O236001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha:20000916

Título:

Original en audio: 22 min. 7 seg.


Este pasaje del Santo Evangelio que acabamos de escuchar, me llama mucho la atención porque Cristo habla del cimiento, y resulta que el cimiento se logra cuando se pone por obra la Palabra de Dios, eso me llama la atención.

Mire cómo dice: "El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, se parece al que edificó sobre roca. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó sobre arena, sobre tierra sin cimiento" San Lucas 6,47-49.

Vamos a comparar a estos dos hombres. Resulta que dice Jesús. ¿El uno qué hizo? Mire: "Se acercó, escuchó y puso por obra" San Lucas 6,47.¿El otro qué hizo? El otro "escuchó y no puso por obra" San Lucas 6,49.

Es decir que la diferencia estuvo únicamente en las obras, porque mire: ambos seguramente se acercaron, para oír tenían que acercarse; ambos oyeron, pero sin embargo, uno sí tenía cimiento, otro no tenía cimiento, y el que no tenía cimiento fue el que puso por obra. Eso llama la atención.

¿usted sí había pensado en eso? Que resulta, fíjese, que se adquiere cimiento en Dios cuando uno pone por obra la Palabra, ¿por qué eso? Es decir que para tener cimiento tengo que poner por obra la Palabra; sólo cuando pongo por obra la Palabra tengo cimiento.

Si yo escucho, incluso con atención, si yo entiendo lo que me están diciendo, si yo recuerdo lo que me están diciendo, uno diría que ese es el cimiento, "-quedé ya cimentado", "-no, señor, el cimiento empieza cuando pone por obra".

Uno puede escuchar, uno puede atender, uno puede entender, y sin embrago no tener cimiento, eso me llama mucho la atención, no tener cimiento.

¿Y en qué se nota que uno tiene o no tiene cimiento? Eso es lo otro que nos cuenta el evangelio.