Smat006a
Fecha: 20090921
Título:
Original en audio: 15 min. 23 seg.
Queridos Hermanos:
La historia de este Apóstol y Evangelista es indudablemente una historia vocacional. Se trata de un llamado, se trata de una vocación. El llamado está explícitamente mencionado en el pasaje que hemos oído; Jesús, de hecho, dice en voz alta a Mateo, y con eso lo pone en movimiento "Sígueme" San Mateo 9,9.
Mateo estaba estacionado, podemos decir, Mateo estaba acomodado, estaba firmemente establecido en su negocio, su negocio eran los impuestos. Y obsérvese la palabra que utilizo: "negocio". La costumbre que tenían los romanos, en eso de recoger los impuestos, era sencilla, eficaz y brutal.
Cuando conquistaban una determinada región, haciendo un cálculo somero de las riquezas que podía haber en esa región, asignaban el sitio a una persona, diciéndole cuánto dinero tenía que pagarle al Imperio, porcuenta de esa región.
Y correspondía a este hombre, que pasaba a ser un funcionario del Imperio Romano, correspondía a él recoger ese dinero; pero él no tenía sueldo,lo cobradores de impuestos no tenían sueldo, elImperio no les pagaba, el Imperio solamente les cobraba a ellos, ¿qué tenía que hacer este hombre? Tenía que exprimir, tenía que agobiar, tenía que caer sobre los bienes de las personas que estuvieran ahí.
De ese modo extraía el dinero para completar la suma que iba a dar al Imperio Romano, pero atención, todo lo que él lograra cobrar de más, todo lo que pudiera recoger de más, por encima de lo pedido por el Imperio, todo eso quedaba para él.
Es decir, su ganancia consistía en oprimir a la gente. Cuanto más oprimiera, cuanto más agobiara, cuanto más exigiera, más le quedaba a él, porque la tasa pedida por el Imperio no cambiaba frecuentemente.
Y podemos imaginarnos quiénes eran las víctimas más frecuentes, las víctimas preferidas de estos cobradores de impuestos, a los que la Biblia llama "publicanos". Los publicanos o cobradores de impuestos, tenían como principales víctimas suyas a los pequeños, a los pobres, las mujeres viudas, sobre todo, eran víctimas preferidas de los publicanos.
La mujer en aquellas circunstancias poco podía hacer para defenderse, tenái que soprtar la visita frecuente, asfixiante del publicano, pidiendo más impuestos. Sucedía en algunas ocasiones, que algunas de estas mujeres, habiendo estado casadas y con una cierta solvencia económica, después del agobio, después de la tenaza y el ahogo causado por los publicanos, estas pobres mujeres quedaban sin nada.
Hay historias de alguna viudas, que después de haber sido respetables mujeres de su hogar, por causa de la viudez y por causa de los publicanos, terminaban incluso en la prostitución. No teniendo ya otro recurso para alimentar a sus hijos, algunas de ellas caían hasta la prostitución.
Es natural, entonces, que la gente odiara a los publicanos; decir la palabra "publicano" en tiempos de Jesús, era decir ser miserable, ser traidor y cruel, hombre sin entrañas, hombre egoísta que piensa y mira sólo por sus bienes. La palabra publicano era sinónimo de pecador,pecador de la peor clase, porque oprime a los pequeños, a los indefensos, a los pobres.