I044004a
Fecha: 20110203
Título:
Original en audio: 4 min. 29 seg.
Yo sinceramente espero que a estas alturas todos estemos mucho más familiarizados con la Carta a los Hebreos.
Pensemos solamente esto: estamos culminando la cuarta semana del tiempo Ordinario, y durante estas cuatro semanas, la Carta a los Hebreos ha estado presente como primera lectura dentro de la Misa.
Un documento al que se le da tanta relevancia, sin duda es porque tiene mucho que contarnos, y creo que así lo hemos descubierto, paso a paso, en estas reflexiones.
Fundamentalmente se trata de una exhortación, una invitación a perseverar con alegría, y como dijo uno de los textos no hace mucho, con los ojos fijo en Jesús, Aquel que lleva a plenitud nuestra fe.
Como se trata de perseverar y de vanzar en el camino, es apenas natural que esta Carta a los Hebreos nos esté hablando de la meta, y también que nos mestre cuán cerca está esa meta.
Es lo que busca precisamente el pasaje de hoy, que es del capítiulo doce, la Carta tiene trece capítulos, este texto de hoy es del capítulo doce, y nos cuenta a dónde nos hemos acercado: "Os habési acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, os habéis acercado a multitud de Ángeles en fiesta, os habéis acercado a la aspersión de una sangre, que habla mejor que la de Abel" Carta a alos Hebreo 12,22-24.
Con esta clase de lenguaje, la Carta quiere contarnos que la salvación está próxima porque Dios se ha aproximado, está cercana porque Dios se ha acercado; y, así, también nos invita a llevar a plenitud esa alegría, ese gozo, esa salvación que estaba apenas prometida en la Antigua Alianza y que ahora puede cumplirse.