Sacu007a

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Fecha: 20091002

Título: Invoquemos a los Santos Angeles con amor, creamos en su presencia, pidamos su intercesion, aprendamos de su manera de adorar y de obedecer a Dios

Original en audio: 12 min. 25 seg.


Hermanos Míos:

Aprendemos, en el Santo Evangelio del día de hoy, que hay Ángeles que cuidan a los niños. Y nos dice Jeús hermosamente que "esos Ángeles contemplan siempre el rostro de nuestro Padre Dios" San Mateo 18,10.

Lo más hermoso, sin embargo, es recordar que Dios no va a a retirar esa protección de nuestro lado. Ese Ángel al que Dios le encomendó que nos cuidara cuando éramos niños, no se ha idode nuestro lado.

Tal vez nosotros nos hemos apartado de nuestro Ángel Custodio, y por eso pesamos que los Ángeles Custodios son únicamente para los niños, pero la falla no es de parte de Dios, la falla no es de parte de los Ángeles, la falla es de parte nuestra.

Porque Dios no mandó a ese Ángel que se apartara, ni ese Ángel ha desobedecido a Dios apartándose de nosotros, somos nosotros los que nos apartamos de nuestros Ángeles, somos nosotros los que nos olvidamos de su presencia, somos nosotros los que no apreciamos su compañía.

En muchas tiendas de objetos religiosos, ustedes encontrarán cuadros, algunos muy hermosos, que representan ese cuidado que los Ángeles tienen hacia los niños pequeños.

Una escena típica es un niño o unos niños que van atravesando un puente peligroso, y hay un Ángel que va llevando a veces una lámpara y que está guiaando como de la mano a esos niños o a ese niño, para que pueda llegar seguro al otro lado.

Esa imagen llena de ternura no debe quedarse en la infancia. La vida entera, mis hermanos, es como ese puente que tiene muchos peligros, nos asechan muchas caídas, y esas caídas que podemos tener son precisamente los pecados.

Cuando miramos a ese niño frágil, caminando en ese puente débil, sentimos temor. Muchos pintores han representado ese puente no sólo débil sino que le faltan algunas tablas, parece que en cualquier momento el niño que va caminando podría irse hacia el abismo, y por supuesto que moriría.

Pues mis hermanos, eso es lo que sucede en la vida, la vida es ese puente, sólo que por ese puente no vamos únicamente niños pequeñitos; tú también eres, ante los ojos de Dios, un niño pequeñito. El amor tiene esa característica, que nos permite conocer con facilidad la fragilidad que hay en la persona que amamos.

Por eso utilizamos en español tantos diminutivos para expresar cariño, para expresar amor: "Venga, mi chiquita", "pequeñito", "mi amorcito", ¿por qué utilizamos esos diminutivos? Porque el amor nos hace sensibles a las debilidades, a los peligros que puedan asechar a los seres que amamos, y por eso los vemos pequeñitos.

Así también las mamás ven a sus niños pequeñitos, y ya los niños pueden tener muchos años, pero para las mamás los hijos nunca crecen, y ya puede estar grande y ya puede tener hijos ese hijo, pero la mamá sigue mirándolo como un niño y sigue teniendo cuidado de él.

Hasta la presente, tengo la alegría de tener a mi mamá viva y en buena salud, yo digo, gracias a Dios y a la Virgen. Y cuando yo voy a casa, mi mamá no me mira de los cuarenta y tantos años que yo tengo, sino para ella la alegría es, por ejemplo, brindarme una taza de caldo como cuando yo era niño, y ver que me la tomo con gusto.

Si ese es el amor de un buen papá, si ese el amor de una buena mamá, así también es nuestro Papá Dios; Él también nos mira como niños pequeños, y por eso nos invita a que nos reconozcamos como niños pequeños, eso fue lo que nos dijo Jesús en el evangelio. Dice aquí: "Hay que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos" San Mateo 18,3.

No se trata de ser caprichosos, como son algunos niños; no se trata de ser inmaduros, o ser irresponsables, como son algunos niños; a lo que alude Nuestro Señor Jesucristo aquí es a esa mirada de amor de Papá Dios, que quiere encontrar en nosotros siempre ese niño que somos.

Y por eso, porque somos niños, Dios nos mira a nosotros como nosotros miramos a ese niño que atraviesa ese puente, y Dios sabe que la vida es un puente en el cual tenemos muchas caídas, en el cual nos asechan abismos espantosos.

