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Fecha: 20110309

Título:

Original en audio: 17 min. 38 seg.


Mis Hermanos,

Vamos a tomar cinco puntos sobre qué es la Cuaresma y luego cinco recomendaciones para vivir la Cuaresma. Esto en memoria de las cinco Llagas de cristo: las dos de las manos, las dos de los pies y la herida del costado.

En honor de las cinco Llagas de Cristo, tenemos esta predicación. Cinco puntos sobre qué es la Cuaresma y cinco puntos sobre cómo vivirla.

Lo primero es que Cuaresma son cuarenta días, lo sabemos bien. Por eso esta celebración un miércoles. Los cuarenta días van desde hoy hasta el Jueves Santo, excluyendo los domingos. Si tú haces la suma en el calendario ves que ahí te dan cuarenta días.

Y la razón del número cuarenta es que fueron cuarenta los días de ayuno y oración de Cristo en el desierto, fueron cuarenta los años de peregrinación de Israel desde Egpto hasta la Tierra Prometida, y fueron cuarenta también los días y las noches en que Moisés estuvo esperando la revelación de Dios en el Sinaí.

De modo que Cuaresma es camino, un camino de cuarenta días, un camino que hacemos para recibir la Ley del Señor, un camino que hacemos para recibir la Pascua, la luz, un camino que hacemos sobre todo para acompañar a Cristo y para vivir con Cristo.

Segundo punto: ¿Qué se espera de nosotros en la Cuaresma? Las palabras fundamentales son: conversión y salvación. Dice la primera lectura de este Miércoles de ceniza, priemer día de Cuaresma: "Ahora, convertíos" [[:Category: ]].

¿Conversión qué quiere decir? Quiere decir cambio, mudanza. Dale espacio a algo nuevo en tu vida, dale espacio a la novedad de Dios en tu vida, date una nueva oportunidad. Y precisamente, porque esa oportunidad se la das a Dios, Dios viene con sus riquezas, Dios viene con sus regalos, Dios viene con su fuerza, su sabiduría y su poder.

Conversión y salvación. Eso significa que una buena Cuaresma es aquella en la que ha habido conversión, y una mala Cuaresma es aquella en la que uno no ha cambiado.

La idea de la Cuaresma es entrar en un proceso de cambio. La palabra "proceso" es importante; no se trata de algo mágico ni de algo instantáneo, es un proceso que hacemos, y en ese proceso nosotros vamos siendo transformados, nuestros oídos se van abriendo a la Palabra de Dios, nuestros ojos se van abriendo a sus maravillas, nuestra boca se va abriendo a su testimonio.

Cuaresma, conversión. Y el propósito hay que hacerlo dese hoy; no hay que esperar a que llegue la Seman Santa, hoy hay que hacer el propósito. Hoy debemos decir todos los que estamos aquí: "Voy a vivir la Cuaresma; no voy a perder esta oportunidad".

Tercer punto: si la Cuaresma es un camino, es un proceso, tiene unos ejercicios específicos.

Si una persona va al gimnasio, una persona que no tiene gran estado físico, que quizás se encuentra con sobrepeso, cansancio crónico, desánimo, falta de flexibilidad, energía, llega a un gimnasio de estos que hay tantos en la ciudad, entonces le dan un entrenador.

¿Y el entrenador qué hace? Le pone ejercicios: "Usted tiene que trotar tantos minutos, tiene que levantar estas pesas, tiene que pasar a esa otra bicicleta", no sé qué más cosas.

La Cuaresma tiene ejercicios, y los ejercicios de la Cuaresma son bien conocidos, bien probados y bien eficaces. Los ejercicios de la Cuaresma son tres: la oración, el ayuno y la limosna. Se les pueden cambiar los nombres, pero en realidad ahí está todo.

Oración que significa, no tanto que le voy a hablar más a Dios, sino que lo voy a escuchar más. Acuérdate de Moisés en el Sinaí, acuérdate de Jesús en el desierto; oración de escucha y esto incluye escucha, por supuesto, de la Palabra de Dios.

Ayuno: privación de algunos alimentos, indudablemente; pero sobre todo, como lo indican muy pronto las lecturas de Cuaresma, ayuno de nuestros vicios, ayuno de nuestros desperdicios y ayuno de nuestras malas costumbres.

Ayuno que nos haga sensibles al hambre y a las necesidades de otros, y aquí entra el tercer ejercicio: limosna. Limosna que no es botar de lo que me sobra, sino aquello que el ayuno me ha mostrado, ¿qué quiere decir eso? Si el ayuno me hace solidario con el hambre de mis hermanos, la limosna tiene que ser mi colaboración efectica para aliviar algo del hambre en el mundo.

Es una expresión de solidaridad, es una expresión de fraternidad, es una participación en la bondad de Dios. Por consiguiente, si queremos vivir la Cuaresma, nuestra oración desde el principio tiene que estar muy clara.

A ver, cada uno piense: "¿Qué le voy a agregar a mi vida en términos de oración?" Eso no es esperar a que llegue el Domingo de Ramos para ver qué es lo que voy a orar. Alguno podrá decir: "Voy a venir a las celebraciones del Viacrucis que se van a hacer en el COnvento de Santo Domingo en Bogotá".

Ah, ese es un propósito: "Así voy a orar más". "Voy a leer cada día un trozo de la Sagrada Escritura", "voy a rezar el Rosario todas las tardes", "voy a tomar uno de los muchoslibros de devoción que tengo en la casa, pero esta vez sí lo voy a abarir, porque los libros no sirven estacionados en la biblioteca o sobre la mesa, los libros sirven si los abro, si los uso".

Entonces, cada uno tiene que pensar cosas concretas: "Cómo voy a orar más", "cuáles son los ayunos que puedo hacer de acuerdo con la salud, la edad, las circunstancias de mi vida". La mayor parte de nosotros, efectivamente, podemos hacer ayuno; suprimir algunos alimentos, especialmente los miércoles y los viernes, es algo que podemos hacer