O341003a
Fecha: 20041122
Título:
Original en audio: 36 min. 15 seg.
Estamos llegando al final del Año Litúrgico. Tuvimos ayer la fiesta grande y bella: Cristo Rey del Universo. Pero esa fiesta no cabe en un solo día, y ella le da el tono, el color y el sabor a toda esta semana.
En realidad, todas las lecturas de esta semana tienen que ver con el triunfo definitivo de Jesucristo, el triunfo definitivo del Evangelio y de la gracia de Jesucristo en todos los pueblos.
Eso fue lo que pudimos contemplar en leprimera lectura tomada del libro del Apocalipsis, la lectura que tien ese número que le encanta a los Testigos de Jeová.
Ayer hablábamos de un grupo que trata de que "paremos de sufrir", ellos quieren que paremos de sufrir y nosotros a veces tratamos de parar a ese grupo. Pero en todo caso, hoy aparece el número ciento cuarenta y cuatro mil, el número que se ha convertido casi como en un fetiche para los Testigos de Jeová.
Es el número de los elegidos que aparecen ahí bendiciendo, alabando, adorando a Dios. "Tuve una visión: el Cordero estaba de pie, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían escrito en la frente le nombre del Cordero y el nombre de su Padre" Apocalipsis 14,1. ¡Qué hermoso! Cantaban, alababan estaban con el Cordero.
Y por eso lo primero que tenemos que comentar, amados hermanos, es esa expresión que se repite tantas veces en el Apocalipsis. En el Apocalipsis el nombre de Jesús, el nombre que hemos cantado tantas veces hoy no aparece mucho, casi siempre a Jesus de le llama "El Cordero", y debe haber alguna buena razón para que eso sea así.
Efectivamente, Jesús en el Apocalipsis es el Cordero, o si queremos ser más precisos, el Cordero degollado". Cordero que implica inocencia, pero que sobre todo implica sacrificio de propiciación por nuestro pecados, sacrificio de la alianza.
Jesucristo es el Cordero degollado, quiere decir que la alianza ha sido sellada