I041002a
Fecha: 19990201
Título: Distinguir lo que es el pecado de lo que es la posesion diabolica
Original en audio: 7 min. 59 seg.
Esta escena impresionante de un exorcismo, tal vez produce en nosotros una sensación parecida a la que tuvieron aquellos habitantes.
En ese encuentro entre Jesucristo y el poder del demonio, quizás uno queda como tan asustado, como tan impactado, que retira su pensamiento de lo que se le propone. Y entonces dice: "Éso es imposible", o: "Es un problema mental". Si no, actúa como ellos: "Si Jesús va a hacer esas obras, que las haga en otra parte" (véase San Marcos 5,17).
Sin embargo, hay que entender que los exorcismos que realiza Jesucristo lo mismo que sus predicaciones, lo mismo que sus sanaciones, lo mismo que el perdón de los pecados o la multiplicación de los panes, todas las obras de Jesucristo nos muestran cada una, una faceta del amor de Dios.
Es como las imágenes que hermosamente embellecen esta capilla. Cada color puesto en su sitio, los más brillantes y los más oscuros, finalmente constituyen una imagen armónica que presenta un mensaje: en el caso actual, la vida de este santo.
Algo así es el Evangelio. El Evangelio tiene también colores profundamente oscuros, como la traición de Judas, como los bramidos del demonio, como la gravedad de la traición, de la soledad o de la enfermedad.
Pero, es el conjunto de esos colores, es el conjunto, es la presentación íntegra de ese mensaje, lo que nos hace entender que en Jesús está la victoria plena sobre todo género de maldad, y que en Él está la puerta y el camino para todo bien.
Hay que sacar un par de enseñanzas sobre este endemoniado. Indudablemente, es una de las escenas más importantes: "Un hombre que se pasea entre sepulcros, gritando e hiriéndose con piedras" (véase San Marcos 5,5), que además tiene una fuerza descomunal. Éso es la exteriorización de la obra de Satanás o de muchos demonios, según parece, en esta persona.
No obstante, hay que distinguir lo que es el pecado de lo que es la posesión diabólica.
Leía hace algún tiempo un libro de un exorcista autorizado por la Iglesia Católica. Nosotros, casi siempre lo que sabemos de exorcismos, lo sabemos por el enfoque sensacionalista de películas o de libros, donde interesa el espectáculo.
Pues, mire usted que precisamente hace poco, hace semanas, en el Vaticano se aprobó el "Ritual Reformado para Exorcismos". Es el último documento, el último ritual que faltaba por reformar desde el Vaticano Segundo. Más de treinta años después, todavía no se había cambiado el "Ritual de Exorcismos".
Entonces, yo estuve mirando un poco cómo era lo del ritual de exorcismos, y una de las prescripciones que tiene la Iglesia, es la prohibición del uso de medios de comunicación social cuando se va a realizar el exorcismo en sí. Porque, ha sido motivo, más bien, de sensacionalismo o de amarillismo, como decimos.
Asegura el exorcista éste que les cuento, -es un italiano autorizado desde luego por la Iglesia y que efectivamente realiza en el Nombre de Jesucristo obras como las que hemos escuchado en este evangelio-, que en cierto sentido es más grave el pecado que la posesión, porque la posesión diabólica supone la acción de Satanás, propiamente, en el cuerpo o en las cosas de las personas.
De acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, la posesión diabólica, en cierto sentido, quita responsabilidad a la persona, en la medida en que su voluntad queda como atada o imposibilitada, mientras que el pecado envenena el alma de la persona.