K034006a
Fecha: 20110331
Título: La rebeldia humana nace de las ventajas que trae el pecado
Original en audio: 4 min. 21 seg.
En más de una ocasión durante esta Cuaresma hemos mencionado al profeta Jeremías, uno que tuvo que sufrir enormemente por servir a la Palabra de Dios y por servir la Palabra de Dios.
Servir a la Palabra es reconocer el homenaje de nuestra obediencia para Dios que nos habla. Servir la Palabra es hacer como el mesero: ofrecer el mensaje de Dios a los demás. Las dos cosas hizo Jeremías y por ambas tuvo que sufrir.
En el capítulo séptimo de su libro encontramos un balance más bien triste de su misión. Este hombre se enfrenta con una muralla de obstinación, se enfrenta con lo más duro y maduro de la rebeldía humana.
El corazón humano es rebelde. Si ayer hablábamos sobre la obediencia, hoy en cambio tenemos que referirnos a su opuesto, la rebeldía. Y rebeldía es también lo que encontramos en el capítulo once del evangelio según San Lucas; esta vez, la rebeldía que Cristo tiene que padecer, incluso haciendo obras de bondad.
Jesús está expulsando el poder del demonio, y entonces hay quienes se atreven a calumniar esta obra del Señor, diciendo que "si expulsa demonios, es por obra del príncipe de los demonios" San Lucas 11,15.
Es decir, están tratando al Hijo de Dios como un endemoniado, como uno que está alservicio, que es un instrumento o juguete del demonio.
Semejante blasfemia, además de herir nuestros oídos y corazones, demuestra en dónde estála raíz misma de la rebeldía humana. Porque ¿quiénes eran estos que se oponían tan ferozmente al ministerio de Cristo, a la obra de Cristo? Eran sobre todo los escribas, los fariseos, los herodianos y los saduceos.
Y estas personas, o mejor, estos grupos, ¿por quiénes estaban constituídos? Constituídos por gente que tenía su importancia y que tenía su autoridad y que tenía su peso en aquella época, y ellos sentían amenazados su privilegios.
Así por ejemplo, dice Cristo a lso escribas en alguna ocasión que ellos se han adueñado de la llave del saber; ellos consideran que tienen gran conocimiento, son la gente instruida de la época, y ellos tienen el poder de ese conocimiento.
Y cuando llega Cristo con su enseñanza sencilla, accesible, comprensible por todos, esa autoridad que ellos creían tener se ve seriamente agrietada.
Lo mismo sucede, por ejemplo, con los fariseos. Esta vez la autoridad de ellos era autoridad en al interpretación rigorista, estricta de la Ley. Los fariseos consideraban que ellos eran los dueños de la interpretación de la Ley, y que por tanto podían juzgar a todos los demás.
Pero cuando llega Jesús y muestra que en el corazón mismo de la Ley hay un mensaje fundamentalmente de amor y de aceptar la misericordia de Dios, entonces los fariseos quedan desacreditados.
Así que finalmente, el odio de estos grupos contra Cristo, es una expresión de su temor de perder sus privilegios.
La rebeldía humana nace entonces de eso, nace de que el pecado trae sus ventajas; y cuando llega Cristo a liberarnos del pecado, a veces tememos perder esas ventajas.
¡Que Dios nos libre!