V021003a
Fecha: 20091207
Título: Al que se paraliza, llevarlo a los pies de Cristo
Original en audio: 9 min. 43 seg.
Bueno, mis hermanos, estamos empezando la segunda semana de Adviento y creo que ya entendemos cómo es la mecánica, cuál es el criterio de elección de las lecturas que tenemos en la Misa.
La primera lectura tomada del Antiguo Testamento expresa una necesidad, un anhelo, una promesa. El evangelio, entre tanto, muestra cómo ese anhelo, esa promesa, encuentran su plenitud y su respuesta en Jesucristo. Así funciona el Adviento.
Las lecturas de este tiempo son muy hermosas, son muy poéticas, son profundas: quieren despertar en nosotros la conciencia de las necesidades, precisamente necesidades profundas que tenemos, necesidades de ser sanados, necesidades de ponernos en movimiento, necesidad también de alegría, necesidad de alabanza, de gozo. Todas éstas son necesidades del corazón humano.
¡Qué hermosa poesía, por ejemplo, la que nos ofrece Isaías! Isaías nos acompaña un buen trecho del Adviento: es el gran profeta del Mesías, el gran profeta de la esperanza.
Y él anuncia un Dios que viene a rescatar, un Dios que viene a curar, un Dios que viene a salvar. Por eso hemos dicho en el salmo aquella expresión: "Nuestro Dios viene y nos salvará" (véase Salmo 85,9).