K034006a
Fecha: 20110331
Título:
Original en audio: 4 min. 21 seg.
En más de una ocasión durante esta Cuaresma hemos mencionado al profeta Jeremías, uno que tuvo que sufrir enormemente por servir a la Palabra de Dios y por servir la Palabra de Dios.
Servir a la Palabra es reconocer el homenaje de nuestra obediencia para Dios que nos habla. Servir la Palabra es hacer como el mesero: ofrecer el mensaje de Dios a los demás. Las dos cosas hizo Jeremías y por ambas tuvo que sufrir.
En el capítulo séptimo de su libro encontramos un balance más bien triste de su misión. Este hombre se enfrenta con una muralla de obstinación, se enfrenta con lo más duro y maduro de la rebeldía humana.
El corazón humano es rebelde. Si ayer hablábamos sobre la obediencia, hoy en cambio tenemos que referirnos a su opuesto, la rebeldía.