el viernes a oír sobre esta multiplicación de los panes.
Y lo más interesante en San Juan es que el milagro mismo no es el que tiene toda la atención. Por el contrario, el capítulo sexto de San Juan, que es el que nos cuenta estos hechos, nos viene a decir que la multiplicación es el comienzo de una revelación mucho más profunda, de algo que Dios quiere darnos y que es mucho más permanente que unos panes que saciaron a una multitud en una sóla ocasión.
Así que este capítulo sexto de San Juan tenemos que mirarlo como un itinerario, como un caminito que nos lleva desde la parte física, la multiplicación de panes que llenaron el estómago de más de cinco mil, hacia algo mucho más profundo, hacia una realidad más permanente, espiritual y fecunda.
Porque, lo que vamos a encontrar en este capítulo sexto de San Juan, es que Cristo no sólo es el que multiplica el pan material, sino que Él mismo es el Pan del Cielo. Él es el alimento que Dios nos quiere dar.
Entonces, el capítulo sexto de San Juan es un caminito que va desde el pan material hacia el Pan espiritual, desde el pan que llena la barriga hasta el Pan que llena la vida, desde ese pan que sacia el hambre por un momento hacia ese otro Pan que es el que nos llena para siempre: ese Pan que es el mismo Cristo.
Pero, ¿cuál es como el punto de conexión entre estos dos panes? Es decir, ¿entre el pan material y el Pan espiritual que es Cristo? Pues, el punto de conexión es el que aparece en el evangelio de hoy. La crítica que hace Jesús a esta gente, a esta multitud que lo busca, es que ellos "no han leído la señal" (véase San Juan 6,26): ellos no han visto el signo.