O215003a
Fecha: 20000901
Título:
Original en audio: 28 min. 16 seg.
Llevamos ya varios días en que el evangelio nos repite esta invitación: "Velad, vigilad, estad despiertos", de ahí viene la palabra "vigilia".
Hay cristianos fervorosos que tienen la práctica de hacer vigilias, de manera que, mientras todo el mundo duerme, ellos están despiertos como centinelas de la casa de Dios.
Permanecen despiertos como vigilando, como cuidando los intereses de Cristo; están despiertos como la madre junto al lecho del hijo enfermo; están despiertos como está despierto el amor de aquel muchacho que lleva una serenata su novia o a su amiga.
Estar despiertos cuando todos duermen es difícil, pero está lleno de significado. Y realmente los cristianos en los primeros tiempos practicaron mucho las vigilias, usualmente vigilias entre el sábado y el domingo, preparando el día del Señor.
Y a través de predicaciones, a través de cantos, a través de oraciones, súplicas, danzas, pasaban la noche santamente, cosa que está muy bien, porque viene a ser como un contrapeso de tanta gente que pasa la noche sin tanta santidad. Si es verdad que se cometen tantos pecados de noche, es hermoso que haya gente que gasta la noche en Dios, en los intereses de Dios.
Yo le debo una parte importante de mi vocación a un grupo de oración donde asistíamos con mis papás, un grupo que se reunía los días viernes en la parroquia de Nustra Señora de Chiquinquirá.
Y recuerdo mucho que mi amigo y hermano de comunidad, el padre Francisco Pardo, varias veces nos decía, sobre todo al momento de la comunión: "Ofrezcamos esta comunión por aquellos que tal vez en este mismo momento están ofendiendo a Dios,por aquellos que quizá en esta misma hora están traicionando a Dios. Oremos en este momento por ellos".
Yo era un jovencito, tenía unos catorce o quince años, y recuerdo que esa frase me impactó; a mí me parecía como lo más natural del mundo estar en ese grupo de oración que me gustaba mucho. Pero este padre siempre nos ponía a rezar por aquellos que a esa misma horao estvieran alejándose de Dios.
Es una de las motivaciones hermosas de las vigilias. Además, conocemos casos en que el Espíritu Santo,o a veces parece que son los Ángeles Custodios, despiertan a las personas en la noche para que hagan oración.
No es ni uno ni dos, sino muchos los testimonios que yo tengo de esto. Dios despierta a veces a sus discípulos, como sucedió en Getsemaní, Jesús les decía a los discípulos: "Bueno, pero velen conmigo. Vamos a orar todos".
Hay veces que Dios envía el ministerio de sus Ángeles para despertarnos, y muchas de las despertadas en la noche no son para ir al baño, sino son para rezar, son para orar. La próxima vez que usted se despierte en la noche, piense que tal vez alguien está necesitando alguna oración, porque esa oración en medio de la noche tiene un valor especial.
"Vigilad", dice el Señor. La Biblia nos cuenta de muchas vigilias, una de las vigilias que más me han impactado a mí, es aquella que se dió cuando habían encarcelado a Pablo, el Apóstol Pablo, y a uno de sus compañeros de misión, este compañero se llamaba Silas, o también en otras Biblias lo llaman Silvano.
Pablo y Silas estaban encarcelados y a eso de la medianoche, metidos en un calabozo por una condena injusta, se dedicaban a la oración. Por allá como en los Hechos de los Apóstoles, capítulos quince o dieciséis, está esta historia.
A mí cómo me conmueve pensar que estos hombres, en medio de la injusticia que estaban padeciendo, no se dedicaban a recrear su mente: "Si yo pudiera agarrar a ese centurión, lo retorcía, lo destripaba,lo acababa y lo mataba".
Ellos estaban ocupados, no planeando odio ni venganza, estaban ocupados orando, y dice la Biblia que hicieron vigilia los Dios, a medianoche estaban cantándole alabanzas a Dios; hicieron vigilia, en medio de la noche de esa injusticia, en medio de la noche del pecado hicieron vigilia, y cantaban himnos a Dios.
Y Dios recibió con tanto agrado esos cánticos, que al parecer como una respuesta a esa vigilia, hizo un milagro, tembló la cárcel, se reventaron las cadenas, los presos quedaron libres. La noche es tiempo de salvación. ¡Qué hermoso pensar en esa vigilia!
Hay otra vigilia que es muy importante, tal vez es más importante que la de Pablo y Silas. Si nosotros pensamos en la Última Cena, sabemos que Cristo, después de celebrar la Pascua con los discípulos, se fue a orar.
Esa es la madre de todas las vigilias. Se fue a orar, y estando en oración en el Huerto, con angustia, con dolor, veia lo que se le venía encima; su pobre cuerpo sudaba gotas de sangre de físico terror, pero ahí estaba Él como el centinela del mundo entero, como cuidándonos a cada uno de nosotros, ahí estaba Cristo metiéndose en la noche de la humanidad entera, y suplicándole al Padre Celestial por nosotros, y entregándose como una Hostia viva por nosotros.
En esa noche santísima de oración Cristo fue traicionado, de pronto se oye ruido de espadas y palos, unos faroles, una voz conocida, Judas, y un saludo traidor: "Salve, Maestro", y le dio un beso.
En medio de esa noche, la puñalada terrible, espantosa de la traición del discípulo. Y Jesús pasó esa noche del jueves para el viernes, pasó esa noche en vela, fue la noche más terrible de su vida, fue la noche espantosa en la que recibió los insultos, los golpes, en la que fue escupido, fue la noche en la que toda la maldad y la noche del corazón humano se volvió contra ÉL.
Y por eso hay comunidades que le dan una especial importancia a la noche del jueves para el viernes, y celebran algo que todos debemos saber que existe: la Passio.
