Pres007a

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Fecha: 20100202

Título:

Original en audio: 32 min. 31 seg.


En trancripcion

Hermanos:

Esta fiesta de hoy tiene un hermoso significado que sin embargo está envuelto, está arropado en los antiguos velos de la ley de Moisés. Necesitamos alguna instrucción para quitar esos velos y para descubrir el regalo que Dios quiere darnos el día de hoy.

Son principalmente dos las palabras que nos sirven para comprender lo que estaban haciendo los papás de Jesús cuando lo llevaron al templo, esas dos palabras son; purificación y consagración. La purificación era la purificación de la madre y la consagración era la consagración del Hijo.

¿Pero que quería decir esta palabra purificación? ¿de que tenía que purificarse la madre? ¿en qué sentido había una impureza en ella? y luego ¿qué quería decir el consagrar al niño al servicio de Dios? ¿Significaba que la familia lo perdía? ¿significaba que el niño iba a ser sacerdote más o menos como lo entendemos hoy? Ninguna de estas dos, por eso digo que esta fiesta viene como arropada en antiguos velos y por eso necesitamos alguna explicación, porque el lenguaje que se utiliza es muy diferente del lenguaje que nosotros utilizamos.

Vamos a hablar un poco sobre esto de la purificación, que quería decir aquello de puro e impuro en el caso de la ley de Moisés, estos adjetivos, estas palabras se encuentran especialmente en el libro Levítico y también en el libro del Deuteronomio. ¿A qué clase de cosas se les llama puras y cuáles son las impuras?

Pues mira, para nosotros la palabra impuro significa algo que está sucio o que está corrupto, algo que es vergonzoso o incluso vulgar o también obsceno, decir que algo es impuro o que se ha cometido un pecado de impureza casi siempre se refiere a esta clase de situaciones.

Pero en la ley de Moisés no era así, cuando se hablaba de una persona en una situación impura lo que se quería decir es que esa persona tenía que estar separada del trato cotidiano, del trato normal con las otras personas, podemos decir que la palabra impuro era como una banderita que se ponía en una persona o en una cosa o en un lugar indicando “¡cuidado! aquí hay algo que es distinto, aquí hay algo que es diferente, aquí hay algo que se tiene que tratar de un modo especial, esto no es como el resto”.

Yo creo que un ejemplo típico es el caso de los periodos normales que tienen las mujeres, entendemos perfectamente que no hay nada de pecaminoso en el periodo, en la regla que tiene la mujer, eso no tiene nada de pecaminoso, en el lenguaje que nosotros utilizamos hoy eso no tiene nada de impuro en lo absoluto, pero en la ley de Moisés dice que cuando la mujer se encuentra en sus reglas tenía que separarse durante el tiempo de su periodo menstrual, tenía que separarse del trato con las demás personas.

A nosotros nos puede parecer una legislación extraña o incluso excesiva o cruel, pero detrás de esa disposición tan drástica, incluso tan rústica había algo interesante, había algo importante, porque por ejemplo, en el caso del periodo de la mujer era un modo de decir "oye, cuidado, hay algo que está sucediendo en ella".

Y ese de llamar la atención sobre una diferencia en el tiempo, en el espacio, en el lugar, en el cuerpo, es también una manera de llamar la atención sobre el hecho fundamental de que las leyes que rigen la vida humana, las leyes que rigen sobre todo la transmisión de la vida, esas leyes no las hemos puesto nosotros, esas leyes están escritas en nuestros cuerpos, pero no las hemos decidido no las hemos impuesto nosotros.

De esa manera, cuando se habla de impureza en el Antiguo Testamento, especialmente en el libro del Deuteronomio, en el libro Levítico y algo en el Éxodo, es decir, en la ley de Moisés, cuando se habla de impureza se habla de ese “detente, aquí ha algo que está sucediendo, aquí hay algo que te revela del plan de Dios” y esa especie de respeto, esa especie de diríamos casi veneración frente a los misterios de la sexualidad y de la vida, fue algo supremamente importante para el pueblo de Dios.

