O265002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20001006

Título:

Original en audio: 35 min. 48 seg.


Hermanos Míos:

No cabe duda de que una de las pruebas más duras para el corazón humano es el crisol de la enfermedad.

Job tiene fama de hombre paciente, se habla de la paciencia del santo Job, pero cuando cayeron todas las desgracias sobre Job, cuando perdió sus hijos, su casa, el repaldo de su esposa y la salud de su cuerpo, entonces Job se rebeló ante Dios y quiso encararse con Dios y le reclamó a Dios porque sintió que era demasiado, sintió que era injusto.

Las palabras que dijo en aquella ocasión Job, no son palabras edificantes, no son palabras piadosas: "Maldito el día en que nací" Job 3,3. "¿Por qué no me abortó mi madre?" Job 3,10. "Estaría descanando en el silencio" Job 3,11.

Estas palabras ¿quién las dice, un satanista, un enemigo de la Iglesia? Las dice la Biblia, están en la boca de un porle hombre desesperado llamado Job.

Primera enseñanza del día de hoy: esas palabras nos hieren, esas palabras lastiman el amor que le tenemos a Dios; pero si alguna vez oímos esas palabras, no seamos demasiado duros con esas pobres personas; ya la Biblia muestra que una persona desesperada dice barbaridades.

Y la Biblia también muestra que Dios, a através de la paciencia, el perdón y la misericordia, manifiesta su poder. El libro de la Sabiduría dice: "Tú muestras tu poder" Sabiduría 12,17; "tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes" Sabiduría 11,24.

Y la oración que dijimos al comienzo de la Misa dice lo mismo: "Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia".

Primera enseñanza de hoy: aunque nos duele mucho que se digan estupideces, que se digan tonterías,hay que tener un poco de paciencia; también a esas personas Dios un día puede visitarlas, como hoy vimos que visitó a Job.

No nos desesperemos, no significa que nos anestesiemos y que no nos duelan las ofensas que se dicen contra Dios, pero no nos desesperemos nosotros. Porque si una persona se desespeera por la enfermedad y empieza a maldecir, y yo me desespero porque él maldice, ¿a dónde vamos a acabar?

Hay que reponder, a la impaciencia, con paciencia. Esa es la primera enseñanza para hoy.

Job, ¿qué le decía a Dios? Que era injusto lo que le estaba pasando, que no tenía razón de ser ese sufrimiento y que tenía que presentársele Dios. Fueron unos amigos de Job, fueron a consolarlo, claro que con esos amigos, ¿para qué enemigos? Porque más que consuelo lo que hicieron fue empeorarle la situación.

Y Job lo que decía era: "Qué sentido tiene tejer palabras bonitas conmigo? Yo también sé decir discursos bellos, yo también sé decir palabras bonitas, pero eso no sirve de nada".

El libro de Job es un libro que lo pone a uno a pensar, lo pone a pensar mucho. Un escritor francés, La Rochefoucauld, famoso por sus frases un poco sarcásticas, decía: "La filosofía triunfa sobre los males pasados, porque les da una explicación; triunfa sobre los males futuros, porque los incribe en una lógica; pero la filosofía es impotente frente al mal presente,.

Frente al mal pasado, bien, tus explicaciones; frente al mal futuro, muy bien, toda tu lógica; pero frente al mal de hoy, frente al mal que se siente aquí, ya, ahora, frente al absurdo del dolor, de la enfermedad, ¿qué? ¿Qué, por Dios? De aquí surge nuestra segunda enseñanza.

Se ha sicho que nadie sabe la sed con la que otro camina, yo creo que eso toca aplicalo muchas veces. Nosotros difícilmente podremos comprender el dolor de las otras personas, muy difícilmente.

Y tenemos que pedirle a Dios que nos dé mucha humildad, seguramente la que no tenemos, para saber tratar a la persona que sufre, que sufre porque está sola, que sufre porque le fracasó su familia, que sufre porquetien un hogar que no merece ese nombre porque le faltóel amor del papá o de la mamá. Tenemos que pedirle a Dios humildad y sabiduría frente a la persona que sufre.

Como sacerdote, más de una vez he quedado simplemente mudo ante el dolor, mudo. Tengo grabada en la mente una tarde en que fui a visitar a una enfermita de cáncer, y la conversación fue patética, porque ella empezó dando gracias a Dios por la visita, fuimos buenos amigos, ella ya murió.

Empezó dando gracias a Dios por la visita, sonreía con gran alegría, tenía tantas palabras como dulces, y estábamos hablando de una cosa y de otra. Hicimos alguna oración, de pronto, quién sabe qué circuito se diaparó por allá en esos tumores o en esos problemas que tenía.

Se interumpe la conversación, deja de mirarme y de atender a mí y empieza a gemir, luego a llorar, luego a gritar, delante mío, porque yo no me había ido