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Fecha: 20021224
Título: El gran regalo de la Navidad es Jesus
Original en audio: 5 min. 50 seg.
Esta Santa Misa que estamos celebrando es llamada la de la Vigilia, la Vigilia de la Natividad del Señor; unas horas después tendremos otra celebración distinta con otras lecturas, que es la Misa a veces llamada "de Gallo", la Misa de medianoche; temprano en la mañana se celebra en algunas iglesias otra Misa con otras lecturas, que es la "Misa de la Aurora", y después, durante el día de mañana, se celebra otra Misa con otras lecturas, que es la Misa de la Navidad.
Es decir que son por lo menos cuatro celebraciones distintas que tiene la Iglesia, como acompañando hora por hora, el momento grande del Nacimiento de Jesucristo. Las lecturas de hoy, por ejemplo, nos invitan a mirar ¡cuánto recibimos con la llegada de Jesús!
"No callaré hasta que la Salvación llamee como antorcha" Isaías 62,1, dice el Profeta Isaías. Este Profeta Isaías nos ha acompañado a lo largo del Adviento y ahora en la Vigilia de la Navidad es él quien nos invita a no descansar en la oración, en la alabanza, hasta que se revele la salvación de Dios que ya está cerca.
¡Qué grande regalo es Jesucristo! Lo primero que tenemos que pedirle al Señor es que los regalos que nosotros intercambiamos, según costumbre en esta época y en esta fecha, no nos vayan a cerrar los ojos frente al Gran Regalo: la Salvación que tiene que llamear, que tiene que brillar; la salvación que nos ha traído Cristo tiene que brillar como antorcha.
Que no descansemos hasta que esa salvación brille. Eso significa que de alguna manera tenemos que estar en Adviento, tenemos que seguir en Adviento hasta que la Navidad verdaderamente llegue, porque la Navidad no va a llegar porque el reloj lo diga, la Navidad va a llegar cuando brille la salvación de Cristo.
Cada uno tiene que preguntarse si Cristo brilla en su hogar, cada uno tiene que preguntarse si en su familia la salvación de Cristo brilla como antorcha, ¿llamea como antorcha?
Cuando aparezca esa salvación, entonces tendremos descanso" Isaías 62,1, y por eso así lleguen las doce de la noche o así llegue el veinticinco de diciembre no por eso ha llegado la Navidad, la Navidad llegará cuando "la salvación de Cristo brille como una antorcha" Isaías 62,1. ¡Qué hermoso mensaje nos da Isaías!
Y en segundo lugar, nos dice que hay un nombre nuevo para nosotros; se va a borrar de nuestra tierra, se va a borrar de nuestro recuerdo toda la iniquidad, toda la vergüenza: "Ya no te llamarán abandonada ni a tu tierra devastada" Isaías 62,4.
Porque el que pone su esperanza en Dios, el que se sostiene esperando a Dios muchas veces parece que estuviera haciendo el ridículo, parece el abandonado, el desechado; pero hay que perseverar, porque vendrá un nombre nuevo, no tenemos que seguir con ese nombre de abandonados ni de desechados.
Cuando las cosas andan muy mal, hay una frase irrespetuosa que se dice: "Esto se lo llevó el diablo", como diciendo: "Dios nos abandonó", Isaías dice: "No, señor, ese nombre de abandonados, olvidados ese nombre tendrá que desaparecer y viene un nombre nuevo: "A ti te llamarán desposada, a ti te llamarán mi favorita" Isaías 62,4.
Roguemos al Señor, en la expectativa de la Navidad, que nos cambie el nombre y ya no tengamos que seguir diciendo: "A este país se lo llevó el diablo", esa frase desconoce el poder de Dios.
Lo que tenemos que decir es: "Por ahora parece que estuviéramos abandonados, pero Dios nos va a cambiar este nombre, Dios va a cambiar el nombre de nuestra tierra y la va a llamar "Mi Favorita", Dios va a llamar a nuestra tierra "Deposada".
La íntima unión que tiene le esposo con la esposa, esa es la unión que Dios quiere tener con nuestra tierra y con nuestro pueblo.
¡Qué venga Dios, que nazca Dios, que brille Dios! Que aparezca Dios en todas partes, en todas las vidas, en todos los caminos, en todas las familias; que aparezca Dios, que nazca Dios, que brille Dios, para que nunca más se diga que Él nos abandonó, sino para que sintamos la dulzura de su amistad y de su regalo.
Amén.