K042004a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110405

Título:

Original en audio: 4 min. 27 seg.


Uno de los profetas más audiovisuales, en el Antiguo Testamento, es Ezequiel.

Sí, yo sé que la palabra audiovisual suele asociarse con estas técnicas: la televisión, la radio, Internet; pero eso no significa que los seres humanos hayamos empezado a ser audiovisuales en el siglo XX.

Mucho antes de que existiera la tecnología para llevar el sonido o la imagen a gran distancia, la palabra también puede llevar sonido, puede llevar imagen. Y Ezequiel utiliza imágenes, imágenes que quedan muy grabadas en la mente.

Ezequiel por ejemplo, es el que cuenta esa famosa visión del valle de los huesos secos, que con el poder del Espíritu Santo de Dios, se convierte en una multitud incontable, es decir, vuelve a la vida. Esa imagen, aunque está dicha en palabras, deja algo muy grabado aquí en la mente.

Hoy tenemos otra imagen de Ezequiel, es el capítulo treinta y siete, y esta vez se tata de un río que crece solo, y es un río que brota del Templo, y es un río que lleva vida y que lleva salud a todas partes. Ezequiel treinta y siete.

De agua nos habla también el evangelio según San Juan, esta vez el capítulo quinto de San Juan, donde también hay agua. Se trata de una extraña piscina, extraña porque era una piscina que tenía como cinco pórticos,y este número cimco es completamente ajeno a la simbología de los hebreos.

Ellos no utilizaban ese número prácticamente nunca; sin embargo, dicho sea entre paréntesis, excavaciones arqueológicas han venido a confirmar que esta piscina, la piscina de los cinco pórticos que se menciona en el evangelio de hoy, sí que existió.

Y por cierto, este ha sido un argumento muy fuerte en contra de aquellos que dicen que San Juan, el Evangelista, estaba simplemente utilizando recursos metafóricos, comparaciones propias de la fantasía y la literatura.