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Fecha: 20110321

Título:

Original e audio: 4 min. 21 seg.


Hemos entrado en la segunda semana de Cuaresma. Y aquellos temas que escuchábamos desde el Mieércoles de Ceniza, siguen resonando, y seguirán resonando en nuestros oídos.

Lo mismo que la gota persistente de agua finalmente vence a la roca, así también la palabra insistente de Dios quiere quebrantar nuestros corazones, quiere abrirlos a su gracia y a su amor.

Hoy, por ejemplo, somos invitados una vez más al arrepentimiento, invitados también a recibir el perdón. Arrepentimiento y perdón son dos palabras fundamentales en las lecturas de hoy.

La primera, está tomada del libro del profeta Daniel, en el capítulo noveno. Es muy interesante, en este pasaje, que contiene una oración de arrepentimiento. Es interesante ver cómo hay una madurez en el pueblo de Dios.

¿Y qué quiero decir con esta palabra? Quiero decir que dentro de la fe uno va recorriendo más o menos las mismas etapas que también tiene la vida humana. Por ejemplo, vemos que los niños cuando son pequeños siempre buscan a quien echarle la culpa.

Una de las cosas más difíciles en la educación es inculcar en los niños que reconozcan sus propias responsablidades, a que tomen en serio que necesitan corregirse también ellos; porque la tendencia más común en los niños es buscar inmediatamente a quien echarle la culpa: la culpa es de otro, la culpa es del compañerito, la culpa es de mi hermanita,la culpa es del profesor.

¡Qué dificil es para el ser humano entrar en sí mismo y reconocer que también tiene una responsabilidad! Y sin embargo, uno no llega a madurar sino cuando empieza a reconocer las propias responsabilidades.

Y es que, aunque hay un aspecto doloroso en llegar a decir las palabras: "Me equivoqué, también hay un aspecto hermoso y fecundo en esas palabras