Ao06002a
fecha: 20110213
Título:
Original en audio: 4 min. 13 seg.
¡Es domingo, es el día del Señor! El día marcado por el perfume y la alegría de su resurrección. Por eso nos reunimos como familia cristiana para escuchar la Palabra de Dios.
La primera lectura de hoy está tomada del capítulo quince del libro Eclesiástico; la segunda lectura, de la Primera Corintios, capítulo dos; y el evangelio, del capítulo quinto de San Mateo.
Sabemos que estamos en el Ciclo A de las lecturas del domingo, y esto significa que es el Evangelista San Mateo el que casi invariablemente nos va a acompañar los domingos. Este es un año en el que San Mateo marca la parada en los domingos.
El capítulo quinto de San Mateo pertenece a ese sermón famoso de Jesucristo que se suele llamar "El Semón de la Montaña". Algunos consideran a este documento, a este texto, como la Carta Magna del Cristianismo, es decir, como una expresión resumida y esencial de aquello que Cristo ha venido a proponer.
Por ejemplo, en el pasaje de hoy, hay una serie de mandatos de Cristo que tiene relación con la Ley Antigua, con la Ley de Moisés; pero hay algo que notar: hay gente que cree que en el Antiguo Testamento todas las cosas eran muy duras, y el Dios del Antiguo Testamento era solamente exigencia, justicia, castigo; mientras que el Dios del Nuevo Testamento sería el Dios de la comprensión y la compasión y la misericordia.
La verdad es que la justicia y la misericordia aparece en ambos Testamentos; también en el Antiguo Testamento hay profundas expresiones de ternura y de compasión, y también en el Nuevo testamento hay exigencias fuertes, yo creo que un ejemplo importante es el dexto de hoy del capítulo quinto de San Mateo.
jesucristo hasta cierto punto viene a radicalizar la exigencia que venía de la Ley de Moisés. Porque en la Ley de Moisés se prohibían ciertos actos, actos malos, actos perversos; pero Jesús viene no solamente a referirse a las obras, a lo que hacemos, sino también a las intenciones.
Es decir,