Hay comunidades inspiradas en la espiritualidad de los Santos Ángeles que celebran la Passio, hacen una oración prolongada muy especial del jueves para el viernes, recordando esa vigilia, recordando ese dolor del Señor y uniéndose fraternalmente, amorosamente a Él.
Hay otras noches que nos hablan también de otras vigilias, la santas mujeres. Cristo murió al atardecer del viernes, el día sábado estaba prohibido hacer trabajo alguno, el domingo era el primer día de la semana, para los judíos no era día de descanso, era un día de trabajo.
Muy temprano en la mañana, aquellas piadosas mujeres: Juana, Susana, María Magdalena fueron temprano, muy temprano al sepulcro a ver qué había quedado, cómo habían quedado las cosas, qué se podía hacer por el cuerpo de Cristo.
Creo que no estoy imaginando mucho si digo que esas mujeres, esa noche, la noche del sábado para el domingo, esa noche estuvieron particularmente unidas al misterio de la muerte del Señor, y por eso en la Iglesia Católica tenemos la gran vigilia, que es la vigilia de la Pascua, la vigilia que celebramos al final del Sábado Santo, abriendo el Domingo de Resurrección. Esa es la principal de todas las vigilias nuestras.
Hay otra noche que también es importante, cuántas cosas pasan de noche, ¿no? Hay otra noche que es importante, otra noche que también tiene la presencia de Cristo y que también tiene la obra de los Ángeles, la noche del nacimiento del señor.
También en esa noche había dos que estaban en vela: María, dando a luz y dando la Luz; y José, cerca de Ella, en la pobreza terrible pero fecunda de aquel pesebre.
Cuando hacemos vigilia meditando en el nacimiento de Cristo, nos estamos uniendo a José y María; y en aquella noche se dejaron oír los coros de los Ángeles que despertaron a muchas personas, despertaron a aquellos pastores y les dijeron: "Os traemos una gran noticia: "Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para vosotros el Mesías, el Señor" San Lucas 2,10-11.
Y de noche, estos pastorcillos, fueron corriendo al pesebre, y seguramente era de noche cuando vieron por primera vez a Jesús, Jesús niño, lo vieron ahí, y esra de noche.
O sea que la noche, mis queridos hermanos, está llena de significado, la noche está llena de hermosura, y en medio de la noche, las santas conversaciones y las santas oraciones han hecho inmenso bien en muchas almas.
Pero hay otra aplicación de esto textos de Cristo en los cuales nos habla de vigilar. Vigilar no solamente es pasar la noche en vela. Hay algunos, como me pasa a mí, que creo que no hemos recibido el carisma de las vigilias, yo creo que esees un carsima.
Aquí hay gente en Bogotá que pasa la noche entera adorando al Santísimo. En la parroquia de San Bartolomé, por ejemplo, existe la adoración eucarística toda la noche, y hay gente que pasa la noche del martes para el miércoles, o del jueves para el viernes, así junto al Santísimo. Para mí ese es un carisma especial, es una fortaleza especial que Dios da a estas personas.
Creo que no he recibido ese carisma, pero eso no me exime de aplicarme este texto; hay que aprender a vigilar no solo en el sentido de aprender a trasnochar, porque ni todos los santos han sido trasnochadores, ni todos los trasnochadores son santos. De manera que eso me consuela a mí un poco
La noche es tiempo de salvación, la noche es tiempo de adoración, la noche es tiempo de redención, pero este texto no se limita a la noche. Vigilar en medio de la noche, significa también esperar la acción de Dios cuando nadie más la está esperando.
Vigilar en medio de la noche, significa despertar nuestros ojos en el momento en el que parece que todo está completamente oscuro. Este es un sentido místico y profundo que no debemos perder de vista porque este sí que se aplica a todas las personas, incluso, los que no tenemos el carisma de hacer vigilias.
Resulta que a veces cuando todo está oscuro en nuestra vida, está a punto de amanecer la luz de Dios; vigilar significa eso también, estar atentos a la acción de Dios, cuando parece que Dios no anda por ahí cerca. vamos a dar algunos ejemplos.
Usted llega a trabajar a un colegio, y usted siente que el ambiente es pesado, usted siente que ahí no hay nada que hacer, usted siente que todo es adverso a su fe, a su religión, usted siente que la gente no tiene ni Dios ni ley, usted siente que ahí no hay nada que hacer; está todo en tinieblas, es de noche.
Jesús le dice: "Vigile, abra los ojos". Tal vez ahí, en medio de esa espantosa noche, hay algo que Dios quiere sembrar, hay algo que quiere nacer; tal vez ahí, en medio de esa noche, es decir, en medio de esa oposición tan terrible a Dios, tal vez ahí hay semillas de algo nuevo.
Hay un santo que nos puede ilustrar en este sentido, San Juan Bosco. San Juan Bosco se dedicó a trabajar con jóvenes. Parece que en todos los tiempos siempre ha habido algo o mucho de descontento con los jóvenes: "Ah, que los jóvenes son desgreñados, que son desganados, que no van para ninguna parte, que están llenos de vicios, que no tienen virtud, no tiene buenas costumbres.
En cambio, cuando nosotros éramos jóvenes, ah, eso sí era juventud; noostros jóvenes, había que vernos nosotros jóvenes, hasta pecábamos con estilo; en cambio, esos jóvenes de ahora".
En la época de Juan Bosco había también esa oposición, esa pereza con los jóvenes, y había unas pandillas de indeseables, había una gentecita que sólo la podemos calificar de crápùla, eran unos crápulas: crápulas chiquitos, crápulas grandes, crápulas gordos, crápulas con barba, crápulas.., en fin, una manada de crápulas.