Porque en las naciones que rodeaban a Israel, la sexualidad era un juego, la sexualidad era un entretenimiento o un negocio. Efectivamente, si algo tan intensamente placentero como puede ser el sexo, no se rodea de un cierto pudor, no se rodea de un cierto cuidado, si no se pone una cierta distancia y respeto ¿en que se convierte el sexo? se convierten puro entretenimiento o negocio.

¿Con esto que estoy diciendo? Que la ley de Moisés tenía evidentemente una expresión que nosotros podríamos llamar drástica, eso por ejemplo de aislar a la mujer solamente porque tiene su periodo normal, pues es una cosa demasiado drástica, como cruel, pero fíjate que había una pedagogía, ahí era la pedagogía de Dios diciendo que el sexo es algo especial, hay algo que yo he querido, hay un querer mío, hay una voluntad mía que tiene que ver con tu sexo, que tiene que ver con la vida. Por consiguiente, tú, quien quiera que seas, aprende a detenerte frente al misterio de la sexualidad, frente al misterio de la vida.

Ahora bien, la sexualidad no era el único misterio que llevaba esa palabra de puro o impuro, la enfermedad también, sobre todo aquella enfermedad que pudiera ser contagiosa, aquella que podía poner en peligro la vida y sobre todo la convivencia social.

También aquí hay un rastro de crueldad, el caso más conocido es el de la lepra, la lepra era una enfermedad que segregaba completamente, el que era víctima de la lepra, el que caía, el que recibía esta enfermedad era excluido de la comunidad y tenía que permanecer separado de los demás y no podía utilizar los mismos utensilios de nadie, y si tenía que llegar a la ciudad, por ejemplo para pedir limosna, tenía que entrar haciendo ruido, por ejemplo con una campana o con un metal y diciendo a voces "impuro" "impuro" para que la gente, si quería darle algo, apenas lo dejara ahí como en la puerta de la casa se retirara.

Eso es cruel, por supuesto que es cruel y precisamente de las maravillas que encontraremos muchos siglos después en el ministerio de nuestro Señor Jesucristo, es que Cristo le quita esta clase de crueldad a la ley de Moisés.

Un caso tan famoso como hermoso es el de aquel leproso que después de oír a Cristo predicar tanto sobre el Reino de Dios se le acerca un poco y le dijo: “si quieres puedes limpiarme” y Jesús no solamente le pronuncia una palabra maravillosa “quiero” sino que toca al leproso es decir, Jesús por lo menos materialmente parece desobedecer la ley de Moisés, se acerca al leproso y lo toca (San Mateo 8, 1-3).

¿Qué finalidad tenía la palabra o la legislación en el caso de impureza en el caso de la lepra? Tenía una finalidad, de proteger la vida de la comunidad, era un recordatorio permanente de que el bien común está por encima del bien personal, el bien del pueblo está por encima del bien del individuo, y aunque nos pueda parecer excesivamente cruel hacerle esto a una persona y aunque hoy tenemos modos mucho más avanzados, inteligentes de prevenir y tratar la lepra, sin embargo, esta clase de legislación tenía también una pedagogía y esa pedagogía era “tú no puedes poner tu interés o tu gusto por encima del de toda la comunidad” vale más el bien común que el bien de un individuo, vale más el bien del pueblo que el bien de una persona.

Que interesante descubrir esta dimensión educativa, esta dimensión pedagógica en la ley de Moisés, con razón nos va a decir San Pablo ya en el Nuevo Testamento, que la ley de Moisés era nuestro pedagogo, la ley era nuestro hayo, la ley nos iba guiando hacia Jesucristo, la ley de Moisés por ejemplo al hablar de lo puro e impuro nos estaba ofreciendo un camino para aprender cosas que son muy importantes en nuestra relación con Dios.

Por ejemplo, lo que ya hemos dicho, cuidado con hacer del sexo un puro entretenimiento, cuidado con trivializar la sexualidad humana.

