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Fecha: 20110429
Título:
Original en audio: 4 min. 20 seg.
La historia de aquel hombre que fue curado a través del Apóstol San Pedro sigue, es una historia que continúa, porque lo que estaba enfermo no eran únicamente las piernas de ese paralítico; quiero decir, cuando Dios viene a restaurar nuestra vida no solamente tiene que curar nuestro cuerpo, muchas veces tiene que curar nuestra inteligencia que está atontada o embrutecida porque únicamente se ha dedicado a pensar en las cosas inmediatas y los placeres más evidentes.
Entonces nuestra inteligencia tiene que ser curada, sanada, iluminada; nuestra voluntad también tiene que ser curada, porque muchas veces nos damos cuenta de lo que estamos haciendo mal, pero nos faltan como fuerzas, nos falta constancia para alejarnos de aquellos vicios que nos destruyen, entonces también la voluntad está herida o está paralizada y hay que sanarla