Y Dios quiere que nosotros sintamos su mano protectora, su Providencia que no falla, su ternura que nos consuela, que nos levanta, su poder que nos sostiene, su luz que nos guia.

Y los Santos Ángeles Custodios son instrumentos de la Providencia de Dios, son ministros de la Providencia de Dios.

Por eso yo los invito a que mirando ese cuado del Ángel Custodio, reconociendo la presencia amorosa de nuestros Ángeles, los invoquemos con amor, creamos en su presencia, pidamos su intercesión, aprendamos de su manera de adorar a Dios y de obedecer a Dios.

Hay que recuperra esta devoción a los Santos Ángeles, entre otras cosas, porque los Ángeles no son todo buenos, nuestra fe católica nos enseña que también existen los ángeles caídos, que tienen ese nombre, "demonios".

Pues si el demonio no descansa, porque así lo enseña la Escritura, el demonio no descansa, "el demonio anda, como león rugiente, buscando a quién devorar" 1 Pedro 5,8; si los Ángeles caídos no descansan, pues nosotros no le podemos dar descanso a los Ángeles buenos, a los Santos Ángeles.

Si los ángeles malos son tan industriosos y tan labiorosos en destruir el plan de Dios y la obra de Dios, pues nosotros tenemos que dejar sin descanso a los Santos Ángeles, para que ellos nos cuiden sin cesar.

En este sentido, hoy en la Iglesia, por lo menos en algunos lugares, hay un renovado amor a los Santos Ángeles, un renovado amor a la presencia y a la amistad con ellos.

Y esto es muy necesario, no solamente por defendernos de nuestros enemigos, que son los demonios, es muy necesario también porque si Dios nos ha dado esta mano extendida que son sus Santos Ángeles, ¿cómo se nos ocurre rechazar la mano de Dios? ¿Cómo se nos ocurre rechazar el regalo que Él nos da?

Además, hoy hay gente que nos enseña ideas torcidas sobre los Ángeles. Hay una cosa que se llama la Nueva Era, y en muchas librerías venden cantidad de obras, folletos libros que hablan de ängeles, pero no hablan de los Santos Ángeles de la misma manera que habla la Biblia, no nos enseñan la verdad sobre los Ángeles.

A veces, en muchas librerías hay obras que nos llenan la cabeza con nombres raros de Ángeles; apártense, mis hermanos, apártense de eso; salen ahí con unos nombres raros.

En Internet, para los que nos conectamos a Internet, también seguramente hemos tenido la experiencia de que nos llegan correos con unos nombre raros, invocaciones de ángeles, y también como mensajes de ángeles.

Nuestra fe en la Igleisia Católoca es muy sobria en este sentido, y tenemos que tener mucha prudencia, sobre todo lo que tenga que ver con esas palabras como "canalización", o en inglés llaman "channeling", esas enseñanzas raras, o esas enseñanzas de personas humanas que se volvieron ángeles, o ángeles que se vovieron personas, nada, eso es mito, hay que apartarse de eso.

La fe nuestra es muy sencilla y es muy bella: Dios creó creaturas espirituales, puramente espirituales que están a su servicio, que son expresión de su gloria, que son objeto de su amor y algunos de los cuales han sido enviados para que, como dijo el salmo del día de hoy, "nos guardaran en sus caminos" Salmo 91,11.

Vamos a renovar la fe que la Iglesia Católica nos enseña en nuestros Ángeles. Vamos a pedir su presencia, su compañía, vamos a pedirla.

vamos a pedirle a Dios, y si nos sentimos demasiado grandecitos, si nos sentimos ya muy adultos y creemos que nos podemos cuidar nosotro solos, no se nos olvide que en el puente de la vida hay muchas amenazas, amenazas para la vida humana misma, pero también amenazas para la vida de la gracia.

Quiero decir no sólo para la vida física, para la vida del cuerpo, sino sobre todo para la vida de la gracia, la vida de amistad con Dios. Y sobre todo en este aspecto, nuestros Santos Ángeles son un tesoro, un tesoro de amor que Dios quiso que estuviera cerca de nosotros.

Sigamos esta celebración. No se nos olvide una cosa, lo digo para terminar,los Ángeles siempre nos acompañan en la Misa. Observa que cuando se va a acantar el Santo en la Misa, el sacerdote siempre dice: "Nos unimos a los ángeles y a los santos".

Ellos siempre están en la Misa, y ellos quieren inspirarnos sentimientos de veradera adoración, de perfecta devoción, de rendido amor hacia Dios nuestro Padre y su Hijo Jesucristo, el que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.