Lamentablemente eso es lo que vemos que sucede en nuestra sociedad, los frutos son espantosos, nosotros los que a veces podemos criticar amargamente lo anticuado de la ley de Moisés ¿no deberíamos ser menos críticos con la sociedad con la que estamos? Sí, es anticuado y es cruel lo que dispone la ley de Moisés; ¿pero no es cruel para una sociedad perder el respeto por el cuerpo humano? ¿No es cruel para una sociedad que la pornografía se convierta prácticamente en moneda corriente entre nuestros jóvenes? ¿No es cruel para la sociedad humana, que el bien del individuo se ponga por encima por el bien de la comunidad, de manera que cada uno trata de aplastar a los otros? ¿eso no merece también el adjetivo cruel?

Quedémonos con una idea, este lenguaje de lo puro e impuro era sobre todo un recurso pedagógico de Dios para enseñar a su pueblo limites, limites en sus pretensiones, limites en lo que se puede usar o no usar, limites en lo que se puede disfrutar o no disfrutar, limites en el tamaño de mis intereses y mis pretensiones.

Lo del lenguaje de puro e impuro no tenía tanto una connotación moral, era algo así como lo que sucede cuando un papá o una mamá le tiene que poner límites al hijo, los niños por ejemplo a unas ciertas edades se pueden volver adictos a la televisión, entonces un niño si lo dejamos desatendido se queda tres, cuatro o cinco, ocho horas enchufado al aparato de la televisión, el papá o la mamá, o la persona que tenga autoridad, tiene que ponerle un límite a ese niño, tiene que decir “ya no mas televisión” eso es poner un límite.

Si a los niños dejamos que organicen su nutrición, su dieta a su antojo, ya sabemos lo que comerían los niños, comerían dulces hasta indigestarse, pero los papás tienen que poner límites, “no, ya no vas a comer más de eso, ahora no es tiempo de comer”.

Dios estaba educando a su pueblo y lo estaba educando en cosas aun más importantes que la dieta o la nutrición, Dios estaba educando a su pueblo en lo que significa el cuerpo humano, que significa el pudor, la sexualidad, el respeto, que significa posponer el individuo frente al bien de una comunidad, de una sociedad, toda esta lección es la propia de la purificación.

Entre las leyes propias de la purificación estaba también que la mujer que después de dar a luz era declarada impura, ya sabemos que esto no tiene nada que ver con pecaminosa no, impura quiere decir algo grande, algo profundo, algo trascendente, algo capaz de cambiar tu corazón, acaba de suceder en tu vida mujer, y tú necesitas tiempo para asimilar lo que te ha sucedido y tu esposo necesita tiempo para asimilar lo que significa que tu eres madre, porque tu esposo no puede decir simplemente “bueno, ya esta dio a luz, ya está lista otra vez para que sigamos en nuestras relaciones, en nuestra intimidad”.

Tu esposo también tiene que saber detenerse y tú tienes que saber detenerte y tú tienes que saber percibir la grandeza de lo que ha sucedido en ti, ese era el propósito pedagógico de aquella legislación de Moisés sobre el nacimiento y la purificación.

Por supuesto, en el caso de María Santísima no había nada de que ella tuviera que purificarse en un sentido moral, pecado no había en ella, pero sí había algo de la enseñanza pedagógica de Moisés, que estoy seguro que ella supo aprovechar.

Como la ley de Moisés quería que la mujer después del parto se recogiera, se reconstruyera, se rehiciera, eso estoy seguro que lo vivió María santísima, sobre todo en lo que significa percibir la grandeza del misterio, percibir la hermosura de la maternidad, percibir y agradecer el don que había recibido de Dios, es decir, que la purificación de María vino a ser finalmente como en ese tiempo en que ella asimiló, en que ella asumió con mayor profundidad, con mayor gratitud, estoy seguro el don de ser la madre del hijo de Dios, esa es la purificación de María. Pero hay otra palabra, que es la palabra consagración, esta palabra también es muy interesante y es profundamente pedagógica en la ley de Moisés, ¿qué quería decir eso de consagrar al primogénito varón?

En primer lugar, para poder entender esta expresión, tenemos que situarnos en la cultura de aquella época, para referencia recordemos que Moisés vivió más o menos 1300 años antes de Cristo. En aquella sociedad la mano de obra, la defensa física, es decir solados gente que pelee todo dependía de tener hijos, en esto hay un gran contraste en la sociedad de nuestros tiempos resulta que las parejas ahora tienen temor de tener hijos,posponen