I074001a
Fecha: 19970502
Título:
Original en audio: 4 min. 34 seg.
La lectura del libro Eclesiástico está llena de recomendaciones, que las podemos sintetizar en lo que hemos respondido en el salmo: una invitación a poner nuestra confianza sólo en el Señor, a no fíarnos ni de la riqueza, ni del poder, ni de las virtudes pasadas.
Buscar confiar en el Señor, esto es lo bueno que trae el sufrimiento, que nos muestra lafragilidad de las cosas; esto es lo bueno que trae el mal, que nos muestra dónde está el verdaero bien.
Y por eso, cuando nuestras vidas atraviesan por males, es cuando se acercan y se aferran a los verdaderos bienes.
Es difícil, a veces, entender lo frágiles y lo pasajeras que son las amistades humanas cuando abundan, pero cuando de pronto sucede alguna traición, cuando de pronto nos quedamos solos, entonces descubrimos dónde se encuentra la verdadera amistad.
Es difícil no apegarse a las riquezas cuando abundan, pero si llegan a faltar en esta ruleta de los juegos de la economía, en ese momento comprendemos cuál es el verdadero bien.
y lo mismo se podría decir del poder: tener alguna influencia nos rodea de estimación, y es difícil para el que tiene ese poder saber cuáles son los verdaderos y cuáles son los falsos amigos. El pobre, en cambio, sólo tiene buenos amigos; el enfermo sólo tiene fieles amigos; el que nada puede, ése es el que tiene sinceros y leales amigos.
Y éste, el pobre, el enfermo, el que nada puede, este es el Crucificado, este es Cristo Jesús. A Cristo se le acabaron todos los amigos cuando llegó el momento de la Cruz; se le acabaron todos los apoyos, se le acabaron todos los aplausos, se le acabó toda la fama